Escuela de Pedagogía PUCV inicia décima versión de Invasión Patrimonial acercando a más de 350 estudiantes al patrimonio de Valparaíso

Por Lorena Mancilla

La intervención educativa desarrollada en la Escuela Grecia convocó a estudiantes desde prekínder hasta octavo básico en una experiencia interdisciplinaria que combinó juego, memoria, historia y participación ciudadana para fortalecer el sentido de pertenencia hacia el territorio que habitan.

La historia de una ciudad no solo se conserva en sus edificios emblemáticos o en los archivos que resguardan su memoria. También permanece en los oficios que le dan identidad, en las tradiciones que se transmiten entre generaciones y en aquellos espacios cotidianos que, por habituales que sean, muchas veces pasan inadvertidos. Bajo esa convicción, la Escuela de Pedagogía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso dio inicio a la décima versión de Invasión Patrimonial con una intervención educativa desarrollada en la Escuela Grecia de Valparaíso, establecimiento ubicado en pleno corazón del plan de la ciudad.

La actividad, realizada el pasado 8 de junio, constituyó el primer hito de una iniciativa que desde 2018 ha promovido procesos de patrimonialización con niños, niñas y adolescentes de distintos establecimientos educacionales de la región. En esta ocasión, más de 350 estudiantes participaron en experiencias especialmente diseñadas para reconocer, valorar y resignificar el patrimonio cultural material e inmaterial presente en su entorno más cercano.

Para la profesora de la carrera de Pedagogía en Educación Básica y responsable del proyecto, Dra. Damaris Collao, el sentido profundo de la iniciativa radica en comprender que el patrimonio no puede ser protegido si antes no es conocido. “Creemos que el proceso de patrimonialización se inicia en el conocimiento para la custodia. Se cuida y lega aquello que se conoce. Por eso, trabajar la memoria, la historia y el patrimonio que habitamos constituye una base fundamental para formar una ciudadanía participativa y consciente de la herencia cultural que recibe”, sostiene.

Aprender patrimonio a través del juego y la creación

Uno de los principales desafíos de esta versión fue diseñar una propuesta capaz de involucrar simultáneamente a estudiantes desde prekínder hasta octavo básico. Para responder a esa complejidad, el equipo articuló una estrategia pedagógica basada en el juego como herramienta de motivación y aprendizaje, desarrollando experiencias diferenciadas según las características de cada nivel educativo.

Los cursos de educación parvularia y primer ciclo básico participaron en un circuito compuesto por catorce estaciones lúdicas elaboradas por estudiantes de la carrera de Pedagogía en Educación Básica. Estos últimos debieron investigar, seleccionar contenidos y diseñar recursos didácticos orientados a poner en valor la historia, la memoria colectiva y el patrimonio cultural de Valparaíso. Entre las actividades destacaron memorices patrimoniales, juegos de reconocimiento territorial y un álbum dedicado a la propia historia de la Escuela Grecia, reconocida como establecimiento patrimonial de la ciudad.

“Las actividades siempre giran en torno al juego como motor de motivación y aprendizaje. En esta oportunidad, los juegos estuvieron vinculados al patrimonio cultural circundante a la escuela y también a su propia historia institucional. Es importante señalar también, que en años anteriores para los cursos de 5.º a 8.º, la actividad había tenido un fin mucho más libre para los niños y niñas y esta vez orientamos la tarea a un producto integrado que permitiese hacer seguimiento al aprendizaje alcanzado por los estudiantes", explicó la profesora Damaris Collao.

Por su parte, los estudiantes de quinto a octavo básico participaron en experiencias desarrolladas junto al Laboratorio de Patrimonio del Instituto de Historia PUCV. A través de actividades que integraron contenidos de Historia y Lenguaje, elaboraron trípticos destinados a comunicar aquellos elementos de la ciudad que consideran más valiosos y significativos para su identidad.

Respecto de esta articulación interdisciplinaria, la académica destaca que ha sido sostenida durante los últimos tres años junto al Instituto de Historia, lo cual ha permitido fortalecer la propuesta formativa y avanzar hacia experiencias de aprendizaje más sistemáticas. “En versiones anteriores, las actividades dirigidas a los cursos mayores tenían un carácter más libre. Este año orientamos el trabajo hacia la construcción de un producto integrado que permitiera realizar un seguimiento más claro de los aprendizajes alcanzados por los estudiantes”, señala.

La experiencia también tuvo un impacto significativo en los estudiantes de Pedagogía en Educación Básica, específicamente de aquellos que cursan la asignatura EBA 229 y del laboratorio que diseñaron e implementaron las actividades. La preparación de cada estación implicó procesos de investigación, selección de contenidos patrimoniales y adaptación pedagógica para distintos niveles educativos, permitiéndoles poner en práctica conocimientos adquiridos durante su formación inicial docente.

Respecto al diseño de actividades para llevar a cabo esta experiencia, el estudiante de la carrera de Pedagogía en Educación Básica de la PUCV, agrega que “uno de los principales desafíos fue crear actividades que fueran simples de comprender, atractivas visualmente y significativas para estudiantes de distintos niveles. Encontrar ese equilibrio fue fundamental para captar su interés y favorecer el aprendizaje a través del juego”.

Por otro lado, y en relación al valor formativo de la experiencia como futuro docente, el estudiante de la PUCV, destaca que “estas experiencias nos permiten comprender que el aprendizaje no ocurre únicamente en el aula. Como futuros docentes, nos desafían a diseñar propuestas donde el juego, la participación y la creatividad se transformen en herramientas para enseñar y generar aprendizajes significativos”.

La participación de los futuros profesores constituye uno de los sellos distintivos de Invasión Patrimonial, iniciativa que busca articular la formación universitaria con necesidades reales de las comunidades educativas, promoviendo experiencias de aprendizaje situadas y vinculadas al territorio.