Estudiantes de Ingeniería Comercial aportan a empresa tecnológica de El Salto con proyecto de valorización financiera
Acercar a los estudiantes a desafíos reales de las empresas y, al mismo tiempo, poner sus conocimientos al servicio del desarrollo de la sociedad es uno de los propósitos del trabajo colaborativo que la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso impulsa junto al sector productivo del Barrio Industrial El Salto.
En este contexto, estudiantes de Ingeniería Comercial, integrantes del Club de Finanzas PUCV, desarrollaron un proyecto de valorización financiera para Nano TC, empresa tecnológica vinculada al Distrito de Innovación V21.
La iniciativa permitió a Santiago Paredes, Catalina Henríquez, Julián Palominos y Alex Pereira sistematizar y aplicar los conocimientos adquiridos durante el programa BookCamp del Club de Finanzas, bajo la guía de su profesor asesor, Claudio Poloni.
Los resultados fueron presentados a representantes de la empresa y del Distrito V21, instancia en la que los estudiantes recibieron retroalimentación respecto de la propuesta y su potencial aplicación. En la actividad participaron Andrés Marcoleta, CEO de Nano TC; Jaime Arnaiz, director ejecutivo del Distrito de Innovación V21; Pablo Escárate, director de la Escuela de Negocios y Economía; Claudio Poloni, profesor asesor del Club de Finanzas; y Angélica Casaletti, directora de Alumni y Empleabilidad de la PUCV.
Para Alex Pereira, uno de los estudiantes participantes, uno de los principales desafíos fue lograr que el trabajo académico se tradujera en un aporte efectivo para la empresa.
“Lo más complejo no fue el aspecto técnico de utilizar la metodología financiera, sino corresponder a la confianza de nuestro profesor y a los dueños de Nano TC a la hora de entregar un buen producto, desarrollar una buena presentación e informe y que sea útil para la empresa. Nuestra principal motivación era ser un aporte para la empresa”.
Desde Nano TC, su CEO, Andrés Marcoleta, destacó la utilidad de la propuesta desarrollada por los estudiantes y las herramientas utilizadas para proyectar el valor de la compañía.
“La propuesta desarrollada es un gran aporte para Nano TC. Nos ayuda a contar con una base sólida para defender el valor de la compañía en general, ya que no está categorizada por proyectos sino por opciones reales, que es una metodología que hoy en día se utiliza dentro de los modelos de Venture Capital”.
Formación conectada con las necesidades del territorio
La experiencia se inserta en el trabajo colaborativo que la PUCV y el Distrito de Innovación V21 han desarrollado para generar nuevas oportunidades de vinculación entre la Universidad y las empresas del Barrio Industrial El Salto.
Jaime Arnaiz, director ejecutivo del Distrito V21, destacó especialmente la posibilidad de que los estudiantes conozcan de manera directa los desafíos del sector productivo y contribuyan desde su formación disciplinar.
“Es una experiencia concreta de estudiantes que están conociendo la realidad y desarrollando un aporte a una empresa tecnológica que podrá contar con herramientas nuevas para conocer su valor y, por lo tanto, dimensionar cuál es el potencial de inversión que tienen como negocio”.
En la misma línea, Angélica Casaletti destacó que este tipo de experiencias permite fortalecer la formación de los estudiantes a partir de su participación en contextos reales, generando beneficios tanto para las empresas como para la comunidad universitaria.
“Aspiramos a fortalecer la formación de nuestros estudiantes a través de este vínculo con las empresas, donde puedan desarrollarse en contextos reales, aportando al fortalecimiento de la industria y también a su propia formación. Estas son experiencias que fortalecen el desempeño y el desarrollo profesional de nuestros estudiantes”.
Para Claudio Poloni, jefe de Docencia y profesor asesor del Club de Finanzas PUCV, el trabajo permitió trasladar directamente al territorio los aprendizajes desarrollados por los estudiantes.
“Los estudiantes fueron capaces de conceptualizar la metodología que estudiamos en el Club y aplicarla directamente a empresas de nuestra región. Estas instancias ayudan a poner en práctica lo enseñado, fortalecer las relaciones con empresas y startups de nuestro territorio y contribuir al crecimiento de los estudiantes aquí mismo, en la Región de Valparaíso”.
La experiencia con Nano TC constituye así un ejemplo de cómo la colaboración entre universidad, empresas y organizaciones del territorio puede generar soluciones concretas para el sector productivo y, simultáneamente, oportunidades de aprendizaje práctico para los estudiantes PUCV.