PUCV fortalece su mirada inclusiva con el cierre del curso de habilidades laborales y digitales para personas con Autistas
En un acto cargado de simbolismo institucional, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) celebró recientemente el cierre de la primera versión del Curso Habilidades Laborales y Digitales para Personas Autistas. Esta instancia formativa buscó facilitar la inserción laboral y el desarrollo de competencias, promoviendo la inclusión de jóvenes y adultos con diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista (TEA).
El curso estuvo dirigido a jóvenes y adultos jóvenes con TEA, que hayan egresado de enseñanza media y que, por distintos motivos, no accedieron a estudios superiores, pero que desean integrarse al mercado laboral. Su objetivo principal fue entregar herramientas prácticas y reales para enfrentar los desafíos del entorno laboral y digital contemporáneo.
Durante 35 horas cronológicas, combinando sesiones sincrónicas con actividades online asincrónicas, los participantes desarrollaron competencias digitales, socioemocionales y laborales claves: manejo de tecnologías, comunicación efectiva, trabajo en equipo, autorregulación emocional, entre otras.
Este programa representa un paso concreto del compromiso de la PUCV con la diversidad, la accesibilidad y la inclusión. Al abrir espacios de formación adaptados a las particularidades del espectro autista, se avanza hacia una universidad más equitativa y sensible a las distintas formas de aprender y desarrollarse. Así lo planteó la Vicerrectora de Vinculación con el Medio, Jacqueline Páez:
“Este curso representa mucho más que una iniciativa formativa; es una expresión profunda del compromiso que las instituciones de educación superior debemos asumir con la inclusión. Para mí, que he tenido el privilegio de trabajar de cerca en estos temas, ver a nuestra Universidad abrir espacios reales de aprendizaje y autonomía para personas en el espectro autista tiene un sentido especial. Cada paso que damos para derribar barreras y acompañar trayectorias diversas nos recuerda que la educación transforma vidas cuando reconoce la dignidad y el potencial de cada persona. Este hito nos invita a seguir avanzando, con convicción y sensibilidad, hacia una PUCV que sea verdaderamente abierta, accesible y acogedora para todas y todos”, sostuvo.
Sergio Moreno, apoderado de uno de los estudiantes, afirmó al respecto que “ha sido una bonita experiencia, que la Universidad le abra las puertas a niños con TEA, los ayuda mucho. Hemos visto un avance en nuestra hija, ella estuvo estudiando pero congeló, y creemos que con este curso podría retomar sus estudios y abrirse más puertas y conocimientos. Creo que la PUCV puede ayudar a abrirle las puertas a todos los que tomaron el curso, para que puedan desarrollarse como cualquier profesional”.
Más allá de la capacitación técnica, el curso propició un entorno de acompañamiento estructurado, seguro y respetuoso, lo que permitió a personas con TEA sentirse parte de un proceso formativo real, con miras a su autonomía y empleabilidad.
Pamela Páez, también apoderada, reflexionó al respecto que “hay un espacio que no está cubierto por el sistema educativo, en donde los niños con autismo quedan en un lugar vacío: no tienen herramientas y por eso no pueden entrar a los establecimientos educativos, así que esto les da la confianza y los ayuda en su autoestima, en romper la brecha para que digan “yo puedo”. Eso es super importante para ellos, el ser capaces de estar en un lugar con personas que no conocen y abrirse con los docentes. Es el inicio de un largo camino que queda para ellos. Además de ser una instancia innovadora, da la mirada que debe tener una universidad, de no sólo formar a los mejores profesionales, sino que pensar en todos, ser realmente inclusivos, esto entrega el real concepto de inclusión”.
El cierre de este curso no marca un fin, sino un nuevo comienzo. La PUCV reafirma su compromiso de seguir impulsando iniciativas que promuevan la integración, el acceso y la oportunidad real para todas las personas, independientemente de sus particularidades. En ese sentido, el programa se constituye como un hito replicable, un modelo de formación inclusiva que puede inspirar renovadas acciones de equidad y proyección social.
Con este hito, la Dirección de Formación Continua renueva su compromiso con generar espacios formativos pertinentes, de calidad y con una mirada territorial, inclusiva y transformadora, que permitan superar barreras y abrir puertas al desarrollo personal y profesional de cada participante.