Estudiante de Bioquímica PUCV prepara junto a escolares una jornada de monitoreo de aguas en Llongahue

Por Fernanda Ibáñez

Acercar las herramientas del análisis científico al cuidado del agua en los territorios rurales es el propósito del taller en el que estudiantes de 5º a 8º básico de la Escuela Bocatoma de Llongahue, en la comuna de Panguipulli, planificaron una jornada de monitoreo de las aguas de su entorno. La actividad fue facilitada por Amara Sáez González, estudiante de Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en el marco del Proyecto Anillo ANID ATE230053, “Hacia escuelas y comunidades sostenibles en territorios rurales en crisis socioambiental”, que busca estudiar el estado de salud del sistema lacustre Calafquén-Pullinque.

La preparación de la actividad fue coordinada por Sofía Retamal, estudiante del Doctorado en Psicología de la PUCV e integrante del Proyecto Anillo, quien articuló el trabajo de las y los estudiantes del Instituto de Química encargados de diseñar la formación online dirigida a las y los escolares. Su participación forma parte de la articulación interdisciplinaria entre Psicología y Química que sustenta la iniciativa y que permite vincular las herramientas de análisis científico con metodologías participativas y con los conocimientos construidos por las propias comunidades.

Esta etapa recoge el trabajo desarrollado por el Proyecto Anillo durante 2024 y 2025. A través de mapeos participativos y diagnósticos territoriales, niños, niñas y personas adultas —entre ellas docentes y representantes de organizaciones comunitarias— identificaron lugares y problemáticas que generan especial preocupación en relación con el agua. Esos conocimientos constituyen ahora un insumo para definir los sitios que serán monitoreados y ponerlos en diálogo con criterios técnicos provenientes de las ciencias químicas.

El taller constituye una primera fase de co-diseño participativo, en la que el equipo universitario y actores de la comunidad educativa y local trabajan en conjunto para decidir dónde realizar el muestreo, qué parámetros analizar y con qué frecuencia efectuar el monitoreo. Desde un enfoque psicosocial, el proceso busca promover la participación activa y la toma compartida de decisiones, reconociendo a las comunidades como protagonistas en la producción de conocimiento sobre su propio territorio.

La experiencia busca, además, fortalecer el papel de la escuela rural como espacio de articulación territorial. La participación de niñas, niños, docentes, actores comunitarios y universitarios permite que el monitoreo del agua sea, además de una herramienta para conocer las condiciones ambientales, una instancia educativa en la que distintas generaciones y formas de conocimiento se encuentran en torno a problemas compartidos.

La próxima etapa contempla una jornada de monitoreo en terreno, en la que las y los estudiantes participarán directamente en la observación y el análisis de los ecosistemas acuáticos de su entorno y recogerán muestras que serán analizadas en el Laboratorio de Química de la PUCV. De esta manera, la iniciativa busca aportar simultáneamente a la generación de conocimiento sobre el estado de salud del sistema lacustre Calafquén-Pullinque y al fortalecimiento de las capacidades locales para comprender y cuidar el territorio, situando a las comunidades escolares como participantes activas frente a los desafíos socioambientales que las afectan.

El proyecto es financiado por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio de la PUCV y es dirigido por la profesora María Isabel Reyes Espejo, de la Escuela de Psicología, junto al profesor Waldo Acevedo, del Instituto de Química, consolidando una línea de trabajo que pone el quehacer universitario al servicio de las comunidades y de la sostenibilidad de sus territorios.