Para Waldo Acevedo Castillo, la vinculación con el medio permite que la ciencia trascienda las aulas y los laboratorios y dialogue con las personas y sus territorios. Desde esta perspectiva, ha promovido experiencias donde estudiantes y académicos comparten conocimientos, pero también escuchan, aprenden e incorporan nuevas miradas provenientes de las comunidades con las que se relacionan.
Ingeniero en Bioinformática, Magíster en Ingeniería y Doctor en Ciencias de la Ingeniería, se desempeña desde 2010 como académico del Instituto de Química. Sus líneas de investigación comprenden la bioquímica farmacológica, la química de alimentos y la bioinformática estructural.
Actualmente es Jefe de Vinculación con el Medio del Instituto de Química e integrante del Comité Asesor 2026 de las Academias Explora de Investigación e Innovación Escolar. Asimismo, forma parte del registro de pares evaluadores de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Desde sus distintas funciones ha impulsado iniciativas orientadas a acercar la ciencia a la sociedad y fortalecer la relación del Instituto con su entorno. Por este trabajo recibió en 2025 el Reconocimiento en Vinculación con el Medio.
Recibir este reconocimiento es una gran satisfacción y, sobre todo, una valoración al trabajo que hemos venido realizando para acercar la ciencia y la Universidad a la comunidad. Lo veo no solo como un reconocimiento personal, sino también como una forma de destacar el compromiso de los estudiantes, académicos y funcionarios que participan en estas iniciativas y que hacen posible llevarlas adelante. La vinculación con el medio tiene un significado especial para mí, porque permite que lo que hacemos en la Universidad trascienda las aulas y los laboratorios y llegue a la sociedad de una manera concreta. Estas experiencias nos permiten despertar el interés por la ciencia, acercar la química a distintos públicos y generar espacios donde las personas puedan aprender, participar y hacer preguntas.
También valoro mucho que sea un proceso de aprendizaje en ambas direcciones. No solo entregamos nuestros conocimientos, sino que el contacto con las comunidades nos permite conocer sus necesidades, inquietudes y experiencias, algo que además enriquece nuestro propio trabajo académico. Por eso, recibo este reconocimiento como una motivación para seguir fortaleciendo el vínculo entre la Universidad y su entorno, buscando que la ciencia sea cada vez más cercana, accesible y conectada con las necesidades de la sociedad.
La Vinculación con el Medio ha tenido un impacto muy positivo tanto en mi docencia como en mi investigación, principalmente porque me ha permitido conectar el conocimiento científico con las necesidades y problemáticas que existen en nuestro entorno.
En la docencia, estas experiencias han ayudado a que los estudiantes comprendan que la ciencia va mucho más allá de las aulas y los laboratorios y que los conocimientos que adquieren pueden ser utilizados para abordar situaciones y desafíos reales. Su participación en actividades de divulgación científica, visitas de establecimientos educacionales y experiencias experimentales también les permite desarrollar habilidades de comunicación, trabajo en equipo y capacidad para transmitir conocimientos, complementando su formación profesional. En el ámbito de la investigación, la VcM me ha permitido incorporar una mirada más cercana a las necesidades del entorno. El contacto con distintos actores y comunidades abre nuevas posibilidades para identificar preguntas y problemáticas que pueden transformarse en oportunidades de investigación e innovación.
En definitiva, creo que la vinculación con el medio ha ampliado mi forma de entender el quehacer académico. No se trata solamente de llevar conocimiento desde la Universidad hacia la sociedad, sino también de escuchar, aprender e incorporar las experiencias y necesidades del entorno a nuestro propio trabajo. Esa relación bidireccional es, para mí, uno de los principales aportes de la VcM.
Estas experiencias permiten que las y los estudiantes pongan en práctica sus conocimientos y se relacionen directamente con personas y comunidades fuera de los contextos habituales del aula y el laboratorio.
Cuando participan como monitores en actividades experimentales o trabajan con estudiantes de establecimientos educacionales, deben comunicar la ciencia de manera sencilla y cercana, asumir responsabilidades, trabajar en equipo y adaptar sus conocimientos a diferentes públicos. Al mismo tiempo, reciben preguntas, comentarios y perspectivas que desafían y enriquecen su propia manera de comprender y comunicar la disciplina.
De esta forma, pueden reconocer que la formación científica no consiste únicamente en adquirir conocimientos, sino también en aprender a compartirlos y comprender la responsabilidad que implica ponerlos en relación con las necesidades de la sociedad.
Mi principal consejo sería animarse a salir de los espacios tradicionales de la Universidad y observar qué está ocurriendo en nuestro entorno, identificando necesidades e intereses con los que podamos vincularnos desde nuestro quehacer académico.
No siempre es necesario comenzar con grandes proyectos. Se puede partir con objetivos claros, evaluar lo realizado y aprender de la experiencia. Lo importante es generar un verdadero intercambio: no solamente entregar conocimientos, sino también escuchar, aprender y construir iniciativas junto con las comunidades.
También es fundamental involucrar a las y los estudiantes desde el comienzo y trabajar colaborativamente con otros académicos, unidades de la Universidad y actores externos. Muchas veces, las mejores ideas surgen precisamente de ese trabajo conjunto.
La Vinculación con el Medio permite construir una Universidad más cercana, abierta y conectada con su territorio, donde la ciencia y la formación profesional puedan dialogar con las necesidades y desafíos existentes en la sociedad.
Estos vínculos también pueden abrir nuevas posibilidades de colaboración, investigación e innovación al conectar a estudiantes y académicos con establecimientos educacionales, organizaciones, instituciones públicas y otros actores. De esos encuentros surgen preguntas y perspectivas que también pueden enriquecer nuestro trabajo universitario.
Por eso, entiendo la Vinculación con el Medio como un proceso de ida y vuelta: la Universidad comparte sus conocimientos, pero también aprende de la sociedad. Esa relación permite construir vínculos de confianza y desarrollar iniciativas pertinentes para ambas partes.


Es una iniciativa surgida en 2019 y desarrollada desde el Instituto de Química en conjunto con la Pastoral PUCV y el Instituto de Biología.
El proyecto articula educación ambiental, voluntariado y trabajo científico mediante actividades desarrolladas junto a comunidades y en espacios naturales como el cerro Polanco y el Parque Quintil. Entre sus acciones se encuentran la plantación de especies nativas, el control de especies invasoras, la mantención de senderos y talleres sobre biodiversidad, gestión del agua y restauración ecológica.
Desde el Instituto de Química se incorporó además el estudio de la calidad físico-química y bacteriológica del agua, buscando generar información que pudiera ser de utilidad para la comunidad y aportar antecedentes relacionados con el territorio.
Para Waldo Acevedo, uno de los principales aprendizajes de esta experiencia ha sido comprobar que las capacidades científicas de la Universidad pueden ponerse en relación con necesidades concretas del territorio y, al mismo tiempo, enriquecerse mediante el conocimiento y las perspectivas de las comunidades. Estudiantes y académicos de distintas unidades participan en las actividades en terreno, combinando formación científica, trabajo interdisciplinario y vinculación con actores locales.