Estudiantes de Ingeniería Industrial PUCV desarrollan prototipos para mejorar la experiencia de visitantes en el Jardín Botánico Nacional
Como parte de una experiencia de aprendizaje vinculada con el entorno, estudiantes de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso presentaron los prototipos desarrollados durante el semestre para mejorar la experiencia de personas mayores y personas con movilidad reducida en el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar.
La iniciativa se desarrolló en el marco del Taller de Creatividad e Innovación, en colaboración con el Maker Space de la PUCV, y propuso a los estudiantes identificar necesidades reales del recinto para transformarlas en soluciones concretas mediante un proceso de diseño, prototipado y validación.
Para ello, los equipos recorrieron el Jardín Botánico junto a profesionales del recinto, analizaron las principales dificultades que enfrentan sus visitantes y desarrollaron prototipos funcionales orientados a mejorar la accesibilidad y comodidad durante el recorrido. De esta forma, la asignatura permitió aplicar conocimientos de ingeniería, diseño e innovación en un contexto real, fortaleciendo el aprendizaje a través de la Vinculación con el Medio.
El docente y coordinador técnico del Maker Space, César Jofré, destacó el impacto de este tipo de experiencias formativas. "Desde el último año hemos decidido vincularnos con agentes de la región. En este caso, con el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, para identificar problemas reales y que los estudiantes apliquen conocimientos de ingeniería, de diseño y un espíritu innovador para generar soluciones. Ha sido una grata experiencia y una muy buena colaboración", señaló.
Entre las propuestas presentadas destacó una silla portátil con patas autorregulables, diseñada para facilitar el descanso de personas mayores en sectores con terreno irregular. El proyecto surgió tras detectar la escasez de puntos de descanso durante los recorridos.
Vicente Muñoz, estudiante de Ingeniería Industrial, valoró el aprendizaje obtenido durante el proceso. "Detectamos la carencia de puntos de descanso y la dificultad de accesibilidad para los adultos mayores, así que hicimos una silla con patas autorregulables para que en cualquier terreno se sientan cómodos al sentarse. La experiencia fue enriquecedora, porque una cosa es tener la idea y otra es construirla: pensar, construir, pensar, construir, hasta hacer algo realidad y funcional", comentó.
Otro de los equipos presentó el Sistema Pulpo, una propuesta basada en inteligencia artificial para detectar baches en los senderos y facilitar su mantención preventiva, contribuyendo a reducir el riesgo de caídas.
María Prati, integrante del grupo, explicó que el sistema fue entrenado con cerca de 700 imágenes para reconocer irregularidades en el terreno. "Nos basamos en prevenir las caídas inspirándonos en cómo los pulpos detectan el peligro y reaccionan ante él. Entrenamos una inteligencia artificial con alrededor de 700 fotos de baches, alcanzando hoy un 78% de detección, porcentaje que puede seguir aumentando con más imágenes. Así se podrían detectar los baches y hacer mantención en esos lugares específicos para prevenir caídas", indicó.
Esta experiencia forma parte de la estrategia de la Escuela de Ingeniería Industrial para fortalecer la formación de sus estudiantes mediante proyectos que responden a desafíos del entorno, integrando la innovación y la creatividad con necesidades reales de la comunidad. A partir de los resultados obtenidos, la Escuela proyecta dar continuidad a esta colaboración con el Jardín Botánico Nacional, incorporando nuevos desafíos en futuras versiones de la asignatura.