Estudiantes de la Escuela Intercultural de Laguna Verde participan en el monitoreo de las condiciones ambientales del Estero El Sauce, a través de “Guardianes del Oxígeno: Detectives del Estero El Sauce”, iniciativa desarrollada por la Escuela de Ciencias del Mar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso junto al Núcleo Milenio para el Estudio de la Desoxigenación en el Pacífico Sur Oriental (DEOX).
La iniciativa busca acercar la ciencia al territorio y fortalecer la conciencia ambiental desde la infancia, involucrando a los escolares en el estudio de un cuerpo de agua de especial relevancia para la comunidad de Laguna Verde.
El trabajo comenzó el año pasado con un grupo de estudiantes que monitoreó las condiciones de oxígeno y temperatura del estero. Durante este año, el proyecto amplió las variables analizadas, incorporando mediciones de pH y conductividad, además de experimentos que permiten comprender cómo fluctúa el oxígeno en el agua de acuerdo con factores como la temperatura, la salinidad y la presencia de materia orgánica.
En una de las jornadas desarrolladas en la Escuela Intercultural de Laguna Verde, los estudiantes combinaron contenidos teóricos con actividades experimentales, observando directamente los procesos que posteriormente analizan en terreno. De esta forma, pueden comprender cómo la contaminación puede incidir en la disminución del oxígeno disponible en los cuerpos de agua y sus efectos sobre los ecosistemas.
La investigadora adjunta del Núcleo Milenio DEOX, Macarena Díaz Astudillo, destacó la experiencia y el compromiso demostrado por los escolares. “Ha sido una experiencia muy gratificante. Los niños son súper entusiastas y hemos podido ver cómo el oxígeno ha fluctuado en este cuerpo de agua que es vital para Laguna Verde. Incorporar los experimentos ha sido muy fructífero, porque ellos ven directamente cómo cambia el oxígeno disuelto según las condiciones del agua”.
Por su parte, Luisa Rojas, asistente de la educación de la Escuela Intercultural de Laguna Verde, valoró el aporte de la iniciativa para fortalecer la comprensión de los estudiantes sobre las problemáticas ambientales de su territorio.
“Este proyecto nos ha ayudado mucho, porque los niños han entendido cómo nos está afectando la contaminación en nuestro estero y todo lo que ha repercutido en nosotros como territorio. Además, los chicos del año pasado le han transmitido al nuevo equipo lo importante que es avanzar en este desarrollo”, señaló.
La experiencia también ha contribuido a despertar el interés de los escolares por la ciencia. Rojas relató que, durante la jornada, una de las estudiantes manifestó su intención de dedicarse a esta área en el futuro. “Esto nos demuestra lo importante que es esta vinculación para que nuestros niños sigan proyectándose y el día de mañana tengamos futuros profesionales”, agregó.
A través de esta iniciativa, la PUCV vincula el conocimiento científico con los desafíos ambientales del territorio, promoviendo el aprendizaje de niños y niñas y contribuyendo al conocimiento y cuidado del patrimonio natural de la región de Valparaíso.
El martes 8 de septiembre se desarrolló el tercer encuentro de Cheerleading entre la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y el Liceo Manuel de Salas de Casablanca, iniciativa que busca fortalecer los vínculos entre la Universidad y establecimientos educacionales de la región a través del deporte.
La actividad forma parte del trabajo de vinculación que desarrolla la Universidad con establecimientos educacionales, utilizando el deporte como un espacio de encuentro y aprendizaje. Al respecto, Claudio Narváez, Coordinador del Programa de Actividades Deportivas de Participación, destacó que uno de los objetivos de estas iniciativas es “vincularnos con personas externas a la Universidad” y hacer crecer esta disciplina tanto entre los estudiantes PUCV como en los establecimientos participantes.
Durante la jornada, los participantes pudieron trabajar distintas técnicas del Cheerleading junto a integrantes del equipo universitario y la entrenadora del taller. En este sentido, Narváez valoró el intercambio que se genera durante estas instancias, donde “se comparten muchos conocimientos” entre quienes participan de la actividad.
Para los estudiantes del Liceo Manuel de Salas, la experiencia significó una oportunidad para aprender nuevas técnicas y fortalecer su motivación por la disciplina. Matilde Fajardo, estudiante de segundo medio, valoró especialmente el acompañamiento recibido durante la jornada.
“La actividad me gustó mucho. Tener esta clínica ayuda a motivarme con el equipo y me gusta que las compañeras de la Universidad nos ayuden, nos apoyen, nos den consejos y estén pendientes de nosotros”, comentó.
En tanto, Leonardo Boscada, estudiante de segundo medio, destacó los aprendizajes técnicos adquiridos durante el encuentro. “Fue muy entretenido, porque nos ayudaron con las elevaciones. A veces nos equivocamos y nos ayudaban, y también con la gimnasia nos corrigieron varias cosas. Me gustó mucho”.
Por su parte, Javiera Méndez, entrenadora del equipo de Cheerleading PUCV, destacó la motivación demostrada por los estudiantes del establecimiento durante la actividad. “Es un equipo muy motivado, entonces es mucho más entretenido. Quieren seguir aprendiendo y avanzar, por lo que se genera un ambiente bastante grato”, señaló.
La jornada también permitió proyectar nuevas instancias de encuentro entre ambos equipos. En ese sentido, Claudio Narváez adelantó que esperan que una próxima versión pueda realizarse en el propio establecimiento educacional. “Esperamos que en una cuarta versión podamos ir nosotros a su colegio. Sería una experiencia aún más potente, tanto para nosotros como para ellos”, sostuvo.
Con el propósito de generar un espacio de diálogo, reflexión académica y difusión de saberes vinculados a las ciencias del deporte y la actividad física, la Dirección de Deportes y Actividad Física junto a la Escuela de Educación Física llevaron a cabo el seminario “Ciencias del Deporte y la Actividad Física”.
La actividad se llevó a cabo en el Auditorio de la Facultad de Ciencias en el Campus Curauma y contó con la presencia de estudiantes de la Universidad, miembros de la comunidad académica y público general que se interesó por las temáticas abordadas.
En la jornada participaron como expositores Josefa Robert, kinesióloga de Santiago Wanderers Fútbol Joven; Cristián Mateluna, académico de la Escuela de Educación Física PUCV y Gianluca Pozo, Entrenador de básquetbol en Sportiva Italiana y en la Universidad de Viña del Mar, quien además pudo profundizar en su experiencia como ex director técnico de la selección chilena de básquetbol femenina.
Júlio Mello, jefe de Investigación de la Escuela de Educación Física, realizó un positivo balance de la jornada.
“Este tipo de instancias contribuyen a generar una cultura sobre las ciencias del deporte. En este seminario centramos la discusión en el entrenamiento y el ejercicio físico en diferentes contextos. Hablamos también sobre salud, calidad de vida, bienestar y actividad física. Creo que estamos en buen camino de cara hacia el futuro con una mirada más amplia e integral sobre el deporte”.
Claudio Dalmazzo, coordinador del programa de Deportes de Representación, valoró la experiencia de los expositores que participaron del Seminario.
“Como organización quedamos muy satisfechos con el impacto de esta actividad. Quienes participaron como público se fueron con la idea de incorporar cambios en sus metodologías de entrenamiento o trabajo. El objetivo más ambicioso de estas instancias es promover una cultura con más conocimiento sobre la relevancia del deporte y a la actividad física”.
Josefa Robert, kinesióloga de Santiago Wanderers y alumni de nuestra Universidad, se refirió a las temáticas abordadas durante su presentación.
“En la charla conversamos sobre la experiencia del reintegro deportivo, intentando profundizar en las distintas fases y aristas que implica el proceso de recuperación de un deportista. Creo que la recepción fue muy buena, se me acercaron varios estudiantes a realizarme preguntas al final. Considero que estas instancias son muy interesantes para fortalecer el crecimiento profesional de quienes participaron. Por otro lado, estoy muy agradecida de la invitación y feliz de reencontrarme con mi Universidad”.
Para Jerson Villalobos, estudiante de Pedagogía en Educación Física de la PUCV, conocer la experiencia de los expositores fue “muy interesante, porque pudimos conocer casos reales y acceder a información que permite comprender mejor los resultados que ellos han obtenido. Es interesante el diálogo que se genera, no sólo desde la experiencia que ellos nos comparten, sino también desde las preguntas y aportes que también surgieron desde el público”.
En el Salón de Honor de la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se llevó a cabo la cuarta versión del Encuentro de Ajedrez por equipos. La instancia organizada por la Dirección de Deportes y Actividad Física (DIDAF) busca generar una instancia de sana competencia entre los equipos participantes.
Este evento, que ya se consolida como una tradición en la Casa de Estudios, está dirigido a establecimientos educacionales de la región de Valparaíso y cuenta también con la presencia de un equipo de estudiantes de la PUCV, quienes forman parte del taller que se imparte en la Universidad.
Claudio Narváez, coordinador del programa de Deportes de Participación de la DIDAF, destacó la convocatoria de las y los estudiantes a la jornada deportiva.
“Estamos muy contentos por la cantidad de estudiantes que participaron y por el buen nivel que pudimos observar en los diferentes tableros. Esta iniciativa es una nueva forma de vincularnos con establecimientos educacionales, tal como lo hemos hecho con los diferentes encuentros deportivos en el Campo Deportivo de Curauma”.

Jorge Ross, estudiante del colegio Saint Paul’s, valoró la recepción que tuvieron en la Universidad.
“Me gustó mucho la buena organización del evento, los cambios de tableros y rotaciones eran bastante rápidas y tuvimos la posibilidad de disputar varias partidas. Además, pudimos obtener el primer lugar como equipo lo que nos deja muy conformes”.
Para Nicolás Sanhueza, estudiante de la PUCV y parte del taller de Ajedrez, este encuentro “fue una instancia muy bonita, los equipos de los colegios tienen un muy buen nivel. A nosotros nos entusiasma esta actividad porque en el ámbito universitario no hay tantas ocasiones para jugar ajedrez y nosotros encantados de compartir con otros amantes de este deporte y sumar experiencia”.
La Dirección de Deportes y Actividad Física junto a la Dirección de Bibliotecas cuentan con un taller gratuito de ajedrez, abierto a toda la comunidad, que se desarrolla todos los lunes a las 18:00 horas en la Biblioteca Monseñor Gimpert.
Las inscripciones se realizan a través de la aplicación Deportes PUCV.
Con una alta convocatoria y la participación de representantes de la Armada de Chile, Carabineros, instituciones públicas y privadas, académicos, estudiantes e invitados especiales, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso desarrolló la clase magistral “Inteligencia Estratégica en un contexto de ‘Surrealpolitik’ «, instancia organizada por la Dirección de Formación Continua en el Salón Emilio Tagle de Casa Central.
La actividad estuvo a cargo de Vinicius Mariano de Carvalho, profesor de Estudios Brasileños y Latinoamericanos del Departamento de Estudios de Guerra de King’s College London, quien abordó los desafíos que enfrenta actualmente el análisis estratégico frente a un escenario internacional caracterizado por mayores niveles de incertidumbre, disrupción y transformación.
La jornada permitió profundizar en el concepto de “Surrealpolitik”, desarrollado por el académico como una propuesta para comprender fenómenos internacionales que ya no responden necesariamente a marcos tradicionales de racionalidad política. Desde esta perspectiva, Vinicius de Carvalho planteó la necesidad de revisar las herramientas utilizadas para interpretar un contexto global marcado por señales contradictorias y relaciones cada vez más complejas.
“Quizás no es una realpolitik, sino una ‘Surrealpolitik’. Estamos viviendo un contexto con incertidumbres, con relaciones internacionales confusas, complejas y con señales muy distintas”, explicó el académico de King’s College London.
En este escenario, la inteligencia estratégica adquiere un rol relevante para organizar información, interpretar entornos complejos e identificar riesgos y oportunidades que permitan entregar mejores antecedentes para los procesos de toma de decisiones tanto en organizaciones públicas como privadas.
La directora de Formación Continua PUCV, Carolina Quinteros Valencia, destacó el valor de generar espacios académicos que permitan vincular los desafíos del sector público y privado con una mirada especializada desde la Universidad.
“Llevar a cabo estas instancias para la Dirección de Formación Continua es tremendamente relevante. Nos interesa muchísimo poder unir los desafíos que tienen que ver con el mundo público y con el mundo privado, incorporando desde la academia una mirada profunda acerca de los desafíos que tenemos en torno a la inteligencia estratégica, no solamente para nuestro país, sino también a nivel global”, señaló.
Durante su exposición, Vinicius también relevó el desafío que representa trasladar estas nuevas formas de interpretar la realidad al ámbito de la formación profesional. En este sentido, sostuvo que comprender y aplicar el concepto de “Surrealpolitik” permite entregar nuevas herramientas a quienes deben desenvolverse y tomar decisiones frente a problemáticas contemporáneas.
La clase magistral se desarrolló en el marco de la segunda versión del Diplomado en Gestión de Inteligencia Estratégica para el Desarrollo Organizacional Público y Privado, programa de la PUCV que cuenta con la participación de especialistas nacionales y académicos del Departamento de Estudios de Guerra de King’s College London. Esta colaboración busca fortalecer una aproximación multidisciplinaria que articule conocimiento académico, experiencia aplicada y análisis de fenómenos globales vinculados con la gestión organizacional y las políticas públicas.
De esta manera, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso continúa generando espacios de reflexión y actualización profesional conectados con los desafíos contemporáneos, fortaleciendo al mismo tiempo sus vínculos académicos internacionales y promoviendo nuevas perspectivas para comprender escenarios de creciente complejidad.
El sábado 29 de agosto en la Universidad de Playa Ancha se realizó el Campeonato de Halterofilia organizado por Fenaude Zona Costa. En la cita deportiva participaron distintas instituciones de educación superior de la región de Valparaíso.
El equipo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso obtuvo medallas en la mayoría de las categorías, tanto en damas como en varones, alcanzando el segundo lugar tanto en damas como en varones, superando la participación del año 2025 en que se finalizó en el tercer puesto.
La delegación de la PUCV estuvo compuesta por 16 estudiantes quienes se distribuyeron en las diferentes categorías desde 60 a 110 kilos en varones; y desde 49 a 86 kilos en damas.
Cristian Mateluna, entrenador de la selección de Halterofilia de la PUCV, analizó el rendimiento de las y los deportistas de la Universidad.
“El balance es muy positivo, al momento de hacer una proyección de lo que esperábamos como equipo, se cumplió en alrededor de un 80% de lo que habíamos anticipado. Creo que no fue una competencia que hayamos perdido por errores nuestros, sino que pasa principalmente por las virtudes de otros equipos, en este caso la Universidad de Valparaíso que finalizó en el primer lugar en damas y varones”.

Para el también académico de la Escuela de Educación Física, los resultados son muy importantes, pero más aún lo es la fuerza colectiva del grupo.
“Siento mucho orgullo por el rendimiento de nuestros deportistas, pero también por el sentido de equipo que demostraron. Se generó una simbiosis muy bonita, todos estaban dispuestos a ayudarse mutuamente y eso trascendió a la competencia, sino que también se dio en toda la preparación. Esto confirma que no solamente estamos desarrollando la capacidad de competir, sino que estamos desarrollando también la capacidad de trabajar juntos; algo que les servirá mucho el día de mañana cuando sean profesionales”.
Melisa Pérez, estudiante de Pedagogía en Educación Física y primer lugar en categoría menos 61 kilos, destacó los aspectos que la llevaron a obtener la medalla de oro.
“Creo que fue fundamental la disciplina que uno tiene como deportista y la fuerza mental que podemos desarrollar, incluso más allá de la preparación física que obviamente es muy importante también. En mi caso entreno alrededor de dos horas y media al día, hay mucha dedicación por prepararme bien cuidando aspectos como las horas de sueño o la alimentación”.
Marcelo Flores, estudiante de Ingeniería Civil Informática y ganador en la categoría menos 65 kilos, proyecta lo que será la participación del equipo de Halterofilia en el Campeonato Nacional Universitario que se desarrollará entre el 6 y 10 de octubre.
“Creo que la constancia es clave para conseguir resultados. Con el paso del tiempo uno gana más fuerza y mejora la técnica. Estoy muy motivado ahora pensando en el CNU, donde espero alcanzar una medalla. Sabemos que es un gran desafío, pero como equipo estamos muy ilusionados con tener un buen desempeño”.

La Selección de Básquetbol Masculino de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso obtuvo el segundo lugar de FENAUDE Zona Costa, luego de disputar este miércoles 2 de septiembre la final de la competencia ante la Universidad Viña del Mar (UVM).
El encuentro comenzó cerca de las 17:00 horas en el gimnasio UVM, ubicado en el Campus Rodelillo, y finalizó 80-47 a favor del conjunto local. Con este resultado, los viñamarinos obtuvieron el primer lugar, mientras que la PUCV consiguió la medalla de plata y aseguró su clasificación al campeonato nacional.
Tras la definición, el capitán de la selección, Sebastián Jara, identificó los principales aspectos que deberán abordar durante el próximo mes de preparación. “Ahora camino al nacional creo que es por donde tenemos que empezar a trabajar, ya que tenemos solamente un mes para prepararnos. Y esta es la vara, este es el inicio para poder empezar a arreglar los problemas, empezar a arreglar lo que nos falta, empezar a mejorar quizás los porcentajes de tiro, que hoy día lanzamos mucho y no nos quiso entrar. Mejorar la defensa y mejorar la comunicación”.

Durante la final, la PUCV enfrentó a un conjunto que había mostrado una alta producción ofensiva en sus presentaciones anteriores. Ante ese escenario, el cuerpo técnico universitario preparó una estrategia destinada principalmente a reducir la efectividad de los viñamarinos desde el perímetro.
Alfredo Riera, entrenador de la selección, detalló la planificación utilizada para enfrentar al cuadro local. “Nosotros sabíamos que era un partido difícil, un equipo que venía haciendo 100 puntos por partido, más de 20 triples por partido, 20 triples son 60 puntos. Entonces planificamos el partido para que no nos metan de 3, que un par de jugadores sean los que tuviesen que anotar”.
Más allá del marcador, el encuentro también permitió evaluar alternativas para conformar el plantel que participará en el Nacional. La rotación aparece como uno de los puntos a reforzar, luego de que las lesiones limitaron las opciones disponibles en determinadas posiciones durante la final.
La clasificación también se desarrolla en paralelo a las responsabilidades académicas de los integrantes del equipo. Los horarios de clases y estudio condicionan la asistencia de algunos jugadores a los entrenamientos, situación que el plantel debe compatibilizar con las exigencias de representar a la Universidad en competencias regionales y nacionales.
Jara abordó esta realidad desde la experiencia del equipo: “Obviamente hay algunos que no pueden por temas de estudios. Entonces ahí es todo un trabajo y un desafío para nosotros poder complementar tanto los estudios como el deporte”.
Con el segundo lugar de FENAUDE Zona Costa, la PUCV continuará durante las próximas semanas su preparación para la competencia nacional. Sobre los objetivos para esta nueva instancia, Riera sostuvo: “El objetivo es llegar lo más lejos posible, mejorar la posición del año pasado, y vamos a trabajar para eso”.

Estudiantes de la Escuela de Tecnología Médica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso realizaron un operativo preventivo de salud en el Barrio El Salto de Viña del Mar, donde vecinos y vecinas del sector accedieron gratuitamente a exámenes orientados a conocer su estado de salud y detectar tempranamente posibles alteraciones. La actividad forma parte del proyecto “PUCV en Acción: Vinculación para la Recuperación”, financiado por el Ministerio de Educación.
La jornada, desarrollada en una sede comunitaria del barrio, contó con la participación de estudiantes vinculados a las menciones de Oftalmología y Bioanálisis, quienes realizaron exámenes preventivos y entregaron orientación a las personas atendidas.
Este tipo de operativos adquiere especial relevancia en sectores donde existen dificultades para acceder regularmente a controles preventivos. Al mismo tiempo, permite que las y los estudiantes complementen la formación desarrollada en aulas y laboratorios con experiencias en contextos reales y en contacto directo con las necesidades del entorno.
La profesora asociada de la Escuela de Tecnología Médica, Carolina Figueroa, valoró la experiencia tanto desde la perspectiva de la comunidad como de la formación profesional.
“Nuestros alumnos están realizando exámenes a los pacientes del sector, ayudando a que tengan un acercamiento a cómo está su estado de salud. Vemos que la comunidad está muy agradecida, al igual que nuestros estudiantes, y esperamos que este tipo de instancias se sigan repitiendo”, señaló.
Para las y los estudiantes, el operativo constituyó una oportunidad de aplicar sus conocimientos y, al mismo tiempo, aportar directamente al bienestar de las personas.
Así lo destacó Mary Kate Del Canto, estudiante de cuarto año de Tecnología Médica: “Para nosotros es una experiencia muy enriquecedora, porque podemos aplicar lo que hemos visto en clases y, a la vez, ayudar a la comunidad con instancias gratuitas donde las personas pueden realizarse exámenes o detectar cosas que no sabían. Espero que se sigan repitiendo, porque son de gran ayuda”.
La actividad también fue valorada por los habitantes del sector. Yasna Velozo, vecina que participó del operativo, destacó la atención recibida durante la jornada.
“Me voy contenta y conforme, porque los estudiantes tienen muy buena atención y ayudan mucho a la comunidad. Ojalá se vuelvan a repetir estas instancias”, expresó.
El operativo se suma a las acciones que la PUCV ha desarrollado durante el año en el Barrio El Salto en ámbitos como salud, arte, gestión estratégica y fortalecimiento comunitario. A través de estas iniciativas, la Universidad busca articular la formación de sus estudiantes y las capacidades de sus unidades académicas con las necesidades del territorio, generando espacios de colaboración y aprendizaje junto a las comunidades.
Estudiantes del Núcleo de Estudiantes con Alta Capacidad (NEAC) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) serán parte de la Red TP Mining Experience, iniciativa que busca conectar el talento de estudiantes de educación superior con los desafíos que enfrenta el país en materia de minería.
Esta Red contará con la participación de 100 estudiantes de distintas instituciones de educación superior del país y permitirá la vinculación con la industria minera a través de experiencias de desarrollo en liderazgo, disciplinas STEM y empleabilidad. Además, permitirá facilitar el acceso de nuevas generaciones a experiencias prácticas, memorias, prácticas profesionales y ofertas de primer empleo en minería.
Angélica Casaletti, directora de Empleabilidad y Red Alumni, fue una de las impulsoras de esta colaboración, que se proyecta como un espacio de encuentro entre estudiantes y el mundo productivo, favoreciendo la vinculación temprana con la industria y entregando herramientas para fortalecer sus trayectorias y enfrentar con mayores oportunidades su futuro profesional.
“Estas actividades permiten que los estudiantes conozcan de primera fuente las transformaciones de una industria tan relevante como la minería, que comprendan las expectativas de los empleadores y reconozcan las competencias que serán determinantes para su futuro desempeño profesional”, explicó la directora.
Una experiencia que permitirá a estudiantes del programa NEAC ampliar sus oportunidades de desarrollo, más allá del ámbito académico, al vincular tempranamente su talento y potencial en los ecosistemas mineros.
“Para Núcleo estas instancias son relevantes porque buscamos que estudiantes con alto potencial no sólo destaquen académicamente, sino que cuenten con las oportunidades para transformar ese potencial en una contribución efectiva a la sociedad”, sostuvo al respecto Valeria Paz, coordinadora del programa universitario.
Del talento universitario a los desafíos de la minería
Entre los estudiantes que serán parte de esta experiencia se encuentra Pía Muhlembrock, estudiante de Ingeniería Civil Eléctrica e integrante de la primera generación de NEAC PUCV. Para ella, participar en la Red TP Mining Experience representa una oportunidad para acercarse a los desafíos de la industria y ampliar sus redes profesionales.
“Me interesa conocer los desafíos actuales de la minería, especialmente desde la perspectiva de la ingeniería eléctrica, además de generar vínculos con otros estudiantes y profesionales que compartan intereses similares”, sostuvo.
Una mirada que también comparte Santiago Paredes, estudiante de Ingeniería Comercial, quien destaca el valor de generar instancias que permitan acercar la formación universitaria a las necesidades del mundo laboral.
“Resulta muy innovador que la industria minera reconozca la brecha que existe entre la formación profesional que ofrecen las casas de estudio y la experiencia que solicitan las empresas para formar parte de sus equipos. Considero que el vínculo que propone TP Mining Experience es sumamente innovador y no sería extraño que, en el futuro, otras industrias repliquen este modelo como una vía de acceso al mundo laboral”, expresó.
Esta experiencia se enmarca en el propósito del programa de la Dirección de Talento, pionero en nuestro país, el cual busca acompañar y potenciar el desarrollo de estudiantes con alta capacidad, favoreciendo espacios que les permitan reconocer sus intereses, fortalecer sus habilidades y proyectar su talento como un aporte a la sociedad.
En conmemoración del Día Internacional de la Fotografía, la PUCV y Casa Espacio Buenos Aires 824 formalizaron un convenio de colaboración con el propósito de potenciar la vinculación académica con este emblemático centro porteño, reconocido por su labor en la creación, experimentación y difusión de la cultura fotográfica.
La ceremonia reunió a estudiantes de Fotografía del PIFP y del Instituto de Historia, académicos, artistas y miembros de la comunidad local. El acuerdo, gestionado a través de la carrera de Fotografía, facilita el acceso de los alumnos a prácticas profesionales, experiencias formativas de terreno y una participación activa en los festivales e iniciativas culturales que organiza Casa Espacio 824.
“Este convenio representa no solo un acto institucional, sino que tiene detrás el sello y la búsqueda de nuestra universidad por generar espacios de formación ligados a la práctica en todas las áreas, en especial la artística”, señaló Ursula Exss, vicerrectora de Vinculación con el Medio. Al respecto, subrayó que este vínculo institucional permitirá que “la juventud y los talentos de nuestros estudiantes se plasmen en esos espacios”.
El evento incluyó una charla magistral dictada por el destacado fotógrafo nacional Rodrigo Gómez Rovira, director artístico del Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV) y director de Casa Espacio Buenos Aires 824. Gómez Rovira, que forma parte de la prestigiosa agencia francesa VU, posee una prolífica trayectoria en fotografía documental y editorial, con trabajos publicados en medios internacionales como Le Monde, Libération y Newsweek.
Sobre el impacto del acuerdo, Gómez Rovira enfatizó que la colaboración robustece el trabajo que la organización ha liderado por 17 años. “Los estudiantes podrán venir a este lugar donde se trabaja desde la creación, desde la experimentación, desde los encuentros”, explicó, resaltando el potencial de esta sinergia.
“Es una gran oportunidad y, sin duda, hay cosas que todavía no sospechamos que puedan lograrse”, añadió.
Antonia Vega, estudiante de Pedagogía en Historia, valoró la integración de la fotografía documental con su formación disciplinar. “Fue muy entretenido e interesante ver otra perspectiva de la fotografía, es especial su dimensión documental. Mezclar dos mundos que a mí me gustan, que son la historia y la fotografía, me encanta”, manifestó.
De esta forma, la PUCV y Casa Espacio Buenos Aires 824 reafirman su compromiso con la formación práctica y el intercambio artístico, consolidando la presencia de la comunidad universitaria en el vibrante circuito cultural de Valparaíso.
Durante tres jornadas, “ImpuLSa la Ciencia” convocó a estudiantes, comunidades educativas y vecinos en torno a experiencias de aprendizaje vinculadas con la ciencia, el territorio y la recuperación ambiental.
La actividad fue desarrollada por Las Salinas junto a la PUCV y contempló la participación del Museo Interactivo Mirador (MIM), que puso a disposición una experiencia educativa orientada a acercar contenidos científicos a niños, niñas y jóvenes a través de la observación, la experimentación y el juego.
La primera jornada estuvo dirigida a establecimientos educacionales y contó con la participación de más de 300 estudiantes del Colegio Luterano Concordia, Colegio Rubén Castro y Escuela Pedro Aguirre Cerda. A través de distintas actividades, los estudiantes pudieron aproximarse a conceptos vinculados con la biorremediación y conocer, desde una perspectiva educativa, algunos de los procesos asociados a la recuperación ambiental.
Posteriormente, la iniciativa se integró al “Día Abierto” de la PUCV, instancia que convocó a estudiantes de Enseñanza Media interesados en conocer la Universidad, sus carreras y espacios de formación. El cierre se realizó este sábado con una jornada abierta a la comunidad de la ciudad, que permitió la participación de vecinos y vecinas de Viña del Mar.
La actividad refuerza la vinculación entre la Universidad, el sistema escolar y la comunidad, articulando conocimientos y experiencias en torno a desafíos presentes en el territorio. En este sentido, “ImpuLSa la Ciencia” permitió abordar contenidos científicos desde una perspectiva cercana y participativa, integrándose con procesos que forman parte de la transformación y recuperación de espacios urbanos.
La relación con el entorno constituye una dimensión esencial del quehacer institucional de la PUCV. En este contexto, la vicerrectora de Vinculación con el Medio, Ursula Exss, destacó el valor de la iniciativa y su aporte al fortalecimiento de los lazos entre la Universidad y las comunidades del territorio.
“Para la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la vinculación con el medio constituye una dimensión esencial de su quehacer, lo que nos invita a mantener un diálogo permanente entre nuestra casa de estudios, los territorios y sus comunidades. Esta iniciativa representa ese compromiso, al reunir a estudiantes, comunidades educativas, niños, niñas y jóvenes en torno a experiencias que acercan el conocimiento de una manera sensible y lúdica. Es especialmente valioso que estos espacios despierten la curiosidad, porque es precisamente esa capacidad de maravillarse, de hacerse preguntas y de explorar la realidad la que está en la base de la generación del conocimiento”, sostuvo la autoridad.
La iniciativa se enmarca en el Plan Educativo de Las Salinas, programa que comenzó hace tres años con un foco en establecimientos escolares del entorno y que durante 2026 amplió su ámbito de trabajo, incorporando nuevas instituciones de educación superior.
Para Las Salinas, la iniciativa también representa una oportunidad para compartir conocimientos asociados al proceso de recuperación ambiental y recoger el interés por el proceso científico que sustenta este proyecto. “La ciencia tiene sentido cuando se pone al servicio del bienestar de las personas. Por eso, junto con avanzar en la recuperación ambiental, hemos querido abrir espacios para despertar vocaciones, estimular la curiosidad y acercar el conocimiento a las nuevas generaciones. ImpuLSa la Ciencia ha ido creciendo junto a los establecimientos educacionales de Viña del Mar y también a partir de lo que ellos nos han ido planteando”, señaló Stephanie Rotella, gerente de Medio Ambiente de Las Salinas.
A través de las tres jornadas, “ImpuLSa la Ciencia” buscó acercar la ciencia a la vida cotidiana y mostrar que detrás de los cambios que vive una ciudad también hay conocimiento, curiosidad, preguntas y nuevas respuestas. “En el MIM trabajamos desde hace años para democratizar el conocimiento científico y acercarlo a niños, niñas y comunidades de todo Chile. Hoy, gracias a la colaboración con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Las Salinas, podemos traer esta experiencia a Viña del Mar y contribuir a que la ciencia y el conocimiento sobre la biorremediación sean comprendidos de una manera cercana, lúdica y significativa. Para nosotros, estas alianzas son fundamentales para seguir fortaleciendo la divulgación científica y ampliar el acceso al conocimiento en los distintos territorios del país”, agregó Enrique Rivera, director ejecutivo MIM.
La experiencia da cuenta del valor de generar alianzas entre instituciones para acercar el conocimiento a las comunidades y fortalecer el interés por la ciencia desde edades tempranas. De esta manera, se proyecta como un espacio de encuentro entre la educación, la divulgación científica y el territorio, contribuyendo a generar nuevas oportunidades de aprendizaje y participación para niños, niñas, jóvenes y comunidades de Viña del Mar.
Poner el periodismo y la comunicación al servicio de las comunidades es el propósito de COMUNicativa, ciclo de talleres desarrollado por la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a través del proyecto CUVIC, para contribuir al fortalecimiento de la gestión comunicacional de organizaciones sociales y pequeños emprendimientos.
La jornada contempló tres talleres cuyos contenidos fueron definidos a partir de un diagnóstico realizado previamente con las propias organizaciones participantes, con el objetivo de identificar sus principales necesidades de formación. De este proceso surgieron tres temáticas: comunicación interna, postulación a fondos concursables y elaboración de videos para redes sociales.
Los talleres fueron impartidos por profesores y estudiantes voluntarios de la carrera, quienes acompañaron de manera personalizada a las y los participantes, compartiendo herramientas y conocimientos aplicables a las necesidades de sus organizaciones y emprendimientos.
La directora del proyecto CUVIC y académica de la Escuela de Periodismo, Daniela Lazcano, explicó que esta iniciativa forma parte de un trabajo de Vinculación con el Medio que la unidad académica desarrolla desde hace nueve años.
“Es un proyecto de Vinculación con el Medio que ya llevamos nueve años impulsando desde nuestra Escuela de Periodismo y que busca, a través de la relación entre profesores y estudiantes voluntarios, desarrollar distintas iniciativas que tienen en común poner el periodismo y la comunicación al servicio de las comunidades”, señaló.
Por su parte, la coordinadora del proyecto, María Paz Gálvez, destacó que la propuesta formativa se construyó considerando directamente las necesidades manifestadas por las organizaciones. “A partir de un diagnóstico que aplicamos, les preguntamos en qué dimensión creen que necesitan formación y, con base en eso, desarrollamos la propuesta de talleres”, explicó.
Para los estudiantes voluntarios, la experiencia también constituyó una oportunidad para aplicar sus conocimientos y compartirlos con integrantes de las organizaciones participantes. Así lo expresó Valentina Pérez, monitora del taller de videos para redes sociales y voluntaria de CUVIC.
“Fue una experiencia súper grata y revitalizante. Nosotros, como jóvenes, estamos muy acostumbrados a editar videos y poder entregarles estas herramientas a personas mayores es muy gratificante”, comentó.
Elías Jil, alumni de la PUCV, expositor del taller de videos para redes sociales y creador de contenidos, destacó la disposición de quienes participaron en la jornada. “Fue una experiencia bastante entretenida y agradable poder enseñar herramientas a participantes de organizaciones sociales. Fue lindo ver las ganas que tenían de aprender y qué bueno que se fueron con nuevas herramientas que puedan poner en práctica en sus organizaciones”, señaló.
Desde la perspectiva de las participantes, la jornada permitió adquirir herramientas concretas para fortalecer la comunicación de sus iniciativas. Xiomara Caldera, emprendedora que asistió al taller de video, valoró especialmente el acompañamiento recibido durante la actividad.
“Estoy realmente fascinada y motivada. Los profesores fueron tremendamente didácticos y una estudiante de Periodismo me apoyó y me mostró un formato diferente para dar a conocer mi emprendimiento a través de las redes. Acabo de hacer uno con su ayuda y realmente me cambió la vida”, afirmó.
A través de COMUNicativa, la Escuela de Periodismo PUCV continúa fortaleciendo un trabajo de Vinculación con el Medio basado en la identificación de necesidades y la colaboración con organizaciones sociales y emprendimientos, generando al mismo tiempo oportunidades para que las y los estudiantes pongan en práctica sus conocimientos disciplinares en contextos reales.
En el marco del proyecto de vinculación con el medio entre la Escuela de Ingeniería Química de la PUCV con el Liceo Juan Rusque Portal de Nogales, estudiantes del Taller de Ciencias de dicho establecimiento han participado en diversas experiencias de laboratorio en dependencias de la universidad, desarrollando actividades prácticas vinculadas al área de la ingeniería química.
El martes 9 de junio, 23 estudiantes del Liceo Juan Rusque Portal visitaron la Escuela de Ingeniería Química para participar en una experiencia de laboratorio a cargo del académico Rodrigo Ortiz. El objetivo de la actividad fue que los estudiantes pudieran identificar los equipos y accesorios necesarios para realizar procesos de coagulación-floculación en el tratamiento de agua. Asimismo, se analizó el parámetro de turbidez para monitorear la eficiencia del proceso.
En esta oportunidad participaron estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil Química como Javiera Verdejo, Américo Raurich, Valentina Díaz, Javiera Pérez, Gabriel Sepúlveda e Ignacio Salazar. También participó Juan Carlos González, estudiante del Magíster en Ingeniería de Procesos.
Posteriormente, el viernes 14 de agosto, 19 estudiantes del mismo establecimiento participaron en una nueva experiencia de laboratorio, esta vez dirigida por la académica Suleivys Nuñez. La actividad tuvo como objetivo obtener un bioplástico a partir de leche mediante la precipitación ácida de la caseína y su posterior conformado y secado, evidenciando la transformación de una proteína natural en un material sólido con propiedades plásticas.
El desarrollo del taller contó además con el apoyo de Sebastián Plaza, estudiante del Magíster en Ingeniería de Procesos, junto a las ayudantes de laboratorio Mayerli Jiménez y Sofía Lobos.

Acercar a los estudiantes a desafíos reales de las empresas y, al mismo tiempo, poner sus conocimientos al servicio del desarrollo de la sociedad es uno de los propósitos del trabajo colaborativo que la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso impulsa junto al sector productivo del Barrio Industrial El Salto.
En este contexto, estudiantes de Ingeniería Comercial, integrantes del Club de Finanzas PUCV, desarrollaron un proyecto de valorización financiera para Nano TC, empresa tecnológica vinculada al Distrito de Innovación V21.
La iniciativa permitió a Santiago Paredes, Catalina Henríquez, Julián Palominos y Alex Pereira sistematizar y aplicar los conocimientos adquiridos durante el programa BookCamp del Club de Finanzas, bajo la guía de su profesor asesor, Claudio Poloni.
Los resultados fueron presentados a representantes de la empresa y del Distrito V21, instancia en la que los estudiantes recibieron retroalimentación respecto de la propuesta y su potencial aplicación. En la actividad participaron Andrés Marcoleta, CEO de Nano TC; Jaime Arnaiz, director ejecutivo del Distrito de Innovación V21; Pablo Escárate, director de la Escuela de Negocios y Economía; Claudio Poloni, profesor asesor del Club de Finanzas; y Angélica Casaletti, directora de Alumni y Empleabilidad de la PUCV.
Para Alex Pereira, uno de los estudiantes participantes, uno de los principales desafíos fue lograr que el trabajo académico se tradujera en un aporte efectivo para la empresa.
“Lo más complejo no fue el aspecto técnico de utilizar la metodología financiera, sino corresponder a la confianza de nuestro profesor y a los dueños de Nano TC a la hora de entregar un buen producto, desarrollar una buena presentación e informe y que sea útil para la empresa. Nuestra principal motivación era ser un aporte para la empresa”.
Desde Nano TC, su CEO, Andrés Marcoleta, destacó la utilidad de la propuesta desarrollada por los estudiantes y las herramientas utilizadas para proyectar el valor de la compañía.
“La propuesta desarrollada es un gran aporte para Nano TC. Nos ayuda a contar con una base sólida para defender el valor de la compañía en general, ya que no está categorizada por proyectos sino por opciones reales, que es una metodología que hoy en día se utiliza dentro de los modelos de Venture Capital”.
Formación conectada con las necesidades del territorio
La experiencia se inserta en el trabajo colaborativo que la PUCV y el Distrito de Innovación V21 han desarrollado para generar nuevas oportunidades de vinculación entre la Universidad y las empresas del Barrio Industrial El Salto.
Jaime Arnaiz, director ejecutivo del Distrito V21, destacó especialmente la posibilidad de que los estudiantes conozcan de manera directa los desafíos del sector productivo y contribuyan desde su formación disciplinar.
“Es una experiencia concreta de estudiantes que están conociendo la realidad y desarrollando un aporte a una empresa tecnológica que podrá contar con herramientas nuevas para conocer su valor y, por lo tanto, dimensionar cuál es el potencial de inversión que tienen como negocio”.
En la misma línea, Angélica Casaletti destacó que este tipo de experiencias permite fortalecer la formación de los estudiantes a partir de su participación en contextos reales, generando beneficios tanto para las empresas como para la comunidad universitaria.
“Aspiramos a fortalecer la formación de nuestros estudiantes a través de este vínculo con las empresas, donde puedan desarrollarse en contextos reales, aportando al fortalecimiento de la industria y también a su propia formación. Estas son experiencias que fortalecen el desempeño y el desarrollo profesional de nuestros estudiantes”.
Para Claudio Poloni, jefe de Docencia y profesor asesor del Club de Finanzas PUCV, el trabajo permitió trasladar directamente al territorio los aprendizajes desarrollados por los estudiantes.
“Los estudiantes fueron capaces de conceptualizar la metodología que estudiamos en el Club y aplicarla directamente a empresas de nuestra región. Estas instancias ayudan a poner en práctica lo enseñado, fortalecer las relaciones con empresas y startups de nuestro territorio y contribuir al crecimiento de los estudiantes aquí mismo, en la Región de Valparaíso”.
La experiencia con Nano TC constituye así un ejemplo de cómo la colaboración entre universidad, empresas y organizaciones del territorio puede generar soluciones concretas para el sector productivo y, simultáneamente, oportunidades de aprendizaje práctico para los estudiantes PUCV.
Acompañar a niños, niñas y adolescentes que atraviesan situaciones de enfermedad, a través de la literatura como una herramienta de expresión, creación y bienestar, es el propósito de “Páginas para Sanar”, proyecto desarrollado por el Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso junto a las escuelas hospitalarias CANEC.
La iniciativa, adjudicada a través del Fondo Concursable de Vinculación con el Medio 2026 de la PUCV, surge del trabajo colaborativo entre ambas instituciones, a partir de la identificación de las necesidades de la comunidad educativa y el posterior diseño de talleres literarios centrados en la lectura y la escritura creativa.
Las escuelas hospitalarias CANEC cuentan con 26 años de trayectoria atendiendo a estudiantes que, por razones de salud física o mental, no pueden asistir temporalmente a establecimientos educacionales regulares. Su labor se desarrolla bajo un modelo inclusivo, con un enfoque terapéutico-educativo y una perspectiva biopsicosocial.
En este contexto, diez estudiantes voluntarios de cuarto y quinto año de Pedagogía en Castellano y Comunicación PUCV participan como monitores de los talleres, desarrollando actividades con los estudiantes pacientes en tres modalidades: sala multinivel, sala de hospitalización y atención domiciliaria.
Durante el semestre se realizarán 15 talleres, los que culminarán con una jornada abierta a la comunidad educativa y las familias, instancia en la que se compartirán los textos y trabajos desarrollados por los participantes.
La directora del proyecto y académica del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje, Carolina López, destacó que la iniciativa se ha construido conjuntamente con las escuelas hospitalarias, tanto en la identificación de necesidades como en su implementación y retroalimentación.
“Estos espacios, que no son tradicionales para impartir educación, son los que nos posibilitan aprender, sobre todo del enfoque terapéutico-pedagógico, de una pedagogía enfocada primero en lo emocional y luego en lo disciplinar”, señaló.

Desde las escuelas hospitalarias CANEC, su coordinadora, Darinka Álvarez, valoró la colaboración con la Universidad y las posibilidades que ofrece la literatura para acompañar a los estudiantes durante sus procesos de recuperación.
“Encontramos que a través de la literatura podemos abrir un espacio vivencial para acercar a nuestros estudiantes pacientes a la experiencia de escribir y crear, pero también de sanar. Es una instancia muy enriquecedora para nuestra comunidad escolar y también para la Universidad, que se acerca a estos espacios hospitalarios que muchas veces solo se conocen cuando un niño se enferma”, afirmó.

La iniciativa también constituye una experiencia formativa para los futuros profesores y profesoras de la PUCV, quienes tienen la posibilidad de desenvolverse en contextos educativos diferentes al aula tradicional y conocer nuevas formas de abordar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Fernanda Jelves, estudiante de quinto año de Pedagogía en Castellano y Comunicación y monitora del proyecto, destacó el aprendizaje que ha significado participar en los talleres.
“Uno llega con un poco de incertidumbre sobre qué pasa en estos espacios que no son tan conocidos, pero haber trabajado con los chicos y chicas, que participan con muchas ganas, fue muy bonito y alentador. Es una instancia muy enriquecedora tanto como profesionales de la educación como a nivel personal”, expresó.
De esta forma, “Páginas para Sanar” da cuenta de una colaboración construida a partir de las necesidades de la comunidad educativa, aportando al bienestar y la expresión creativa de niños, niñas y adolescentes y, al mismo tiempo, enriqueciendo la formación de los futuros docentes de la PUCV a través de su participación en contextos educativos diversos.
Con el objetivo de promover instancias colaborativas que beneficien a personas con discapacidad cognitiva, el jueves 27 de julio la Dirección de Deportes y Actividad Física de la PUCV junto a ASPADE organizaron un taller deportivo que contó con la participación de más de 30 usuarios y usuarias de la Organización con sede en Quilpué.
Las dinámicas realizadas fueron coordinadas entre Elizabeth Caballería, kinesióloga de ASPADE, el equipo de trabajo de la DIDAF y las y los estudiantes de la Universidad que participaron como monitores. En las actividades llevadas a cabo se puso hincapié en ejercicios de fuerza, movilidad, equilibrio, concentración y repetición de patrones.
Este encuentro forma parte de un primer acercamiento entre la organización dedicada a la inclusión social y laboral de adultos con discapacidad cognitiva y la Dirección de Deportes y Actividad Física de la Universidad. En una segunda etapa se espera realizar una nueva jornada deportiva, pero esta vez en las dependencias del Campo Deportivo de Curauma.
Claudio Narváez, coordinador del programa de Deportes de Participación, valoró el impacto que tuvo la actividad
«Estamos felices de haber realizado esta actividad junto a las y los participantes de ASPADE. Nos encontramos con una gran recepción, mucha motivación y energía para poder realizar las distintas actividades preparadas por nuestro grupo de monitores. Para la Universidad es muy importante garantizar el acceso al deporte como un derecho, fomentando la participación de toda la comunidad, sin distinción. En esa línea, creemos que vincularnos con personas con discapacidad cognitiva es una contribución muy importante, tanto para ellos como usuarios, como también para nuestros estudiantes que fortalecen su formación humana y profesional».
Massimo Luccardi, beneficiario de ASPADE, se refirió a la jornada de ejercicio.
“Fue muy divertido hacer todos los ejercicios en grupo. Mi actividad favorita fue la de repetir patrones según como nos mostraba la instructora y me gustaría que pudiésemos volver a tener este tipo de talleres”.
Por su parte, Carolina Casas Cordero, estudiante de kinesiología y monitora de la DIDAF, reflexionó sobre el aporte de esta actividad para su formación profesional.
“Fue una experiencia muy grata el haber podido participar de esta instancia. Me gustó haber tenido la posibilidad de liderar actividades, conectar con las personas a través del ejercicio y trabajar en grupo en pos de un objetivo común: hacer felices a las y los usuarios de ASPADE”.
Elizabeth Caballería, kinesióloga de la Unidad de Empleo Protegido de ASPADE, destacó la disposición de las y los estudiantes de la Universidad.
“Tuvieron una actitud excelente. En todo momento demostraron compromiso, entusiasmo y respeto con los participantes de ASPADE, fueron flexibles a la hora de adaptar algunos ejercicios según los grados de movilidad de cada persona y siempre mostraron una buena energía, contribuyendo a generar una experiencia entretenida y enriquecedora”.
Cerca de un centenar de personas mayores se incorporaron a cursos de Formación Fundamental, asignaturas que forman parte de la trayectoria curricular de los estudiantes de pregrado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). A través del Programa de Estudiantes Senior, los nuevos alumnos compartirán aulas, contenidos y experiencias de aprendizaje con jóvenes universitarios, favoreciendo un intercambio intergeneracional que enriquece la formación de toda la comunidad.
En esta nueva edición, 92 personas mayores participarán en 18 cursos, entre ellos Autocuidado y Vida Saludable; La Religión después de Freud; Innovación y Emprendimiento Social; y Gestión para la Diversidad e Inclusión Social, además de otras alternativas.
Durante la ceremonia de bienvenida, la directora de Vinculación Social y Sostenibilidad, Karina Toledo, destacó el valor que esta iniciativa tiene para todas las generaciones involucradas. “Esta experiencia intergeneracional constituye una oportunidad de aprendizaje para todos; ustedes aportarán la riqueza de su trayectoria, mientras que los y las estudiantes más jóvenes podrán aprender de sus vivencias, perspectivas y conocimientos”, expresó.
Asimismo, subrayó que la incorporación de personas mayores a las aulas representa una manifestación concreta del compromiso institucional con una educación inclusiva que reconoce el aporte de cada generación. “El conocimiento se enriquece cuando se construye desde la diversidad y cuando somos capaces de generar espacios donde distintas generaciones puedan encontrarse, aprender y aportar desde sus propias experiencias”, agregó.
Una experiencia en constante crecimiento
El jefe del Programa Acción Senior, Rubén López, explicó que esta iniciativa comenzó en 2024 con la incorporación de 24 personas mayores a cuatro cursos de Formación Fundamental, gracias a la participación de cuatro docentes. Desde entonces, el programa ha experimentado un crecimiento sostenido, alcanzando en su versión actual 18 cursos y cerca de un centenar de participantes.
Este desarrollo da cuenta del creciente interés de las personas mayores por mantenerse activas en espacios de formación y vida universitaria. Al mismo tiempo, ha significado para el programa el desafío de fortalecer sus procesos de coordinación, acompañamiento y gestión, con el propósito de responder adecuadamente a las necesidades de los participantes y a las características de cada curso.
Una experiencia transformadora
Manuel Ramírez, integrante de la primera generación de personas mayores que se incorporó al programa en 2024, valoró positivamente esta oportunidad. “Estoy muy contento con la posibilidad que se ha dado a los adultos mayores de acceder a las aulas y poder tener ese encuentro intergeneracional con los jóvenes. En lo personal espero poder seguir participando”.
La iniciativa forma parte del Programa Acción Senior de la PUCV, cuyo propósito es generar oportunidades de formación, participación y encuentro para las personas mayores, promoviendo su vinculación activa con la Universidad y reconociendo el valioso aporte de sus trayectorias, experiencias y conocimientos al desarrollo de la comunidad universitaria.
Con una masiva asistencia y consolidándose como un espacio referente para el intercambio pedagógico en la región, se llevó a cabo el IV Encuentro de Docentes STEM+ Latinoamérica. La actividad fue organizada por el Centro de Investigación en Didáctica de las Ciencias y Educación STEM (CIDSTEM PUCV) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso –institución encargada de coordinar la Red de Comunidades Docentes STEM+ Latinoamérica– y la Fundación Siemens Stiftung.
El encuentro –realizado en dependencias de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, en Lima, Perú– se desarrolló en el marco del V Encuentro de la Red STEM Latinoamérica y reunió a cerca de 400 participantes, entre docentes, equipos directivos, investigadoras e investigadores, académicas y académicos, así como representantes de diversas instituciones de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y República Dominicana.
Durante las jornadas, los asistentes compartieron conocimientos y estrategias metodológicas orientadas a promover una educación STEM+ inclusiva, contextualizada y de calidad en todo el continente.
Trabajo colaborativo e innovación en las aulas
Uno de los hitos destacados de la jornada fue la Expo de Innovación Educativa STEM+, instancia que permitió visibilizar iniciativas de enseñanza implementadas en variados contextos escolares. Al respecto, la investigadora y coordinadora de proyectos de CIDSTEM PUCV y coordinadora de la Red de Comunidades Docentes STEM+ Latinoamérica, Nina Ibaceta, destacó el valor transformador del evento.
«Más que un encuentro académico, este fue un espacio para fortalecer una red latinoamericana que comprende que los grandes desafíos de la educación no se resuelven de manera aislada. Durante cuatro días, docentes de distintos países compartieron experiencias, establecieron nuevas colaboraciones y proyectaron iniciativas conjuntas para seguir impulsando la educación STEM+ en América Latina. La Expo de Innovación Educativa STEM+ permitió visibilizar decenas de experiencias desarrolladas en diversos contextos educativos, demostrando que cuando las y los docentes trabajan en red, generan conocimiento, innovan y amplían el impacto de sus prácticas mucho más allá de sus propias aulas», señaló Ibaceta.
Por su parte, sobre el impacto institucional y la proyección de esta red en la región, Andoni Arenas, director del CIDSTEM PUCV, destacó el valor de colaborar con la Red STEM Latinoamérica a través de la Red de Comunidades Docentes STEM+.
«Esta es una gran iniciativa que nuestro centro de investigación impulsa, coordina y fortalece desde Valparaíso para toda América Latina. En ese sentido, es un honor y un orgullo, como Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, contribuir al desarrollo de esta instancia”, destacó el académico.
“Es muy gratificante ver la fuerza, la calidad, la fraternidad y el espíritu de colaboración que caracteriza a la Red de Comunidades Docentes STEM+ y que pudimos vivir durante el Encuentro recientemente realizado en Lima. Allí se hizo evidente el interés por aprender, compartir experiencias y fortalecer vínculos entre docentes de distintos países. Esto es posible gracias al compromiso de quienes integran esta Red y que, a través del enfoque educativo STEM+, trabajan por mejorar las oportunidades de aprendizaje de sus estudiantes y contribuir al desarrollo de sus comunidades”, agregó Arenas.
La alianza estratégica entre la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a través de CIDSTEM, y Fundación Siemens Stiftung se ha consolidado como un referente para el fortalecimiento de la educación STEM+ en América Latina, impulsando durante una década iniciativas de formación, innovación e investigación con impacto regional.
Esta colaboración ha permitido diseñar e implementar programas y redes que promueven el desarrollo profesional docente, el trabajo colaborativo entre territorios y la generación de recursos educativos contextualizados, posicionando a la PUCV como un actor clave en la promoción de la educación STEM+ en la región, mediante una alianza basada en la cooperación internacional, el intercambio de conocimientos y la construcción conjunta de iniciativas que contribuyen a una educación más inclusiva, pertinente y transformadora.
Con la realización de este cuarto encuentro, la PUCV reafirma su compromiso con la articulación de esfuerzos colaborativos que potencien la educación STEM+ y preparen a las futuras generaciones de Latinoamérica para enfrentar los desafíos del siglo XXI.
Más de 30 empresas turísticas y gastronómicas de Concón y Mantagua fortalecieron sus capacidades para avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible gracias al proyecto «Transferencia Programa para el Turismo Sostenible y Experiencias Auténticas Concón-Mantagua», iniciativa financiada por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Valparaíso y ejecutada por el Núcleo de Biotecnología Curauma (NBC) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático y la Asociación Gremial de Empresas de Turismo de Concón.
La ceremonia de cierre permitió dar a conocer los principales resultados de un trabajo colaborativo que impulsó la incorporación de herramientas de sostenibilidad, economía circular y eficiencia energética en emprendimientos de la zona, contribuyendo a diversificar su oferta y fortalecer su competitividad.
Durante la primera etapa del proyecto se realizaron más de 30 diagnósticos individualizados y planes de mejora para empresas del sector, evaluando aspectos relacionados con el uso de energía, agua, gas, gestión de residuos, cultura e integración de la biodiversidad. Asimismo, más de 30 empresarios suscribieron cartas de compromiso para participar activamente en el proceso de transformación sostenible.
En la etapa de desarrollo se efectuaron más de 30 asistencias técnicas personalizadas, mediciones de huella de carbono y huella hídrica, además de un completo programa de capacitaciones y talleres prácticos que reunió a más de un centenar de participantes. Estas actividades abordaron materias como gestión sostenible, creación de valor, conservación de humedales, economía circular y gestión ambiental.
Como parte del apoyo directo a las empresas participantes, el proyecto entregó kits para el manejo y valorización de residuos, de eficiencia energética, manuales técnicos sobre ahorro energético y compostaje, entre otros.
Uno de los principales impactos de la iniciativa fue la generación de un portafolio de proyectos que permitió a diversas empresas acceder a financiamiento para mejorar su infraestructura. Entre los resultados más destacados figura la adjudicación de iniciativas de eficiencia energética, que hicieron posible el recambio de equipamiento en establecimientos turísticos. A ello se suma la obtención de recursos de Sercotec para la instalación de sistemas fotovoltaicos en cinco empresas del territorio.
El proyecto también contempló actividades de difusión sobre turismo sostenible, turismo azul y economía circular, además de la elaboración de material audiovisual destinado a compartir experiencias y promover buenas prácticas entre los distintos actores del sector.
“Hemos trabajado junto a un grupo muy importante de empresarios de la zona, en donde se han comprometido con la sostenibilidad. Han medido su huella de carbono y huella del agua; han implementado medidas de eficiencia energética, pero sobre todo han asumido un compromiso con la naturaleza”, sostuvo el director del Núcleo de Biotecnología Curauma de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Rolando Chamy.
El académico destacó el compromiso demostrado por las empresas participantes durante el desarrollo de la iniciativa y valoró la certificación obtenida al finalizar el proceso, subrayando que el proyecto apunta a consolidar “un desarrollo con visión de futuro en el ámbito turístico”.
En representación del Gobierno Regional de Valparaíso, Javier Rodríguez destacó que la iniciativa permitió fortalecer las capacidades de las empresas participantes, contribuyendo a mejorar la calidad de la oferta turística del territorio.
“Este proyecto va acorde a los lineamientos estratégicos que tiene el gobierno regional en el ámbito del fomento productivo. Lo que se otorgó fue un mejoramiento en las capacidades de los servicios turísticos, tanto gastronómicos, como hoteleros”.
Impacto en la comunidad
Por su parte, el presidente de la Asociación Gremial de Turismo de Concón, Osvaldo Pino, destacó el trabajo desarrollado por el Núcleo de Biotecnología Curauma de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, especialmente por la entrega de herramientas que permitieron a las empresas avanzar hacia un modelo de turismo más sustentable. “La Universidad nos enseñó tipos de reciclaje, como hacerlo, nos entregó artefactos para realizarlo. Los socios siempre estuvimos pendientes de la capacitación”, enfatizó.
En la misma línea, Isabel Woolvett, representante del Hostal Blanca Estela, afirmó que la iniciativa representó un importante aporte para las empresas participantes, al fortalecer sus conocimientos y prácticas en materia de sostenibilidad. “Un gran aprendizaje. Estamos muy agradecidos del NBC de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso por capacitarnos en distintas áreas, especialmente en materia de sustentabilidad”.
Cabe destacar que la iniciativa deja como principal legado una red de colaboración entre la academia, el sector público y los emprendedores locales, junto con capacidades instaladas que permitirán seguir impulsando un turismo más sostenible, innovador y resiliente en Concón y Mantagua. De esta manera, el territorio continúa consolidándose como un destino que complementa su reconocida oferta gastronómica con experiencias auténticas y un firme compromiso con el cuidado del entorno.
Contribuir al fortalecimiento del sector productivo del Barrio Industrial El Salto, al mismo tiempo que se generan nuevas oportunidades de aprendizaje para las y los estudiantes, es uno de los propósitos del trabajo que la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso desarrolla junto a empresas del territorio en el marco del proyecto «PUCV en Acción: Vinculación para la Recuperación», financiado por el Ministerio de Educación.
En este contexto, la Universidad ha fortalecido su vínculo con las empresas del Barrio Industrial El Salto mediante el trabajo colaborativo desarrollado junto al Distrito de Innovación V21. En este marco de colaboración, estudiantes de diversas disciplinas han desarrollado prácticas profesionales y trabajos de titulación en empresas del Barrio Industrial El Salto, contribuyendo al desarrollo de iniciativas en organizaciones como INDEMIN, Integramédica, Neering, Empresas Demaría, Nablus, Rhona, ALS Inspection Chile, Cyberlab, Covisa, Bear Business Lab, Nano TC y E-minning Technologies.
Estas experiencias involucran a estudiantes de carreras como Ingeniería Comercial, Ingeniería Civil Industrial, Ingeniería Civil Informática, Ingeniería Civil Electrónica, Ingeniería en Construcción, Ingeniería Civil, Ingeniería Civil Mecánica, Ingeniería Civil Bioquímica, Ingeniería Civil Química, Ingeniería Civil Metalúrgica, Psicología y Trabajo Social, quienes aportan desde sus respectivas disciplinas a desafíos concretos de las empresas.
Gracias a este trabajo, las organizaciones han incorporado nuevas capacidades para abordar desafíos relacionados con el desarrollo tecnológico, la gestión organizacional, los recursos humanos, el financiamiento y la optimización de procesos. Al mismo tiempo, las y los estudiantes conocen de primera fuente los entornos profesionales en los que se desempeñarán una vez titulados, fortaleciendo su formación mediante la aplicación de sus conocimientos en contextos reales y aportando retroalimentación sobre la pertinencia de los procesos formativos.
La directora de la Red Alumni y Empleabilidad de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Angélica Casaletti, destacó el valor de estas instancias de colaboración para la formación de las y los estudiantes y el desarrollo del sector productivo.
« Estas experiencias representan una oportunidad de aprendizaje de enorme valor para nuestras y nuestros estudiantes, porque les permiten enfrentar desafíos reales y comprender, desde su proceso formativo, cómo sus conocimientos pueden aportar al desarrollo del sector productivo. Al mismo tiempo, las empresas incorporan nuevas capacidades y establecen un vínculo de colaboración con la Universidad que enriquece a ambas instituciones. Ese es el tipo de relación que queremos seguir promoviendo: una colaboración bidireccional que fortalece la formación de nuestros estudiantes, impulsa la innovación en las empresas y contribuye al desarrollo del sector productivo y de la región».
El impacto de estas experiencias en la formación de las y los estudiantes también se refleja en quienes han realizado sus prácticas profesionales en las empresas del Barrio Industrial El Salto. Así lo destaca Vicente Barría, estudiante de quinto año de Psicología, quien desarrolló su práctica profesional en el área de Desarrollo Organizacional de INDEMIN:
«Para mí, la práctica profesional en INDEMIN permitió desarrollar habilidades interpersonales propias del psicólogo organizacional, así como conocer de cerca el aporte del área de Desarrollo Organizacional dentro de una empresa. Esta experiencia fortaleció mis competencias profesionales y me permitió comprender la relevancia estratégica de esta área en la gestión de personas y en el cumplimiento de los objetivos organizacionales».
Por su parte, Constanza Aceituno, analista de cultura y desarrollo organizacional de INDEMIN, resaltó el aporte de estudiantes de Psicología y Trabajo Social en el contexto organizacional de la empresa.
“Para nosotros ha sido una experiencia valiosa integrar a estudiantes de la PUCV, ya que permite fortalecer el vínculo entre la formación académica y los desafíos reales de las organizaciones”, señaló. Agregó que estas prácticas han contribuido con análisis, propuestas y sugerencias orientadas al desarrollo organizacional y al bienestar de las personas trabajadoras.
De esta manera, la articulación entre la PUCV y las empresas del Barrio Industrial El Salto continúa consolidando una red de colaboración que favorece el intercambio de conocimientos, la formación de capital humano y el desarrollo de soluciones para desafíos reales del territorio, reafirmando el compromiso de la Universidad con una Vinculación con el Medio orientada al desarrollo sostenible de la región.
Contribuir al fortalecimiento de organizaciones del Barrio El Salto, a través de procesos de intervención construidos desde el trabajo colaborativo y la participación, es uno de los propósitos de las prácticas integradas de la Escuela de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, desarrolladas en el marco del proyecto «PUCV en Acción: Vinculación para la Recuperación», financiado por el Ministerio de Educación.
Los equipos de práctica se insertaron en dos espacios clave del territorio: el Jardín Botánico Nacional y la Junta de Vecinos El Salto. En ambos casos desarrollaron un proceso de acercamiento y diagnóstico, orientado a conocer las realidades, intereses y necesidades de cada organización, para luego diseñar propuestas de intervención acordes a sus desafíos.
El trabajo contempló una etapa de levantamiento de información, en la que las y los estudiantes recogieron percepciones, memorias y expectativas de quienes integran estas organizaciones. A partir de ese proceso, cada equipo elaboró una propuesta de intervención que fue presentada, discutida y ajustada junto a sus contrapartes, en un ejercicio de retroalimentación permanente que refleja el enfoque bidireccional que promueve el proyecto.
Desde su experiencia en el Jardín Botánico Nacional, la estudiante Sayén Quiroz Ahumada destacó el valor formativo del trabajo desarrollado.»Lo que más valoro de esta experiencia es que he aprendido a trabajar en comunidades y a enfrentar distintas situaciones, que a veces pueden ser sencillas o complicadas, manteniendo una relación profesional y aplicando lo que desde mi disciplina me han enseñado».
Más allá del aprendizaje disciplinar, el trabajo en terreno permitió generar vínculos de confianza con las organizaciones del territorio, condición fundamental para construir intervenciones pertinentes y ajustadas a sus realidades.
Así lo expresó Martina Campana Stanton, quien desarrolló su práctica en la Junta de Vecinos El Salto. «Rescato la amabilidad de la comunidad y su disposición a apoyar nuestro proceso de intervención, especialmente de las dirigentas de la Junta de Vecinos, quienes nos entregaron su tiempo y facilitaron instancias para conocer y conectar con vecinos y vecinas».
La estudiante agregó que la confianza depositada en el equipo permitió acceder a los relatos y experiencias compartidas por quienes forman parte de la organización, haciendo posible ajustar la propuesta de intervención a las necesidades identificadas durante el proceso.
De esta manera, las prácticas integradas se consolidan como una experiencia de aprendizaje y colaboración que fortalece tanto la formación de futuras y futuros trabajadores sociales como las capacidades de las organizaciones del Barrio El Salto, reafirmando el compromiso de la PUCV con una Vinculación con el Medio construida desde la escucha, la participación y el trabajo conjunto con los actores del territorio.
Más de 50 personas participaron el sábado 25 de julio en la primera versión del Social Run PUCV, instancia que contempló un recorrido de seis kilómetros por el Campus Deportivo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y los alrededores de Curauma. Organizada por la Dirección de Deportes y Actividad Física PUCV, la jornada reunió a la comunidad universitaria y vecinos del sector en torno a la promoción de la vida saludable y el encuentro a través del deporte.
El profesor del taller de Running PUCV, Juan Pablo Quinchel Ortiz, destacó la convocatoria y el entusiasmo de quienes participaron. «Hoy concretamos de una forma muy bonita el primer Social Run, completando una distancia de seis kilómetros. Todos llegaron muy contentos. Para ser la primera versión, fue fantástico. Todo resultó de muy buena manera», señaló.
El éxito de la jornada también representa un impulso para las próximas actividades deportivas. En ese sentido, la coordinadora del Programa de Actividades Físicas de Participación y Vida Saludable, María Francisca Cáceres, explicó que esta iniciativa constituye un importante precedente para futuros encuentros abiertos a la comunidad.
«Estamos felices por el impacto que ha tenido este primer Social Run, que nos sirve como antesala de lo que será una nueva versión de Corriendo al Centenario PUCV. Esta iniciativa también pone en valor el Taller de Running que desarrollamos en Curauma, donde la comunidad ha participado con mucho entusiasmo semana a semana», afirmó.
Además, adelantó que la Dirección continuará desarrollando este tipo de instancias, indicando que «más adelante realizaremos un nuevo Social Run y queremos seguir empujando una cultura de movimiento y vida saludable en la Universidad y con los vecinos y vecinas».
Con esta primera versión, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso reafirma su compromiso de generar espacios deportivos abiertos a la comunidad, promoviendo el bienestar y el fortalecimiento del vínculo entre la Universidad y su entorno.
Cabe destacar que esta jornada se enmarca en la promoción de la IV versión de Corriendo al Centenario PUCV, actividad que se realizará el domingo 8 de noviembre y que considera dos distancias: 3 y 10 kilómetros.
Encuentra más información sobre la Corrida acá.

Registrar y difundir el patrimonio natural de la región de Valparaíso, al tiempo que se fortalece la memoria visual del Jardín Botánico Nacional, es el objetivo de la iniciativa «Jardín Botánico Nacional: Imagen y Territorio», desarrollada por la carrera de Fotografía Profesional de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en el marco del proyecto «PUCV en Acción: Vinculación para la Recuperación», financiado por el Ministerio de Educación.
La iniciativa se realiza junto al Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, institución de alto valor patrimonial, ecológico y educativo que, tras el megaincendio de 2024, enfrenta el desafío de fortalecer la difusión de su patrimonio y su memoria visual. En este contexto, estudiantes de la PUCV desarrollan un registro fotográfico que dará origen a un libro-catálogo conmemorativo, aportando al Jardín un nuevo material para su proyección institucional y la valorización de uno de los principales pulmones verdes de la región.
Durante el semestre, las y los estudiantes trabajaron en terreno desarrollando registros de paisaje, flora y fauna, aprovechando las condiciones que ofrece el parque para el aprendizaje de estas especialidades fotográficas. Las imágenes producidas conformarán un corpus fotográfico documental que servirá de base para la elaboración del libro-catálogo, fortaleciendo la memoria visual del Jardín y generando un recurso de difusión de largo plazo para este espacio patrimonial.
El proceso culminó con una exposición abierta a la comunidad del Jardín Botánico, donde las y los estudiantes exhibieron fotografías de aves, plantas y diversas especies presentes en el recinto.
El jefe de la carrera de Fotografía Profesional, Ramón Aldunate, destacó el aporte que representa esta experiencia para la formación estudiantil. «Para nosotros es muy importante esta alianza con el Jardín Botánico, porque nos permite hacer docencia vinculada y enseñarles a los estudiantes la fotografía de paisaje, de flora y de fauna. Aquí tienen la extensión, el espacio y el territorio privilegiado para poder practicar y aprender», señaló.
La estudiante Darinka Uribe también valoró la oportunidad de conocer y registrar este entorno natural. «Nos hemos podido dar cuenta de la relevancia que tienen estos territorios, sobre todo en la Región de Valparaíso, ya que no se conocen muchos lugares como estos pulmones verdes. Hacer un registro fotográfico y documentar estos espacios ayuda mucho a la comunidad», comentó.
Por su parte, el director del Jardín Botánico Nacional, Alejandro Peirano, destacó la calidad del trabajo realizado y la proyección de la colaboración entre ambas instituciones. «Se hizo una exposición muy entretenida sobre lo que han capturado: imágenes de aves, plantas y distintas especies que habitan el Jardín Botánico y que la fotografía permite resaltar. Espero que de aquí a fin de año podamos seguir desarrollando de la mejor forma posible este curso», indicó.
Tras la exposición, el proyecto continuará con una etapa editorial en la que se seleccionará y editará el material fotográfico para elaborar una maqueta profesional del libro-catálogo del Jardín Botánico Nacional. Este producto contribuirá a fortalecer la memoria visual, la difusión y la proyección institucional del parque, al mismo tiempo que consolida una experiencia de docencia vinculada en la que la formación de estudiantes responde a una necesidad concreta del territorio.
Contribuir a la seguridad alimentaria de familias en situación de vulnerabilidad es el propósito de un proyecto desarrollado por la Escuela de Alimentos y la Escuela de Tecnología Médica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en el marco del Fondo Concursable de Vinculación con el Medio 2026.
La iniciativa se desarrolla junto a los Ecomercados Solidarios, un programa que recupera alimentos en riesgo de desperdicio para distribuirlos gratuitamente, junto con artículos de primera necesidad, a hogares en situación de pobreza y pobreza extrema.
En ese contexto, el proyecto fortalece los conocimientos sobre manipulación, conservación e inocuidad de los alimentos, favoreciendo su aprovechamiento seguro y contribuyendo a prevenir enfermedades. Al mismo tiempo, constituye una experiencia formativa para estudiantes de ambas unidades académicas, quienes aplican sus conocimientos en un contexto real de trabajo con la comunidad.
Desde su puesta en marcha en 2024, el proyecto ha crecido sostenidamente. Lo que comenzó como una iniciativa de la Escuela de Alimentos junto al Ecomercado Solidario de Valparaíso incorporó en 2025 a la Escuela de Tecnología Médica y amplió su alcance a Viña del Mar y San Felipe. Este año sumó a San Esteban, consolidando una red de colaboración entre la PUCV, FOSIS y los Ecomercados Solidarios de la región.
En sus tres años de ejecución, el proyecto ha desarrollado 15 sesiones de formación y ha movilizado a 32 estudiantes de la PUCV —incluyendo estudiantes de intercambio provenientes de España y Perú— y 3 académicas de las Escuelas de Alimentos y Tecnología Médica, beneficiando directamente a 110 personas.
Durante la versión 2026 se realizaron cinco actividades entre junio y julio, que combinaron talleres presenciales y virtuales, una visita al Ecomercado Solidario de San Esteban y una jornada práctica en los laboratorios del Campus Curauma. Entre ellas destacó un taller de congelación de alimentos, donde las y los participantes conocieron las etapas de un proceso industrial de conservación y elaboraron sus propios productos.
La directora del proyecto y académica de la Escuela de Alimentos, Lorena González, destacó el carácter interdisciplinario de la iniciativa. «Ha sido una instancia de aprendizaje mutuo, porque nuestros estudiantes, en un contexto de realidad, despliegan sus conocimientos disciplinarios y, a la vez, recogen las experiencias de vida de las personas que son beneficiarias de los Ecomercados. La función de estos espacios es primordial, porque recuperan alimentos que no se incorporan a la cadena de venta y los entregan como donación a las familias, lo que requiere resguardar los atributos de calidad para cuidar la salud de las personas».
El ciclo culminó el 8 de julio con una jornada práctica en la Escuela de Tecnología Médica, donde usuarios de los cuatro Ecomercados Solidarios de la región conocieron los laboratorios y participaron en actividades para comprender la importancia de la inocuidad alimentaria desde una perspectiva microbiológica.
La estudiante de cuarto año de Tecnología Médica, Victoria Labrín Salas, valoró la experiencia.»Siempre estamos asociados al diagnóstico de enfermedades desde los exámenes de laboratorio, y esta fue una instancia en la enseñamos a las personas cómo identificamos bacterias y por qué no basta con cortar la parte visible de un alimento en mal estado, ya que por dentro puede tener estructuras que no se ven a simple vista. Fue una experiencia muy grata y fructífera».
La iniciativa se desarrolla en el marco de un convenio de colaboración público-privada con FOSIS. Su director regional en Valparaíso, Sebastián Chacana, destacó el aporte de la Universidad al trabajo territorial. «Esta alianza es sumamente importante en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los vecinos. Por lo tanto, la incorporación de la academia en el rol social que hoy nos convoca es fundamental».
Para las personas participantes, los aprendizajes adquiridos tienen una aplicación directa en la vida cotidiana. Así lo expresó Amparo Pulgar, usuaria del Ecomercado Solidario de San Esteban. «Encontré súper bueno el curso, tanto lo teórico como lo práctico. Aprender a congelar productos y verduras de la forma correcta, cosas que uno normalmente hace de manera casera, fue fantástico».
Con esta tercera adjudicación consecutiva del Fondo Concursable de Vinculación con el Medio, las Escuelas de Alimentos y Tecnología Médica reafirman el compromiso de la PUCV con iniciativas que ponen el conocimiento universitario al servicio de las necesidades del territorio, fortaleciendo la seguridad alimentaria y contribuyendo al bienestar de las familias beneficiarias de los Ecomercados Solidarios.
Como parte de una experiencia de aprendizaje vinculada con el entorno, estudiantes de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso presentaron los prototipos desarrollados durante el semestre para mejorar la experiencia de personas mayores y personas con movilidad reducida en el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar.
La iniciativa se desarrolló en el marco del Taller de Creatividad e Innovación, en colaboración con el Maker Space de la PUCV, y propuso a los estudiantes identificar necesidades reales del recinto para transformarlas en soluciones concretas mediante un proceso de diseño, prototipado y validación.
Para ello, los equipos recorrieron el Jardín Botánico junto a profesionales del recinto, analizaron las principales dificultades que enfrentan sus visitantes y desarrollaron prototipos funcionales orientados a mejorar la accesibilidad y comodidad durante el recorrido. De esta forma, la asignatura permitió aplicar conocimientos de ingeniería, diseño e innovación en un contexto real, fortaleciendo el aprendizaje a través de la Vinculación con el Medio.
El docente y coordinador técnico del Maker Space, César Jofré, destacó el impacto de este tipo de experiencias formativas. «Desde el último año hemos decidido vincularnos con agentes de la región. En este caso, con el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, para identificar problemas reales y que los estudiantes apliquen conocimientos de ingeniería, de diseño y un espíritu innovador para generar soluciones. Ha sido una grata experiencia y una muy buena colaboración», señaló.
Entre las propuestas presentadas destacó una silla portátil con patas autorregulables, diseñada para facilitar el descanso de personas mayores en sectores con terreno irregular. El proyecto surgió tras detectar la escasez de puntos de descanso durante los recorridos.
Vicente Muñoz, estudiante de Ingeniería Industrial, valoró el aprendizaje obtenido durante el proceso. «Detectamos la carencia de puntos de descanso y la dificultad de accesibilidad para los adultos mayores, así que hicimos una silla con patas autorregulables para que en cualquier terreno se sientan cómodos al sentarse. La experiencia fue enriquecedora, porque una cosa es tener la idea y otra es construirla: pensar, construir, pensar, construir, hasta hacer algo realidad y funcional», comentó.
Otro de los equipos presentó el Sistema Pulpo, una propuesta basada en inteligencia artificial para detectar baches en los senderos y facilitar su mantención preventiva, contribuyendo a reducir el riesgo de caídas.
María Prati, integrante del grupo, explicó que el sistema fue entrenado con cerca de 700 imágenes para reconocer irregularidades en el terreno. «Nos basamos en prevenir las caídas inspirándonos en cómo los pulpos detectan el peligro y reaccionan ante él. Entrenamos una inteligencia artificial con alrededor de 700 fotos de baches, alcanzando hoy un 78% de detección, porcentaje que puede seguir aumentando con más imágenes. Así se podrían detectar los baches y hacer mantención en esos lugares específicos para prevenir caídas», indicó.
Esta experiencia forma parte de la estrategia de la Escuela de Ingeniería Industrial para fortalecer la formación de sus estudiantes mediante proyectos que responden a desafíos del entorno, integrando la innovación y la creatividad con necesidades reales de la comunidad. A partir de los resultados obtenidos, la Escuela proyecta dar continuidad a esta colaboración con el Jardín Botánico Nacional, incorporando nuevos desafíos en futuras versiones de la asignatura.
En línea con la visión institucional de comprender el deporte y la actividad física como un canal concreto de relación bidireccional con la sociedad, permitiendo conectar a la Universidad con su entorno a través de actividades abiertas y sistemáticas, la DIDAF ha desarrollado desde marzo sus talleres abiertos a toda la comunidad.
Según los reportes de las actividades, las cifras superaron las 12.000 asistencias, indicador que refleja el alto interés de la comunidad universitaria y externa por sumarse a las distintas actividades que se ofrecen de manera regular a lo largo de la semana.
La oferta se organiza en dos grandes áreas: Actividad Física y Bienestar Humano, orientada al desarrollo de hábitos saludables, la recreación y el bienestar integral de quienes participan; y el Programa de Deportes de Participación, que promueve la práctica deportiva con un enfoque formativo y comunitario, sin requisitos de nivel competitivo previo.
María Francisca Cáceres, coordinadora del Programa de Actividad Física y Bienestar Humano de la Dirección de Deportes y Actividad Física de la PUCV, remarcó la variada oferta de iniciativas.
“Durante el primer semestre hemos desarrollado talleres con enfoques en distintos tipos de público e intereses. Por ejemplo, las y los estudiantes han manifestado un alto grado de motivación en actividades como kpop, Jiu Jitsu, crosstraining, salsa y bachata, futsal o voleibol. Por otro lado, el público externo a la Universidad ha optado preferentemente por talleres como running, pilates, yoga o aerobox. Esperamos seguir contando con este mismo entusiasmo durante el segundo semestre”,
Javiera Silva, fonoaudióloga que asiste a los talleres abiertos a la comunidad, destacó la variedad de iniciativas disponibles. “Me parece genial que se hagan este tipo de instancias abiertas para la comunidad y además en distintos horarios, en mi caso por trabajo puedo asistir a las actividades que se hacen después de la jornada laboral. He podido participar en las clases de pilates y ha sido muy útil para relajar y trabajar mi espalda”.
Pamela Guerra, quien trabaja como secretaria en el sector público, coincide en la apreciación y resalta la posibilidad de participar sin pertenecer a la PUCV. “Por trabajo me toca estar sentada todo el día y es maravilloso que la Universidad posibilite venir a estos espacios, llenos de entusiasmo y que permiten mejorar nuestra salud. Además, los profesores son muy buenos y preocupados”.
Los talleres se imparten de lunes a sábado en tres sedes: la Casona del Deporte, el Campus Curauma y el Campus Sausalito, lo que permite a estudiantes, funcionarios, académicos y público general acceder a las actividades en diferentes espacios de la PUCV y en distintos horarios.
El sostenido número de asistencias evidencia que la actividad física y la vida saludable se han consolidado como un componente esencial de la vida universitaria en la PUCV, no solo desde una perspectiva deportiva, sino también como un espacio de encuentro, autocuidado y desarrollo personal para quienes forman parte de la institución y se vinculan con ella.
Las y los interesados en participar en los talleres impartidos pueden registrarse a través de la app Deportes PUCV. 
Con una alta convocatoria se desarrolló durante la mañana del sábado 4 de julio una nueva edición del Encuentro Alumni de Básquetbol PUCV, instancia que reunió en el gimnasio del recientemente inaugurado Campus Deportivo Curauma a exintegrantes de las selecciones femenina y masculina de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quienes volvieron a encontrarse en torno al deporte y los recuerdos que marcaron su paso por la Universidad.
El coordinador del Programa de Deportes de Representación de la PUCV, Claudio Dalmazzo, explicó que esta iniciativa nació a partir de la necesidad de los propios ex seleccionados de reencontrarse en un espacio que va más allá del ámbito académico y que busca «tratar de revivir hazañas pasadas en lo deportivo y crear algunas nuevas». Además, destacó la convocatoria de esta segunda versión, especialmente la participación femenina.
Entre los asistentes estuvo Rodrigo Real, integrante de la selección de básquetbol campeones nacionales de 1990, quien valoró la continuidad de este espacio de encuentro, asegurando que «ha sido súper positivo. Este es el segundo año y fue bastante emocionante, llegaron personas de todas las edades. Ojalá se pueda repetir todos los años y que quede como el Día del Alumni del Básquetbol. Es algo que nos ayuda a todos, porque nos encontramos con viejos amigos».
Una opinión compartida por Sonia Muñoz, ex seleccionada de la generación de 1996, quien destacó el valor que tienen estas instancias más allá de lo deportivo. «Me parece maravilloso, primero porque creo que el deporte siempre hace redes, y el encuentro no es solo desde el deporte, también desde la amistad. Es muy bonito», comentó.
Esta instancia forma parte de las actividades dirigidas a ex integrantes de las selecciones deportivas de la PUCV, promoviendo el reencuentro entre distintas generaciones y fortaleciendo el vínculo con la Universidad.
En la misma línea, el 5 de septiembre se llevará a cabo el II Segundo Encuentro Deportivo Alumni PUCV: Atletismo, que se desarrollará en el Campo Deportivo de Curauma, instancia en que se pretende contar con alrededor de 60 ex alumnos y ex alumnas de la selección de Atletismo.

Nuestra casa de estudios y la Asociación de Municipalidades de la Región de Valparaíso suscribieron un Convenio Marco de Colaboración Institucional destinado a promover el trabajo conjunto en materias de desarrollo regional, innovación, formación de capital humano, asistencia técnica y fortalecimiento de la gestión municipal.
La ceremonia fue encabezada por el rector Nelson Vásquez y por el presidente de la Asociación de Municipalidades de la Región de Valparaíso y alcalde de Olmué, Jorge Jil, quienes destacaron que el acuerdo permitirá abordar de manera colaborativa los desafíos presentes y futuros de las comunas de la región.
“Siempre es muy importante generar alianzas con las municipalidades, porque desde su fundación la PUCV ha estado comprometida con el desarrollo regional. A través de su Plan de Desarrollo Estratégico Institucional 2023-2029, la Universidad ha reafirmado ese compromiso y este convenio nos permitirá desarrollar proyectos que contribuyan al bienestar de las personas”, sostuvo el rector Nelson Vásquez.
En esa misma línea, el alcalde Jorge Jil destacó que “representa una gran oportunidad para fortalecer la gestión de los municipios. Contar con más conocimiento, herramientas técnicas y acceso a información nos permitirá optimizar nuestras capacidades y entregar un mejor servicio a los vecinos”.
Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte integrará el Comité Coordinador
El acuerdo contempla la creación de un Comité Coordinador integrado por representantes de ambas instituciones, encargado de identificar oportunidades de colaboración, impulsar nuevas iniciativas y dar seguimiento de las acciones que se desarrollen en el marco del convenio. En representación de la PUCV participarán los académicos de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte, Álvaro Peña y Álex Paz, mientras que la Asociación será representada por su presidente o quien éste designe.
En ese contexto, el profesor Álex Paz señaló que “la idea es abordar este desafío de manera conjunta y aprovechar las capacidades de ambas instituciones. Desde nuestra Escuela y como Universidad estamos plenamente comprometidos con dar vida a este convenio y apoyar su implementación”.
Entre las áreas de colaboración consideradas en el convenio se encuentran los estudios, la investigación aplicada, la innovación, la transferencia tecnológica, la capacitación, la formulación de proyectos y la asistencia técnica en materias como infraestructura comunal, movilidad, resiliencia climática, ciudades inteligentes, sostenibilidad, desarrollo económico local y modernización municipal.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de niñas, niños y jóvenes. Sin embargo, comprender cómo funciona y aprender a utilizarla de manera crítica y responsable continúa siendo uno de los grandes desafíos de la educación. Con esa convicción nació Tambit, un innovador proyecto desarrollado por estudiantes de Ingeniería Civil Informática que utiliza unas baquetas electrónicas como herramienta para enseñar programación, robótica e IA a escolares mediante la música.
La iniciativa fue creada por Francisca Guzmán e Ignacio Reyes, ambos de cuarto año de la carrera, quienes durante los últimos cuatro años han participado en talleres de robótica liderados por la académica Sandra Cano. La experiencia, desarrollada principalmente en escuelas rurales y multigrado utilizando el robot educativo COODI, les permitió identificar una necesidad: acercar la tecnología a las y los estudiantes de una forma más amigable y menos intimidante.
«Nos dimos cuenta de que muchos niños sentían temor de manipular los robots porque pensaban que podían romperlos. Esa percepción era aún más evidente en algunas niñas. Entonces, comenzamos a preguntarnos cómo podíamos enseñar los mismos conceptos utilizando una herramienta mucho más cercana para ellos», explicó Francisca Guzmán.
Así nació Tambit, un sistema compuesto por baquetas electrónicas de bajo costo que, al ser utilizadas, permiten comprender conceptos como programación, algoritmos, sensores, inteligencia artificial, matemáticas y física a través de una experiencia musical interactiva. Más que un instrumento, sus creadores lo definen como una plataforma pedagógica capaz de transformar contenidos complejos en aprendizajes concretos y entretenidos.
Uno de los principales aportes del proyecto es que incorpora la IA desde una perspectiva formativa. Durante las actividades desarrolladas con estudiantes de octavo básico, los universitarios no solo enseñaron el funcionamiento de estas tecnologías, sino también sus riesgos, buenas prácticas y el impacto que pueden tener en las relaciones sociales y el desarrollo personal. «Queríamos mostrar que la inteligencia artificial puede ser una herramienta muy útil, pero que también es importante comprender cómo utilizarla de manera responsable y crítica», señalaron los estudiantes.
Más allá de su dimensión lúdica, Tambit también busca transformar conceptos tecnológicos complejos en experiencias concretas de aprendizaje. A través de las baquetas, los estudiantes pueden comprender de manera práctica cómo funcionan los sensores, la programación y la IA, observando cómo las decisiones tomadas por un algoritmo se traducen en acciones físicas, como la reproducción de un sonido. «La programación es el puente, no el fin. Lo importante es que los niños entiendan cómo la tecnología interactúa con el mundo real y cómo ellos pueden intervenir en ese proceso», explicaron sus creadores.
Entre los ámbitos que enseña el proyecto se encuentra el concepto de umbral, es decir, el valor que determina cuándo una acción debe producir una respuesta. En el caso de las baquetas, ese umbral corresponde al punto en que un movimiento es interpretado como un golpe y genera un sonido. Sin embargo, ese valor cambia según cada usuario. Para resolver este desafío, los estudiantes incorporaron un modelo de inteligencia artificial que, durante los primeros segundos de uso, analiza la posición y los movimientos de quien usa las baquetas y calibra automáticamente los sensores, adaptando el dispositivo a cada persona sin necesidad de configuraciones manuales.
Esta lógica también responde al enfoque inclusivo que inspira a Tambit. Los futuros ingenieros buscan transmitir que la tecnología debe diseñarse considerando la diversidad de quienes la utilizarán: «Todos somos distintos y eso debe reflejarse en la forma en que desarrollamos tecnología. Queremos que los niños piensen como pequeños ingenieros, que comprendan que cada decisión de diseño puede afectar de manera diferente a otras personas y que la innovación siempre debe estar al servicio de la comunidad». Bajo esa premisa, el proyecto contempla que los propios estudiantes puedan ensamblar las baquetas, programarlas y construir sus propias experiencias de aprendizaje, fortaleciendo la confianza en sus capacidades y demostrando que ellos también pueden convertirse en creadores de tecnología.
El proyecto también destaca por su enfoque inclusivo. Las baquetas fueron diseñadas utilizando componentes de bajo costo, como sensores electrónicos y estructuras simples construidas incluso con palillos de bambú, permitiendo reducir significativamente las barreras económicas que suelen existir en este tipo de tecnologías educativas. Actualmente, el costo estimado de un kit fluctúa entre los 30 y 50 mil pesos, muy por debajo de otros dispositivos disponibles en el mercado.
Pensando en su implementación en establecimientos educacionales, Tambit contempla un modelo basado en kits compartidos y una plataforma gamificada, donde un personaje llamado Tam, un extraterrestre apasionado por la tecnología que descubre la música gracias a los niños, guía las actividades y permite que un profesor pueda trabajar con cursos completos sin requerir conocimientos especializados en programación o robótica. La propuesta busca facilitar el aprendizaje mediante experiencias lúdicas y adaptadas a distintos niveles educativos.
La presentación del proyecto durante la Expo Software PUCV permitió recoger nuevas ideas provenientes de académicos y representantes de empresas, quienes visualizaron aplicaciones futuras que van desde la incorporación de realidad virtual hasta el desarrollo de videojuegos educativos. Para sus creadores, este intercambio confirmó el potencial de una iniciativa que aún se encuentra en etapa de prototipo, pero que ya proyecta nuevas líneas de investigación y desarrollo.
Más allá de la innovación tecnológica, los estudiantes sostienen que el verdadero propósito de Tambit es acercar la informática a las personas y derribar el temor que muchas veces generan las nuevas tecnologías. «Los niños saben mucho más de lo que creemos. Lo importante es acercarles estas herramientas y demostrar que la tecnología está para ayudar a las personas y no para reemplazarlas. Van a surgir nuevos trabajos y debemos prepararlos para ese futuro», afirmaron.
Con Tambit, la Escuela de Ingeniería Informática y nuestra casa de estudios vuelve a demostrar cómo la innovación tecnológica puede transformarse en una herramienta con impacto social. Al integrar programación, música, IA y educación, el proyecto no solo promueve el desarrollo de competencias digitales desde edades tempranas, sino que también contribuye a formar una relación más consciente, creativa e inclusiva entre las nuevas generaciones y las tecnologías que marcarán su futuro.
Dirección de Comunicación Estratégica
Fortalecer la vinculación con el medio desde las necesidades concretas del territorio y, al mismo tiempo, promover experiencias de formación práctica en contextos reales para estudiantes de pregrado. Ese es el propósito central del Proyecto UCV 2495 de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, iniciativa que cuenta con financiamiento del Ministerio de Educación y ha permitido levantar 12 proyectos durante 2026 junto a distintas unidades académicas en el barrio El Salto, sector de Viña del Mar fuertemente afectado por los incendios de 2024.
La propuesta se orienta a acompañar procesos de recuperación y fortalecimiento territorial en un espacio que reúne características sociales, productivas y medioambientales particulares: comunidades locales, el Jardín Botánico Nacional y un sector industrial con presencia del Distrito V21. Desde ese cruce de actores, la PUCV ha impulsado un trabajo colaborativo que busca responder a requerimientos reales del entorno, generando contribuciones desde distintas disciplinas.
Angélica Cassaletti, coordinadora general de Vinculación con el Medio de la Universidad, explicó que el proyecto nació con un doble foco institucional. “Nuestro objetivo era fortalecer la función de vinculación con el medio y, al mismo tiempo, la formación práctica de nuestros estudiantes de pregrado en contextos reales”, señaló. En esa línea, destacó que la iniciativa ha permitido avanzar hacia un modelo de docencia vinculada, donde el aprendizaje universitario se desarrolla en diálogo con los desafíos de comunidades y organizaciones concretas.
El trabajo comenzó con un proceso de acercamiento al territorio, generación de confianzas y diagnóstico junto a actores locales. Para ello, la Universidad articuló vínculos con Distrito V21, la junta de vecinos del sector, el Jardín Botánico Nacional y la empresa minera INDEMIN.
Posteriormente, se convocó a distintas unidades académicas para proponer iniciativas en función de las necesidades levantadas, incluyendo encuentros presenciales y mesas de trabajo en El Salto.
Como resultado, se levantaron 12 proyectos vinculados a áreas como salud, bienestar, organización comunitaria, desarrollo productivo, inclusión, medioambiente, arte y cultura. Entre ellos, se encuentran prácticas y talleres organizacionales desarrollados por la Escuela de Psicología y la Escuela de Trabajo Social en INDEMIN; iniciativas de salud comunitaria que serán efectuadas próximamente por Kinesiología, Tecnología Médica y Educación Física; proyectos de fortalecimiento del tejido comunitario y sustentabilidad territorial; además de propuestas de Ingeniería Industrial orientadas a la planificación estratégica del Jardín Botánico y al diseño de espacios públicos inclusivos para personas mayores.
También se sumaron iniciativas artísticas y culturales, como una muestra de arte con objetos reciclados y el desarrollo de un fotolibro, este último a cargo de la carrera de Fotografía del Programa Interdisciplinario de Formación Profesional (PIPF), ambos en el Jardín Botánico y un ciclo de intervenciones artísticas situadas, junto con operativos desarrollados por la Escuela de Tecnología Médica que se realizarán durante el segundo semestre de este año.
Representantes del sector destacaron vínculos con la PUCV
Desde el Jardín Botánico Nacional (JBN), su director Alejandro Peirano valoró la articulación con la Universidad y el aporte de las distintas disciplinas al territorio. “Los jardines botánicos tienen cuatro ejes de acción: conservación, recreación, investigación y educación. Sentimos que si las personas aprenden conceptos fundamentales, se protege más el medioambiente”, afirmó. Asimismo, destacó que “hay cosas que nos reúnen: el deporte, el arte y el medioambiente”, subrayando el valor de que la academia esté presente a través de distintas expresiones.
Por su parte, Constanza Aceituno, analista de cultura y desarrollo organizacional de INDEMIN, resaltó el aporte de estudiantes de Psicología y Trabajo Social en el contexto organizacional de la empresa.
“Para nosotros ha sido una experiencia valiosa integrar a estudiantes de la PUCV, ya que permite fortalecer el vínculo entre la formación académica y los desafíos reales de las organizaciones”, señaló. Agregó que estas prácticas han contribuido con análisis, propuestas y sugerencias orientadas al desarrollo organizacional y al bienestar de las personas trabajadoras.
La experiencia ha permitido además promover el trabajo interdisciplinario entre unidades académicas y abrir nuevas posibilidades de colaboración entre la Universidad y el territorio. En este proceso, la PUCV ha buscado que las iniciativas no respondan solo a intereses internos, sino que se construyan desde las prioridades, necesidades y desafíos de los propios actores locales.
De esta manera, el Proyecto UCV 2495 se consolida como una experiencia significativa de vinculación con el medio con enfoque territorial, aportando a la recuperación y fortalecimiento de El Salto, y avanzando en una formación universitaria conectada con los problemas reales de la comunidad.
Dirección de Comunicación Estratégica