Registrar y difundir el patrimonio natural de la región de Valparaíso, al tiempo que se fortalece la memoria visual del Jardín Botánico Nacional, es el objetivo de la iniciativa «Jardín Botánico Nacional: Imagen y Territorio», desarrollada por la carrera de Fotografía Profesional de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en el marco del proyecto «PUCV en Acción: Vinculación para la Recuperación», financiado por el Ministerio de Educación.
La iniciativa se realiza junto al Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, institución de alto valor patrimonial, ecológico y educativo que, tras el megaincendio de 2024, enfrenta el desafío de fortalecer la difusión de su patrimonio y su memoria visual. En este contexto, estudiantes de la PUCV desarrollan un registro fotográfico que dará origen a un libro-catálogo conmemorativo, aportando al Jardín un nuevo material para su proyección institucional y la valorización de uno de los principales pulmones verdes de la región.
Durante el semestre, las y los estudiantes trabajaron en terreno desarrollando registros de paisaje, flora y fauna, aprovechando las condiciones que ofrece el parque para el aprendizaje de estas especialidades fotográficas. Las imágenes producidas conformarán un corpus fotográfico documental que servirá de base para la elaboración del libro-catálogo, fortaleciendo la memoria visual del Jardín y generando un recurso de difusión de largo plazo para este espacio patrimonial.
El proceso culminó con una exposición abierta a la comunidad del Jardín Botánico, donde las y los estudiantes exhibieron fotografías de aves, plantas y diversas especies presentes en el recinto.
El jefe de la carrera de Fotografía Profesional, Ramón Aldunate, destacó el aporte que representa esta experiencia para la formación estudiantil. «Para nosotros es muy importante esta alianza con el Jardín Botánico, porque nos permite hacer docencia vinculada y enseñarles a los estudiantes la fotografía de paisaje, de flora y de fauna. Aquí tienen la extensión, el espacio y el territorio privilegiado para poder practicar y aprender», señaló.
La estudiante Darinka Uribe también valoró la oportunidad de conocer y registrar este entorno natural. «Nos hemos podido dar cuenta de la relevancia que tienen estos territorios, sobre todo en la Región de Valparaíso, ya que no se conocen muchos lugares como estos pulmones verdes. Hacer un registro fotográfico y documentar estos espacios ayuda mucho a la comunidad», comentó.
Por su parte, el director del Jardín Botánico Nacional, Alejandro Peirano, destacó la calidad del trabajo realizado y la proyección de la colaboración entre ambas instituciones. «Se hizo una exposición muy entretenida sobre lo que han capturado: imágenes de aves, plantas y distintas especies que habitan el Jardín Botánico y que la fotografía permite resaltar. Espero que de aquí a fin de año podamos seguir desarrollando de la mejor forma posible este curso», indicó.
Tras la exposición, el proyecto continuará con una etapa editorial en la que se seleccionará y editará el material fotográfico para elaborar una maqueta profesional del libro-catálogo del Jardín Botánico Nacional. Este producto contribuirá a fortalecer la memoria visual, la difusión y la proyección institucional del parque, al mismo tiempo que consolida una experiencia de docencia vinculada en la que la formación de estudiantes responde a una necesidad concreta del territorio.
Contribuir a la seguridad alimentaria de familias en situación de vulnerabilidad es el propósito de un proyecto desarrollado por la Escuela de Alimentos y la Escuela de Tecnología Médica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en el marco del Fondo Concursable de Vinculación con el Medio 2026.
La iniciativa se desarrolla junto a los Ecomercados Solidarios, un programa que recupera alimentos en riesgo de desperdicio para distribuirlos gratuitamente, junto con artículos de primera necesidad, a hogares en situación de pobreza y pobreza extrema.
En ese contexto, el proyecto fortalece los conocimientos sobre manipulación, conservación e inocuidad de los alimentos, favoreciendo su aprovechamiento seguro y contribuyendo a prevenir enfermedades. Al mismo tiempo, constituye una experiencia formativa para estudiantes de ambas unidades académicas, quienes aplican sus conocimientos en un contexto real de trabajo con la comunidad.
Desde su puesta en marcha en 2024, el proyecto ha crecido sostenidamente. Lo que comenzó como una iniciativa de la Escuela de Alimentos junto al Ecomercado Solidario de Valparaíso incorporó en 2025 a la Escuela de Tecnología Médica y amplió su alcance a Viña del Mar y San Felipe. Este año sumó a San Esteban, consolidando una red de colaboración entre la PUCV, FOSIS y los Ecomercados Solidarios de la región.
En sus tres años de ejecución, el proyecto ha desarrollado 15 sesiones de formación y ha movilizado a 32 estudiantes de la PUCV —incluyendo estudiantes de intercambio provenientes de España y Perú— y 3 académicas de las Escuelas de Alimentos y Tecnología Médica, beneficiando directamente a 110 personas.
Durante la versión 2026 se realizaron cinco actividades entre junio y julio, que combinaron talleres presenciales y virtuales, una visita al Ecomercado Solidario de San Esteban y una jornada práctica en los laboratorios del Campus Curauma. Entre ellas destacó un taller de congelación de alimentos, donde las y los participantes conocieron las etapas de un proceso industrial de conservación y elaboraron sus propios productos.
La directora del proyecto y académica de la Escuela de Alimentos, Lorena González, destacó el carácter interdisciplinario de la iniciativa. «Ha sido una instancia de aprendizaje mutuo, porque nuestros estudiantes, en un contexto de realidad, despliegan sus conocimientos disciplinarios y, a la vez, recogen las experiencias de vida de las personas que son beneficiarias de los Ecomercados. La función de estos espacios es primordial, porque recuperan alimentos que no se incorporan a la cadena de venta y los entregan como donación a las familias, lo que requiere resguardar los atributos de calidad para cuidar la salud de las personas».
El ciclo culminó el 8 de julio con una jornada práctica en la Escuela de Tecnología Médica, donde usuarios de los cuatro Ecomercados Solidarios de la región conocieron los laboratorios y participaron en actividades para comprender la importancia de la inocuidad alimentaria desde una perspectiva microbiológica.
La estudiante de cuarto año de Tecnología Médica, Victoria Labrín Salas, valoró la experiencia.»Siempre estamos asociados al diagnóstico de enfermedades desde los exámenes de laboratorio, y esta fue una instancia en la enseñamos a las personas cómo identificamos bacterias y por qué no basta con cortar la parte visible de un alimento en mal estado, ya que por dentro puede tener estructuras que no se ven a simple vista. Fue una experiencia muy grata y fructífera».
La iniciativa se desarrolla en el marco de un convenio de colaboración público-privada con FOSIS. Su director regional en Valparaíso, Sebastián Chacana, destacó el aporte de la Universidad al trabajo territorial. «Esta alianza es sumamente importante en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los vecinos. Por lo tanto, la incorporación de la academia en el rol social que hoy nos convoca es fundamental».
Para las personas participantes, los aprendizajes adquiridos tienen una aplicación directa en la vida cotidiana. Así lo expresó Amparo Pulgar, usuaria del Ecomercado Solidario de San Esteban. «Encontré súper bueno el curso, tanto lo teórico como lo práctico. Aprender a congelar productos y verduras de la forma correcta, cosas que uno normalmente hace de manera casera, fue fantástico».
Con esta tercera adjudicación consecutiva del Fondo Concursable de Vinculación con el Medio, las Escuelas de Alimentos y Tecnología Médica reafirman el compromiso de la PUCV con iniciativas que ponen el conocimiento universitario al servicio de las necesidades del territorio, fortaleciendo la seguridad alimentaria y contribuyendo al bienestar de las familias beneficiarias de los Ecomercados Solidarios.
Como parte de una experiencia de aprendizaje vinculada con el entorno, estudiantes de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso presentaron los prototipos desarrollados durante el semestre para mejorar la experiencia de personas mayores y personas con movilidad reducida en el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar.
La iniciativa se desarrolló en el marco del Taller de Creatividad e Innovación, en colaboración con el Maker Space de la PUCV, y propuso a los estudiantes identificar necesidades reales del recinto para transformarlas en soluciones concretas mediante un proceso de diseño, prototipado y validación.
Para ello, los equipos recorrieron el Jardín Botánico junto a profesionales del recinto, analizaron las principales dificultades que enfrentan sus visitantes y desarrollaron prototipos funcionales orientados a mejorar la accesibilidad y comodidad durante el recorrido. De esta forma, la asignatura permitió aplicar conocimientos de ingeniería, diseño e innovación en un contexto real, fortaleciendo el aprendizaje a través de la Vinculación con el Medio.
El docente y coordinador técnico del Maker Space, César Jofré, destacó el impacto de este tipo de experiencias formativas. «Desde el último año hemos decidido vincularnos con agentes de la región. En este caso, con el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, para identificar problemas reales y que los estudiantes apliquen conocimientos de ingeniería, de diseño y un espíritu innovador para generar soluciones. Ha sido una grata experiencia y una muy buena colaboración», señaló.
Entre las propuestas presentadas destacó una silla portátil con patas autorregulables, diseñada para facilitar el descanso de personas mayores en sectores con terreno irregular. El proyecto surgió tras detectar la escasez de puntos de descanso durante los recorridos.
Vicente Muñoz, estudiante de Ingeniería Industrial, valoró el aprendizaje obtenido durante el proceso. «Detectamos la carencia de puntos de descanso y la dificultad de accesibilidad para los adultos mayores, así que hicimos una silla con patas autorregulables para que en cualquier terreno se sientan cómodos al sentarse. La experiencia fue enriquecedora, porque una cosa es tener la idea y otra es construirla: pensar, construir, pensar, construir, hasta hacer algo realidad y funcional», comentó.
Otro de los equipos presentó el Sistema Pulpo, una propuesta basada en inteligencia artificial para detectar baches en los senderos y facilitar su mantención preventiva, contribuyendo a reducir el riesgo de caídas.
María Prati, integrante del grupo, explicó que el sistema fue entrenado con cerca de 700 imágenes para reconocer irregularidades en el terreno. «Nos basamos en prevenir las caídas inspirándonos en cómo los pulpos detectan el peligro y reaccionan ante él. Entrenamos una inteligencia artificial con alrededor de 700 fotos de baches, alcanzando hoy un 78% de detección, porcentaje que puede seguir aumentando con más imágenes. Así se podrían detectar los baches y hacer mantención en esos lugares específicos para prevenir caídas», indicó.
Esta experiencia forma parte de la estrategia de la Escuela de Ingeniería Industrial para fortalecer la formación de sus estudiantes mediante proyectos que responden a desafíos del entorno, integrando la innovación y la creatividad con necesidades reales de la comunidad. A partir de los resultados obtenidos, la Escuela proyecta dar continuidad a esta colaboración con el Jardín Botánico Nacional, incorporando nuevos desafíos en futuras versiones de la asignatura.
En línea con la visión institucional de comprender el deporte y la actividad física como un canal concreto de relación bidireccional con la sociedad, permitiendo conectar a la Universidad con su entorno a través de actividades abiertas y sistemáticas, la DIDAF ha desarrollado desde marzo sus talleres abiertos a toda la comunidad.
Según los reportes de las actividades, las cifras superaron las 12.000 asistencias, indicador que refleja el alto interés de la comunidad universitaria y externa por sumarse a las distintas actividades que se ofrecen de manera regular a lo largo de la semana.
La oferta se organiza en dos grandes áreas: Actividad Física y Bienestar Humano, orientada al desarrollo de hábitos saludables, la recreación y el bienestar integral de quienes participan; y el Programa de Deportes de Participación, que promueve la práctica deportiva con un enfoque formativo y comunitario, sin requisitos de nivel competitivo previo.
María Francisca Cáceres, coordinadora del Programa de Actividad Física y Bienestar Humano de la Dirección de Deportes y Actividad Física de la PUCV, remarcó la variada oferta de iniciativas.
“Durante el primer semestre hemos desarrollado talleres con enfoques en distintos tipos de público e intereses. Por ejemplo, las y los estudiantes han manifestado un alto grado de motivación en actividades como kpop, Jiu Jitsu, crosstraining, salsa y bachata, futsal o voleibol. Por otro lado, el público externo a la Universidad ha optado preferentemente por talleres como running, pilates, yoga o aerobox. Esperamos seguir contando con este mismo entusiasmo durante el segundo semestre”,
Javiera Silva, fonoaudióloga que asiste a los talleres abiertos a la comunidad, destacó la variedad de iniciativas disponibles. “Me parece genial que se hagan este tipo de instancias abiertas para la comunidad y además en distintos horarios, en mi caso por trabajo puedo asistir a las actividades que se hacen después de la jornada laboral. He podido participar en las clases de pilates y ha sido muy útil para relajar y trabajar mi espalda”.
Pamela Guerra, quien trabaja como secretaria en el sector público, coincide en la apreciación y resalta la posibilidad de participar sin pertenecer a la PUCV. “Por trabajo me toca estar sentada todo el día y es maravilloso que la Universidad posibilite venir a estos espacios, llenos de entusiasmo y que permiten mejorar nuestra salud. Además, los profesores son muy buenos y preocupados”.
Los talleres se imparten de lunes a sábado en tres sedes: la Casona del Deporte, el Campus Curauma y el Campus Sausalito, lo que permite a estudiantes, funcionarios, académicos y público general acceder a las actividades en diferentes espacios de la PUCV y en distintos horarios.
El sostenido número de asistencias evidencia que la actividad física y la vida saludable se han consolidado como un componente esencial de la vida universitaria en la PUCV, no solo desde una perspectiva deportiva, sino también como un espacio de encuentro, autocuidado y desarrollo personal para quienes forman parte de la institución y se vinculan con ella.
Las y los interesados en participar en los talleres impartidos pueden registrarse a través de la app Deportes PUCV. 
Con una alta convocatoria se desarrolló durante la mañana del sábado 4 de julio una nueva edición del Encuentro Alumni de Básquetbol PUCV, instancia que reunió en el gimnasio del recientemente inaugurado Campus Deportivo Curauma a exintegrantes de las selecciones femenina y masculina de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quienes volvieron a encontrarse en torno al deporte y los recuerdos que marcaron su paso por la Universidad.
El coordinador del Programa de Deportes de Representación de la PUCV, Claudio Dalmazzo, explicó que esta iniciativa nació a partir de la necesidad de los propios ex seleccionados de reencontrarse en un espacio que va más allá del ámbito académico y que busca «tratar de revivir hazañas pasadas en lo deportivo y crear algunas nuevas». Además, destacó la convocatoria de esta segunda versión, especialmente la participación femenina.
Entre los asistentes estuvo Rodrigo Real, integrante de la selección de básquetbol campeones nacionales de 1990, quien valoró la continuidad de este espacio de encuentro, asegurando que «ha sido súper positivo. Este es el segundo año y fue bastante emocionante, llegaron personas de todas las edades. Ojalá se pueda repetir todos los años y que quede como el Día del Alumni del Básquetbol. Es algo que nos ayuda a todos, porque nos encontramos con viejos amigos».
Una opinión compartida por Sonia Muñoz, ex seleccionada de la generación de 1996, quien destacó el valor que tienen estas instancias más allá de lo deportivo. «Me parece maravilloso, primero porque creo que el deporte siempre hace redes, y el encuentro no es solo desde el deporte, también desde la amistad. Es muy bonito», comentó.
Esta instancia forma parte de las actividades dirigidas a ex integrantes de las selecciones deportivas de la PUCV, promoviendo el reencuentro entre distintas generaciones y fortaleciendo el vínculo con la Universidad.
En la misma línea, el 5 de septiembre se llevará a cabo el II Segundo Encuentro Deportivo Alumni PUCV: Atletismo, que se desarrollará en el Campo Deportivo de Curauma, instancia en que se pretende contar con alrededor de 60 ex alumnos y ex alumnas de la selección de Atletismo.

Nuestra casa de estudios y la Asociación de Municipalidades de la Región de Valparaíso suscribieron un Convenio Marco de Colaboración Institucional destinado a promover el trabajo conjunto en materias de desarrollo regional, innovación, formación de capital humano, asistencia técnica y fortalecimiento de la gestión municipal.
La ceremonia fue encabezada por el rector Nelson Vásquez y por el presidente de la Asociación de Municipalidades de la Región de Valparaíso y alcalde de Olmué, Jorge Jil, quienes destacaron que el acuerdo permitirá abordar de manera colaborativa los desafíos presentes y futuros de las comunas de la región.
“Siempre es muy importante generar alianzas con las municipalidades, porque desde su fundación la PUCV ha estado comprometida con el desarrollo regional. A través de su Plan de Desarrollo Estratégico Institucional 2023-2029, la Universidad ha reafirmado ese compromiso y este convenio nos permitirá desarrollar proyectos que contribuyan al bienestar de las personas”, sostuvo el rector Nelson Vásquez.
En esa misma línea, el alcalde Jorge Jil destacó que “representa una gran oportunidad para fortalecer la gestión de los municipios. Contar con más conocimiento, herramientas técnicas y acceso a información nos permitirá optimizar nuestras capacidades y entregar un mejor servicio a los vecinos”.
Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte integrará el Comité Coordinador
El acuerdo contempla la creación de un Comité Coordinador integrado por representantes de ambas instituciones, encargado de identificar oportunidades de colaboración, impulsar nuevas iniciativas y dar seguimiento de las acciones que se desarrollen en el marco del convenio. En representación de la PUCV participarán los académicos de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte, Álvaro Peña y Álex Paz, mientras que la Asociación será representada por su presidente o quien éste designe.
En ese contexto, el profesor Álex Paz señaló que “la idea es abordar este desafío de manera conjunta y aprovechar las capacidades de ambas instituciones. Desde nuestra Escuela y como Universidad estamos plenamente comprometidos con dar vida a este convenio y apoyar su implementación”.
Entre las áreas de colaboración consideradas en el convenio se encuentran los estudios, la investigación aplicada, la innovación, la transferencia tecnológica, la capacitación, la formulación de proyectos y la asistencia técnica en materias como infraestructura comunal, movilidad, resiliencia climática, ciudades inteligentes, sostenibilidad, desarrollo económico local y modernización municipal.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de niñas, niños y jóvenes. Sin embargo, comprender cómo funciona y aprender a utilizarla de manera crítica y responsable continúa siendo uno de los grandes desafíos de la educación. Con esa convicción nació Tambit, un innovador proyecto desarrollado por estudiantes de Ingeniería Civil Informática que utiliza unas baquetas electrónicas como herramienta para enseñar programación, robótica e IA a escolares mediante la música.
La iniciativa fue creada por Francisca Guzmán e Ignacio Reyes, ambos de cuarto año de la carrera, quienes durante los últimos cuatro años han participado en talleres de robótica liderados por la académica Sandra Cano. La experiencia, desarrollada principalmente en escuelas rurales y multigrado utilizando el robot educativo COODI, les permitió identificar una necesidad: acercar la tecnología a las y los estudiantes de una forma más amigable y menos intimidante.
«Nos dimos cuenta de que muchos niños sentían temor de manipular los robots porque pensaban que podían romperlos. Esa percepción era aún más evidente en algunas niñas. Entonces, comenzamos a preguntarnos cómo podíamos enseñar los mismos conceptos utilizando una herramienta mucho más cercana para ellos», explicó Francisca Guzmán.
Así nació Tambit, un sistema compuesto por baquetas electrónicas de bajo costo que, al ser utilizadas, permiten comprender conceptos como programación, algoritmos, sensores, inteligencia artificial, matemáticas y física a través de una experiencia musical interactiva. Más que un instrumento, sus creadores lo definen como una plataforma pedagógica capaz de transformar contenidos complejos en aprendizajes concretos y entretenidos.
Uno de los principales aportes del proyecto es que incorpora la IA desde una perspectiva formativa. Durante las actividades desarrolladas con estudiantes de octavo básico, los universitarios no solo enseñaron el funcionamiento de estas tecnologías, sino también sus riesgos, buenas prácticas y el impacto que pueden tener en las relaciones sociales y el desarrollo personal. «Queríamos mostrar que la inteligencia artificial puede ser una herramienta muy útil, pero que también es importante comprender cómo utilizarla de manera responsable y crítica», señalaron los estudiantes.
Más allá de su dimensión lúdica, Tambit también busca transformar conceptos tecnológicos complejos en experiencias concretas de aprendizaje. A través de las baquetas, los estudiantes pueden comprender de manera práctica cómo funcionan los sensores, la programación y la IA, observando cómo las decisiones tomadas por un algoritmo se traducen en acciones físicas, como la reproducción de un sonido. «La programación es el puente, no el fin. Lo importante es que los niños entiendan cómo la tecnología interactúa con el mundo real y cómo ellos pueden intervenir en ese proceso», explicaron sus creadores.
Entre los ámbitos que enseña el proyecto se encuentra el concepto de umbral, es decir, el valor que determina cuándo una acción debe producir una respuesta. En el caso de las baquetas, ese umbral corresponde al punto en que un movimiento es interpretado como un golpe y genera un sonido. Sin embargo, ese valor cambia según cada usuario. Para resolver este desafío, los estudiantes incorporaron un modelo de inteligencia artificial que, durante los primeros segundos de uso, analiza la posición y los movimientos de quien usa las baquetas y calibra automáticamente los sensores, adaptando el dispositivo a cada persona sin necesidad de configuraciones manuales.
Esta lógica también responde al enfoque inclusivo que inspira a Tambit. Los futuros ingenieros buscan transmitir que la tecnología debe diseñarse considerando la diversidad de quienes la utilizarán: «Todos somos distintos y eso debe reflejarse en la forma en que desarrollamos tecnología. Queremos que los niños piensen como pequeños ingenieros, que comprendan que cada decisión de diseño puede afectar de manera diferente a otras personas y que la innovación siempre debe estar al servicio de la comunidad». Bajo esa premisa, el proyecto contempla que los propios estudiantes puedan ensamblar las baquetas, programarlas y construir sus propias experiencias de aprendizaje, fortaleciendo la confianza en sus capacidades y demostrando que ellos también pueden convertirse en creadores de tecnología.
El proyecto también destaca por su enfoque inclusivo. Las baquetas fueron diseñadas utilizando componentes de bajo costo, como sensores electrónicos y estructuras simples construidas incluso con palillos de bambú, permitiendo reducir significativamente las barreras económicas que suelen existir en este tipo de tecnologías educativas. Actualmente, el costo estimado de un kit fluctúa entre los 30 y 50 mil pesos, muy por debajo de otros dispositivos disponibles en el mercado.
Pensando en su implementación en establecimientos educacionales, Tambit contempla un modelo basado en kits compartidos y una plataforma gamificada, donde un personaje llamado Tam, un extraterrestre apasionado por la tecnología que descubre la música gracias a los niños, guía las actividades y permite que un profesor pueda trabajar con cursos completos sin requerir conocimientos especializados en programación o robótica. La propuesta busca facilitar el aprendizaje mediante experiencias lúdicas y adaptadas a distintos niveles educativos.
La presentación del proyecto durante la Expo Software PUCV permitió recoger nuevas ideas provenientes de académicos y representantes de empresas, quienes visualizaron aplicaciones futuras que van desde la incorporación de realidad virtual hasta el desarrollo de videojuegos educativos. Para sus creadores, este intercambio confirmó el potencial de una iniciativa que aún se encuentra en etapa de prototipo, pero que ya proyecta nuevas líneas de investigación y desarrollo.
Más allá de la innovación tecnológica, los estudiantes sostienen que el verdadero propósito de Tambit es acercar la informática a las personas y derribar el temor que muchas veces generan las nuevas tecnologías. «Los niños saben mucho más de lo que creemos. Lo importante es acercarles estas herramientas y demostrar que la tecnología está para ayudar a las personas y no para reemplazarlas. Van a surgir nuevos trabajos y debemos prepararlos para ese futuro», afirmaron.
Con Tambit, la Escuela de Ingeniería Informática y nuestra casa de estudios vuelve a demostrar cómo la innovación tecnológica puede transformarse en una herramienta con impacto social. Al integrar programación, música, IA y educación, el proyecto no solo promueve el desarrollo de competencias digitales desde edades tempranas, sino que también contribuye a formar una relación más consciente, creativa e inclusiva entre las nuevas generaciones y las tecnologías que marcarán su futuro.
Dirección de Comunicación Estratégica
Fortalecer la vinculación con el medio desde las necesidades concretas del territorio y, al mismo tiempo, promover experiencias de formación práctica en contextos reales para estudiantes de pregrado. Ese es el propósito central del Proyecto UCV 2495 de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, iniciativa que cuenta con financiamiento del Ministerio de Educación y ha permitido levantar 12 proyectos durante 2026 junto a distintas unidades académicas en el barrio El Salto, sector de Viña del Mar fuertemente afectado por los incendios de 2024.
La propuesta se orienta a acompañar procesos de recuperación y fortalecimiento territorial en un espacio que reúne características sociales, productivas y medioambientales particulares: comunidades locales, el Jardín Botánico Nacional y un sector industrial con presencia del Distrito V21. Desde ese cruce de actores, la PUCV ha impulsado un trabajo colaborativo que busca responder a requerimientos reales del entorno, generando contribuciones desde distintas disciplinas.
Angélica Cassaletti, coordinadora general de Vinculación con el Medio de la Universidad, explicó que el proyecto nació con un doble foco institucional. “Nuestro objetivo era fortalecer la función de vinculación con el medio y, al mismo tiempo, la formación práctica de nuestros estudiantes de pregrado en contextos reales”, señaló. En esa línea, destacó que la iniciativa ha permitido avanzar hacia un modelo de docencia vinculada, donde el aprendizaje universitario se desarrolla en diálogo con los desafíos de comunidades y organizaciones concretas.
El trabajo comenzó con un proceso de acercamiento al territorio, generación de confianzas y diagnóstico junto a actores locales. Para ello, la Universidad articuló vínculos con Distrito V21, la junta de vecinos del sector, el Jardín Botánico Nacional y la empresa minera INDEMIN.
Posteriormente, se convocó a distintas unidades académicas para proponer iniciativas en función de las necesidades levantadas, incluyendo encuentros presenciales y mesas de trabajo en El Salto.
Como resultado, se levantaron 12 proyectos vinculados a áreas como salud, bienestar, organización comunitaria, desarrollo productivo, inclusión, medioambiente, arte y cultura. Entre ellos, se encuentran prácticas y talleres organizacionales desarrollados por la Escuela de Psicología y la Escuela de Trabajo Social en INDEMIN; iniciativas de salud comunitaria que serán efectuadas próximamente por Kinesiología, Tecnología Médica y Educación Física; proyectos de fortalecimiento del tejido comunitario y sustentabilidad territorial; además de propuestas de Ingeniería Industrial orientadas a la planificación estratégica del Jardín Botánico y al diseño de espacios públicos inclusivos para personas mayores.
También se sumaron iniciativas artísticas y culturales, como una muestra de arte con objetos reciclados y el desarrollo de un fotolibro, este último a cargo de la carrera de Fotografía del Programa Interdisciplinario de Formación Profesional (PIPF), ambos en el Jardín Botánico y un ciclo de intervenciones artísticas situadas, junto con operativos desarrollados por la Escuela de Tecnología Médica que se realizarán durante el segundo semestre de este año.
Representantes del sector destacaron vínculos con la PUCV
Desde el Jardín Botánico Nacional (JBN), su director Alejandro Peirano valoró la articulación con la Universidad y el aporte de las distintas disciplinas al territorio. “Los jardines botánicos tienen cuatro ejes de acción: conservación, recreación, investigación y educación. Sentimos que si las personas aprenden conceptos fundamentales, se protege más el medioambiente”, afirmó. Asimismo, destacó que “hay cosas que nos reúnen: el deporte, el arte y el medioambiente”, subrayando el valor de que la academia esté presente a través de distintas expresiones.
Por su parte, Constanza Aceituno, analista de cultura y desarrollo organizacional de INDEMIN, resaltó el aporte de estudiantes de Psicología y Trabajo Social en el contexto organizacional de la empresa.
“Para nosotros ha sido una experiencia valiosa integrar a estudiantes de la PUCV, ya que permite fortalecer el vínculo entre la formación académica y los desafíos reales de las organizaciones”, señaló. Agregó que estas prácticas han contribuido con análisis, propuestas y sugerencias orientadas al desarrollo organizacional y al bienestar de las personas trabajadoras.
La experiencia ha permitido además promover el trabajo interdisciplinario entre unidades académicas y abrir nuevas posibilidades de colaboración entre la Universidad y el territorio. En este proceso, la PUCV ha buscado que las iniciativas no respondan solo a intereses internos, sino que se construyan desde las prioridades, necesidades y desafíos de los propios actores locales.
De esta manera, el Proyecto UCV 2495 se consolida como una experiencia significativa de vinculación con el medio con enfoque territorial, aportando a la recuperación y fortalecimiento de El Salto, y avanzando en una formación universitaria conectada con los problemas reales de la comunidad.
Dirección de Comunicación Estratégica
Con la participación de directores, jefes de docencia y de vinculación con el medio de unidades académicas, nuestra casa de estudios realizó una jornada de trabajo para presentar el Modelo de Vinculación y Seguimiento de Titulados, Graduados y Empleadores, oportunidad en que pudieron conocer los principales componentes del documento, así como también la estrategia de relacionamiento, los modelos de vinculación y las plataformas institucionales que lo sustentan.
La instancia, que forma parte de los procesos de acreditación institucional, permitió abordar la importancia de fortalecer el vínculo permanente con la comunidad Alumni y el entorno laboral, además de promover el uso de herramientas que faciliten el seguimiento de titulados y graduados para contribuir a los procesos de mejora continua de la Universidad.
El vicerrector de Vinculación con el Medio, David Contreras, enfatizó que el modelo permitirá consolidar un sistema institucional de seguimiento que fortalecerá la gestión universitaria. «Contar con información sistemática sobre la trayectoria de nuestros titulados y graduados, así como sobre la experiencia de los empleadores que colaboran con la Universidad, nos permitirá tomar decisiones basadas en evidencia y generar mejoras continuas en nuestros procesos formativos», señaló, destacando que estos antecedentes se convertirán en un insumo relevante para orientar procesos de innovación y actualización curricular.
Por su parte, la directora de Empleabilidad y Red Alumni, Angélica Casaletti, destacó el impacto que tendrá la implementación del nuevo Sistema Alumni y del Portal de Empleos y Prácticas en el fortalecimiento de la relación entre la Universidad y su comunidad. «Estas plataformas nos permitirán mantener una vinculación más cercana, permanente y bidireccional con nuestros titulados, graduados y empleadores, facilitando el acceso a oportunidades de desarrollo profesional y consolidando una red de colaboración que aporta valor tanto a la comunidad Alumni como a las unidades académicas», afirmó.
El director de la Escuela de Negocios y Economía, Pablo Escárate, destacó que este tipo de iniciativas constituye «una excelente oportunidad de poder mantener un contacto actualizado, dinámico y constante», tanto con los titulados como con los empleadores, favoreciendo nuevas oportunidades de colaboración.
En tanto, la jefa de Vinculación con el Medio de la Escuela de Arquitectura y Diseño, Katherine Exss, relevó que “tener una mejor comunicación con Alumni, poder integrarlos más a las actividades y hacer un mejor seguimiento de la empleabilidad», es fundamental para las unidades académicas, enfatizando que esta información también contribuirá al fortalecimiento de la docencia.
La presentación de este modelo forma parte de las acciones impulsadas por la PUCV para fortalecer la vinculación con sus titulados, graduados y empleadores, promoviendo una relación más permanente con la comunidad Alumni y generando información estratégica que contribuya al mejoramiento continuo de los procesos formativos e institucionales.
Con el propósito de acompañar a las y los estudiantes en su transición hacia el mundo laboral y fortalecer las competencias necesarias para su empleabilidad, la Dirección de Empleabilidad y Red Alumni de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso desarrolló una nueva versión del Ciclo de Charlas de Inserción Laboral, iniciativa que reunió a estudiantes de diversas unidades académicas interesados en prepararse para enfrentar los procesos de selección y los desafíos del ejercicio profesional.
El ciclo contempló una serie de encuentros orientados a entregar herramientas prácticas para la búsqueda de empleo, el fortalecimiento de la marca profesional y el conocimiento de las principales tendencias del mercado laboral. Entre las temáticas abordadas destacaron la elaboración estratégica del currículum vitae, la optimización del perfil de LinkedIn, la preparación para entrevistas laborales, el networking profesional y el desarrollo de habilidades transversales altamente valoradas por los empleadores.
El jefe de Desarrollo Profesional, Oscar Marín, destacó que «estas instancias buscan acercar a nuestros estudiantes a las dinámicas del mercado laboral, entregándoles herramientas concretas que les permitan enfrentar con mayor confianza y preparación los procesos de inserción profesional. Como Universidad, entendemos que la formación integral también implica acompañar este importante paso hacia el ejercicio de la profesión».
Esta iniciativa se enmarca en la estrategia institucional de fortalecimiento de la empleabilidad estudiantil, promoviendo una vinculación permanente entre la Universidad y el entorno laboral. En este contexto, el trabajo colaborativo con organizaciones públicas y privadas permite complementar la formación académica mediante experiencias y conocimientos alineados con las necesidades y exigencias actuales del mercado.
Durante este año, el ciclo comenzó con los talleres desarrollados junto a la Escuela de Ingeniería Bioquímica, dirigidos a estudiantes que realizan sus prácticas de nivel inicial y profesional. Esta línea de trabajo se desarrolla de manera continua desde 2024 y contempla cuatro talleres previos al proceso de postulación a prácticas, en los que se abordan herramientas y estrategias para enfrentar de mejor manera la búsqueda de oportunidades formativas y de inserción profesional.
A través de este tipo de iniciativas, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso continúa fortaleciendo el acompañamiento al desarrollo profesional de sus estudiantes y futuros titulados, favoreciendo una inserción laboral más informada, estratégica y acorde con las transformaciones del mundo del trabajo.
Como parte de las acciones orientadas a fortalecer la empleabilidad de estudiantes, titulados y graduados, la Dirección de Empleabilidad y Red Alumni continuó durante el primer semestre de 2026 apoyando la organización, difusión y promoción de ferias laborales impulsadas por distintas unidades académicas de la Universidad, generando espacios para acercar a la comunidad universitaria a organizaciones de diversos sectores productivos.
En este contexto, la Dirección colaboró en la realización de la cuarta Feria Laboral de la Escuela de Negocios y Economía y de la quinta Semana Laboral de la Escuela de Arquitectura y Diseño, iniciativas que reunieron a más de 20 organizaciones interesadas en dar a conocer sus áreas de desarrollo, programas de prácticas, procesos de selección y alternativas de inserción laboral.
Estas instancias permitieron que estudiantes y Alumni accedieran a información actualizada sobre el mercado laboral, conocieran las necesidades de distintas industrias y establecieran un primer acercamiento con representantes de organizaciones y equipos de reclutamiento, favoreciendo una mejor preparación para su futura inserción profesional.
Para el segundo semestre de 2026 se contempla la realización de dos de las principales actividades de vinculación con empleadores de la Universidad: la 7ma Feria Industrial y la XIII Feria Laboral PUCV. Ambas convocarán a más de 60 organizaciones, consolidándose como espacios que amplían las posibilidades de acceso a prácticas profesionales, ofertas de empleo y redes de contacto para la comunidad universitaria.
Con el objetivo de acercar a las y los estudiantes al mundo laboral y generar espacios de aprendizaje junto a profesionales de diversas industrias, la Dirección de Empleabilidad y Red Alumni desarrolló durante el primer semestre de 2026 una nueva edición del Ciclo de Charlas de Marca Empleadora, iniciativa que busca fortalecer la empleabilidad y promover una vinculación temprana con organizaciones empleadoras.
A través de estas jornadas, las y los estudiantes tuvieron la oportunidad de conocer la cultura organizacional de distintas empresas e instituciones, informarse sobre los perfiles profesionales más demandados, explorar programas de prácticas y oportunidades laborales, además de identificar las competencias y habilidades que actualmente son más valoradas por los empleadores. Asimismo, las charlas se consolidaron como un espacio para resolver dudas, ampliar redes de contacto y acercarse a las dinámicas del mercado laboral.
Durante el primer semestre, el ciclo contempló la participación de 11 organizaciones pertenecientes a los sectores público, privado y de la sociedad civil, convocando a más de 780 estudiantes. Entre ellas destacaron Terminal Pacífico Sur (TPS), CODELCO, SQM Yodo Nutrición Vegetal, Ultraport, Mutual de Seguros de Chile y Walmart, además de otras entidades que aportaron una mirada diversa sobre los distintos ámbitos de desarrollo profesional.
La participación de organizaciones provenientes de industrias como minería, logística portuaria, retail, seguros y servicios permitió ampliar el conocimiento de los estudiantes respecto de las alternativas de inserción laboral existentes, favoreciendo un acercamiento temprano a las dinámicas y requerimientos de cada sector.
El Ciclo de Charlas de Marca Empleadora continuará desarrollándose durante el segundo semestre como parte del Plan de Desarrollo Estratégico Institucional, consolidándose como una instancia que fortalece la relación entre la Universidad y el mundo laboral, que al mismo tiempo que entrega herramientas para apoyar la futura inserción laboral de los estudiantes.
Con foco en la salud mental comunitaria, la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Centro Ceres y la red de salud mental de Quillota dieron inicio al proyecto «Huertas terapéuticas: espacios comunitarios para la salud mental». La iniciativa formará a equipos profesionales en el diseño, implementación y uso de huertos como herramienta complementaria para el acompañamiento terapéutico, la rehabilitación psicosocial y el bienestar de las personas atendidas en la comuna.
El proyecto se desarrolla en el marco de la Estrategia Agroalimentaria de Quillota y cuenta con financiamiento del Fondo Concursable de Vinculación con el Medio 2026 de la PUCV. Su lanzamiento se realizó en el Aula Mayor de la Escuela de Agronomía, en La Palma, con una jornada que incluyó la presentación de la iniciativa, charlas sobre salud mental y agricultura urbana, y un recorrido por la Unidad Productiva Agroecológica de Centro Ceres.
La propuesta considera un ciclo formativo dirigido a más de 20 profesionales de la comuna, quienes recibirán herramientas técnicas para implementar y mantener huertos terapéuticos en sus espacios de trabajo. Durante el proceso se desarrollarán cinco talleres sobre establecimiento de huertos, planificación de cultivos, manejo ecológico de suelos, elaboración de abonos orgánicos, gestión de fauna asociada a los cultivos, uso responsable de hierbas medicinales y experiencias grupales con usuarios desde un enfoque agroecológico. Además, el proyecto apoyará la implementación de tres huertos vinculados a centros participantes, junto con una etapa de diagnóstico y evaluación.
Para Eduardo Fernández, jefe de Vinculación con el Medio de la Escuela de Agronomía PUCV y director del proyecto, la iniciativa busca entregar herramientas prácticas a los equipos de salud mental para incorporar los huertos en sus procesos de acompañamiento, conectando la formación universitaria con necesidades concretas del territorio. Destacó además que la participación de estudiantes voluntarios permitirá aplicar conocimientos agronómicos en un contexto distinto al de los sistemas productivos tradicionales, adaptando criterios técnicos a espacios institucionales, comunitarios y terapéuticos.
Por su parte, Juan Eugenio Álvaro, director de la Escuela de Agronomía PUCV, abordó en su charla las funciones sociales, educativas, comunitarias y sanitarias de la agricultura urbana más allá de la producción de alimentos. Sostuvo que las huertas terapéuticas «tienen el objetivo de generar comunidad, apoyar en todo lo que tiene que ver con la salud mental y también fortalecer una identidad dentro de la zona».
Desde el Centro de Salud Mental Vida Nueva en Quillota, la trabajadora social Marcela Luna Ayala valoró el proyecto como «un gran paso» hacia una mirada más integral del bienestar. Subrayó que estas acciones no reemplazan la atención clínica, sino que la complementan: los huertos pueden convertirse en espacios protegidos de encuentro, donde las personas se relacionen, desarrollen habilidades y participen en dinámicas de apoyo mutuo.
Un trabajo en red para fortalecer el bienestar comunitario
La iniciativa surge de la Red Sembrando Bienestar, espacio de articulación territorial que reúne a Centro Ceres, la Escuela de Agronomía PUCV, la Municipalidad de Quillota y distintas instituciones de salud mental, entre ellas el Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, Vida Nueva, COSAM, Centro Emerger, Centro Terapéutico Ayutun y el Centro de Acompañamiento Familiar Primavera.
Para Diego Machuca, extensionista y asistente de investigación de Centro Ceres, el proyecto conecta el trabajo agroecológico del centro con una necesidad del territorio. En esa línea, la visita al módulo demostrativo permitió a los participantes conocer prácticas de agricultura sostenible y relacionar la salud del entorno con el bienestar comunitario.
Finalmente, Marcela Luna destacó que este tipo de alianzas permite avanzar hacia nuevas formas de cuidado: «Hay que mirar la salud mental como un derecho, como un desafío social donde todos tenemos que estar comprometidos. Esta alianza nos permite establecer una plataforma de cuidado de manera estructurada y colaborativa».
Como parte de la asignatura Dirección y Control Estratégico, estudiantes de cuarto año de Ingeniería Civil Industrial de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso presentaron los planes estratégicos que desarrollaron durante el semestre para el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar. La actividad de cierre reunió las propuestas elaboradas por 26 equipos de trabajo, quienes aplicaron los conocimientos adquiridos en la carrera al análisis y desarrollo de estrategias para una institución con presencia e impacto en el territorio.
La iniciativa, desarrollada en el marco de la línea de Docencia Vinculada, permitió que los estudiantes complementaran su formación mediante el trabajo directo con una organización, fortaleciendo el aprendizaje a través de visitas en terreno y del análisis de sus desafíos institucionales. La académica de la Escuela de Ingeniería Industrial, Patricia Jiménez, destacó el valor de esta experiencia formativa.
«Esto nos permitió hacer una docencia vinculada en la que los estudiantes, a la par que iban aprendiendo conceptos del área de estrategia, los aplicaban también en un proyecto real. Las visitas al Jardín Botánico les dieron sustento, credibilidad y cierta realidad a lo que estaban haciendo. Es una muy buena forma de terminar el semestre», señaló.
Los proyectos se enfocaron en identificar oportunidades para fortalecer el crecimiento y la sostenibilidad del Jardín Botánico, considerando sus fortalezas, desafíos y procesos internos. La académica Carolina Cápona valoró tanto el aprendizaje alcanzado por los estudiantes como el potencial aporte de las propuestas desarrolladas.
«Estamos muy contentas de que los 26 equipos de estudiantes hayan podido analizar y proponer ideas para el crecimiento y sostenibilidad del Jardín Botánico. Para nosotros como docentes es muy importante que los alumnos se relacionen con casos reales desde cuarto año, en relación directa con la comunidad. Esperamos que algunas de estas ideas sean implementadas exitosamente por el jardín», afirmó.
Para los estudiantes, la experiencia representó una oportunidad para poner en práctica las herramientas adquiridas durante la carrera enfrentando problemáticas concretas. Vicente Contreras, estudiante de Ingeniería Civil Industrial, destacó el valor del trabajo desarrollado.
«El curso nos sirvió un montón para poner en práctica todo lo que hemos aprendido, proponiendo soluciones desde la ingeniería industrial. En lo personal soy fanático del Jardín Botánico, así que fue muy interesante conocer en profundidad cómo funciona, identificar oportunidades de mejora y pensar estrategias para apoyar su crecimiento. Estoy muy agradecido por la oportunidad», comentó.
La experiencia permitió fortalecer la formación de los futuros ingenieros mediante el trabajo colaborativo con una organización del territorio, promoviendo el aprendizaje aplicado y contribuyendo al desarrollo de propuestas que podrían aportar al fortalecimiento del Jardín Botánico Nacional.
La intervención educativa desarrollada en la Escuela Grecia convocó a estudiantes desde prekínder hasta octavo básico en una experiencia interdisciplinaria que combinó juego, memoria, historia y participación ciudadana para fortalecer el sentido de pertenencia hacia el territorio que habitan.
La historia de una ciudad no solo se conserva en sus edificios emblemáticos o en los archivos que resguardan su memoria. También permanece en los oficios que le dan identidad, en las tradiciones que se transmiten entre generaciones y en aquellos espacios cotidianos que, por habituales que sean, muchas veces pasan inadvertidos. Bajo esa convicción, la Escuela de Pedagogía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso dio inicio a la décima versión de Invasión Patrimonial con una intervención educativa desarrollada en la Escuela Grecia de Valparaíso, establecimiento ubicado en pleno corazón del plan de la ciudad.
La actividad, realizada el pasado 8 de junio, constituyó el primer hito de una iniciativa que desde 2018 ha promovido procesos de patrimonialización con niños, niñas y adolescentes de distintos establecimientos educacionales de la región. En esta ocasión, más de 350 estudiantes participaron en experiencias especialmente diseñadas para reconocer, valorar y resignificar el patrimonio cultural material e inmaterial presente en su entorno más cercano.

Para la profesora de la carrera de Pedagogía en Educación Básica y responsable del proyecto, Dra. Damaris Collao, el sentido profundo de la iniciativa radica en comprender que el patrimonio no puede ser protegido si antes no es conocido. “Creemos que el proceso de patrimonialización se inicia en el conocimiento para la custodia. Se cuida y lega aquello que se conoce. Por eso, trabajar la memoria, la historia y el patrimonio que habitamos constituye una base fundamental para formar una ciudadanía participativa y consciente de la herencia cultural que recibe”, sostiene.
Aprender patrimonio a través del juego y la creación
Uno de los principales desafíos de esta versión fue diseñar una propuesta capaz de involucrar simultáneamente a estudiantes desde prekínder hasta octavo básico. Para responder a esa complejidad, el equipo articuló una estrategia pedagógica basada en el juego como herramienta de motivación y aprendizaje, desarrollando experiencias diferenciadas según las características de cada nivel educativo.
Los cursos de educación parvularia y primer ciclo básico participaron en un circuito compuesto por catorce estaciones lúdicas elaboradas por estudiantes de la carrera de Pedagogía en Educación Básica. Estos últimos debieron investigar, seleccionar contenidos y diseñar recursos didácticos orientados a poner en valor la historia, la memoria colectiva y el patrimonio cultural de Valparaíso. Entre las actividades destacaron memorices patrimoniales, juegos de reconocimiento territorial y un álbum dedicado a la propia historia de la Escuela Grecia, reconocida como establecimiento patrimonial de la ciudad.

“Las actividades siempre giran en torno al juego como motor de motivación y aprendizaje. En esta oportunidad, los juegos estuvieron vinculados al patrimonio cultural circundante a la escuela y también a su propia historia institucional. Es importante señalar también, que en años anteriores para los cursos de 5.º a 8.º, la actividad había tenido un fin mucho más libre para los niños y niñas y esta vez orientamos la tarea a un producto integrado que permitiese hacer seguimiento al aprendizaje alcanzado por los estudiantes», explicó la profesora Damaris Collao.
Por su parte, los estudiantes de quinto a octavo básico participaron en experiencias desarrolladas junto al Laboratorio de Patrimonio del Instituto de Historia PUCV. A través de actividades que integraron contenidos de Historia y Lenguaje, elaboraron trípticos destinados a comunicar aquellos elementos de la ciudad que consideran más valiosos y significativos para su identidad.
Respecto de esta articulación interdisciplinaria, la académica destaca que ha sido sostenida durante los últimos tres años junto al Instituto de Historia, lo cual ha permitido fortalecer la propuesta formativa y avanzar hacia experiencias de aprendizaje más sistemáticas. “En versiones anteriores, las actividades dirigidas a los cursos mayores tenían un carácter más libre. Este año orientamos el trabajo hacia la construcción de un producto integrado que permitiera realizar un seguimiento más claro de los aprendizajes alcanzados por los estudiantes”, señala.
La experiencia también tuvo un impacto significativo en los estudiantes de Pedagogía en Educación Básica, específicamente de aquellos que cursan la asignatura EBA 229 y del laboratorio que diseñaron e implementaron las actividades. La preparación de cada estación implicó procesos de investigación, selección de contenidos patrimoniales y adaptación pedagógica para distintos niveles educativos, permitiéndoles poner en práctica conocimientos adquiridos durante su formación inicial docente.
Respecto al diseño de actividades para llevar a cabo esta experiencia, el estudiante de la carrera de Pedagogía en Educación Básica de la PUCV, agrega que “uno de los principales desafíos fue crear actividades que fueran simples de comprender, atractivas visualmente y significativas para estudiantes de distintos niveles. Encontrar ese equilibrio fue fundamental para captar su interés y favorecer el aprendizaje a través del juego”.
Por otro lado, y en relación al valor formativo de la experiencia como futuro docente, el estudiante de la PUCV, destaca que “estas experiencias nos permiten comprender que el aprendizaje no ocurre únicamente en el aula. Como futuros docentes, nos desafían a diseñar propuestas donde el juego, la participación y la creatividad se transformen en herramientas para enseñar y generar aprendizajes significativos”.
La participación de los futuros profesores constituye uno de los sellos distintivos de Invasión Patrimonial, iniciativa que busca articular la formación universitaria con necesidades reales de las comunidades educativas, promoviendo experiencias de aprendizaje situadas y vinculadas al territorio.

En el marco del Cuarto Festival de Percusión PUCV Gabriel Parra, estudiantes de Pedagogía en Educación Musical del Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso realizaron un taller de mediación dirigido a estudiantes del Colegio Rubén Castro. La actividad permitió a escolares de enseñanza básica conocer y experimentar con instrumentos como la marimba, el vibráfono, el xilófono y el güiro, a través de una experiencia práctica de aprendizaje musical.
La iniciativa se desarrolló como parte de las actividades formativas de la carrera y buscó acercar a los participantes a instrumentos de percusión que habitualmente no forman parte de los contextos escolares, promoviendo el aprendizaje a través de la exploración y la interpretación musical.
El académico del Instituto de Música y responsable de la actividad, Ángelo Osorio, explicó que la experiencia también constituye una instancia de formación para los futuros docentes.
«Tratamos de que los estudiantes de Pedagogía logren experimentar instrumentos de percusión que no solemos ver todos los días, como la marimba y el vibráfono, para que después puedan transmitir esos conocimientos a sus futuros estudiantes. Hoy mostramos ese mismo taller a niños del Colegio Rubén Castro para que pudieran tocar, experimentar distintas sonoridades y aprender sobre estos instrumentos», señaló.
La jornada fue guiada por estudiantes universitarios, quienes asumieron el rol de mediadores y acompañaron a los escolares durante el recorrido por los distintos instrumentos. César Cedeño, estudiante de cuarto año de Pedagogía en Educación Musical, destacó el interés mostrado por los participantes.
«Fue muy gratificante ver el interés de los estudiantes por conocer nuevos instrumentos y acercarse a la música desde la experiencia directa. Como exalumno del Colegio Rubén Castro, también fue especial poder compartir este espacio con ellos», comentó.
La experiencia fue valorada también por los estudiantes del establecimiento. José Manuel Álvarez, alumno de séptimo básico, destacó la oportunidad de aprender sobre instrumentos que no conocía.
«Aprendí sobre distintos instrumentos y cómo se tocan. Me gustó mucho el güiro por su sonido y porque lo relacioné con la cumbia. Fue una experiencia muy entretenida», indicó.
La actividad se desarrolló como una de las acciones formativas previas al Cuarto Festival de Percusión PUCV Gabriel Parra, iniciativa impulsada por el Instituto de Música con apoyo de la Dirección de Vinculación Artístico Cultural y del Fondo Concursable de Vinculación con el Medio 2026.
El festival tendrá su principal hito el próximo 23 de julio, en el marco del Día Nacional del Baterista y Percusionista, con un concierto educacional abierto a la comunidad y un homenaje a Sergio «Tilo» González. El certamen lleva el nombre del destacado músico viñamarino Gabriel Parra y cuenta con el respaldo de Juanita Parra, quien asumió como madrina de la iniciativa desde su versión 2024.
El Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar fue escenario de RE, ciclo de intervenciones artísticas desarrollado por estudiantes de Licenciatura en Arte de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. La iniciativa reunió 14 propuestas creadas por 20 estudiantes, quienes desplegaron sus obras en distintos sectores del recinto a partir de una reflexión sobre la reutilización de materiales y su potencial creativo.
La actividad se enmarcó en la asignatura Materia y Memoria: Prácticas de Reutilización, impartida por la académica del Instituto de Arte, Javiera Ovalle. El curso propuso trabajar con materiales en desuso para otorgarles nuevos significados mediante procesos artísticos, promoviendo además una experiencia expositiva vinculada al entorno natural.
Las intervenciones fueron concebidas como un recorrido por distintos espacios del jardín, invitando a los visitantes a descubrir las obras a través de la caminata y a observar el paisaje desde nuevas perspectivas. Respecto del enfoque de la experiencia, la académica Javiera Ovalle explicó que «el pie forzado era buscar materialidades que fueran de desecho y darles una segunda o tercera vida, no desde un reciclaje industrial, sino desde la reutilización. Armamos un recorrido que también significaba activar el espacio a partir de la caminata, deteniéndonos en las obras para volver a mirar el Jardín Botánico desde ellas».
La muestra incluyó obras de carácter efímero y permanente. Cuatro de las intervenciones permanecerán instaladas en el Jardín Botánico Nacional, fortaleciendo el vínculo entre el espacio y las propuestas desarrolladas por el estudiantado.
Además de exhibir sus trabajos, los estudiantes asumieron labores de mediación con el público, compartiendo los procesos creativos y las reflexiones que dieron origen a cada obra.
El estudiante Binnie Burboa destacó que la experiencia permitió visibilizar nuevas formas de relacionarse con los residuos y promover una mirada más consciente sobre el uso de los materiales. «RE trata de reivindicar y reutilizar, entender que la materia no puede solamente botarse y desecharse, sino que tiene otro uso. Quisimos mostrar que podemos darle otro uso a los materiales, podemos hacer arte y activar a la gente a que piense dos veces antes de botar ciertos desechos», señaló.
Por su parte, Alex Manque, integrante del equipo organizador, valoró la posibilidad de situar las obras fuera de los espacios tradicionales de exhibición. «Salir un poco del espacio académico, de la galería o del museo, y venir a situar territorialmente las obras para que estén en diálogo con la naturaleza, ha sido una experiencia maravillosa», comentó.
La iniciativa permitió acercar el trabajo desarrollado por estudiantes de Licenciatura en Arte a nuevos públicos, fortaleciendo la relación entre creación artística, formación universitaria y territorio.
Esta actividad se desarrolló en el marco de la línea de Docencia Vinculada de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, promoviendo experiencias formativas que articulan el aprendizaje académico con espacios y comunidades del entorno, a través de la creación artística y la puesta en valor del patrimonio natural.
La Escuela de Pedagogía en Educación Básica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso realizó la duodécima versión de la Invasión Lectora, iniciativa que convocó a cerca de 100 estudiantes de primero a cuarto básico de la Escuela Juan de Saavedra de Valparaíso y del Colegio Luterano Concordia de Viña del Mar.
La actividad transformó distintos espacios del Campus Sausalito en escenarios de lectura compartida, promoviendo el acercamiento de niños y niñas a los libros mediante experiencias lúdicas diseñadas por estudiantes de segundo año de la carrera.
La jornada fue coordinada por la académica Andrea Bustos y contempló tres estaciones temáticas con trabalenguas, adivinanzas, poemas y chistes, además de una presentación de cuentacuentos y una colación compartida entre los participantes.
La preparación de la jornada contempló reuniones previas con ambos establecimientos para adecuar las actividades a las características y necesidades de los grupos participantes.
“Veníamos planificando y conversando previamente con las dos escuelas para poder adecuar bien el procedimiento a la realidad de esos niños y niñas. No solo son los stands, sino también poner letreros y carteles de lectura para que los niños encontraran lectura al paso”, explicó Andrea Bustos, académica de la Escuela de Pedagogía en Educación Básica de la PUCV.
La visita al campus permitió que los escolares conocieran el entorno universitario y participaran en una experiencia distinta a su contexto habitual. Desde los establecimientos participantes valoraron especialmente el entusiasmo mostrado por los estudiantes y la posibilidad de fortalecer el vínculo con la Universidad.
“Ha sido una instancia muy motivadora. Los vi muy atentos y participativos, y era importante para ellos saber que no solo está la sala de clases, sino que también están en la universidad”, señaló Nalda Ponce, tutora de tercero básico del Colegio Luterano Concordia.
Experiencia formativa para futuros docentes
La Invasión Lectora constituye también una instancia de aprendizaje para los estudiantes de Pedagogía en Educación Básica, quienes asumen un rol activo en el diseño y desarrollo de las actividades.
En ese contexto, Francesca, estudiante de la carrera que participó durante la jornada, destacó el valor de la experiencia para la formación profesional y el trabajo con niños y niñas en contextos reales.
«Fue una experiencia enriquecedora. Los stands estaban muy preparados para recibir a estudiantes de primero a cuarto básico, y se fue dando un espacio muy enriquecedor tanto para nosotros como futuros profesores, como para los niños. «, señaló.
La actividad se enmarca en la línea de Docencia Vinculada impulsada por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, que promueve experiencias formativas en las que estudiantes universitarios ponen en práctica sus aprendizajes junto a comunidades educativas del entorno, fortaleciendo tanto su proceso formativo como el vínculo entre la Universidad y el sistema escolar de la región.
La Escuela de Kinesiología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso concluyó un ciclo de intervención con personas mayores del Barrio El Salto, en Viña del Mar, en el marco del proyecto «PUCV en Acción: Vinculación para la Recuperación», financiado por el Ministerio de Educación.
La iniciativa, desarrollada a través de una asignatura de la carrera, contempló 5 sesiones: una evaluación integral de los participantes, la entrega de resultados junto a sesiones educativas y tres talleres prácticos orientados al fortalecimiento muscular, la resistencia cardiovascular y la prevención de caídas.
El académico de la Escuela de Kinesiología, Rubén López Leiva, destacó el valor formativo y comunitario de la experiencia. “Esta intervención nos permitió vincular la docencia con las necesidades de la comunidad. Estamos muy contentos y agradecidos de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, que nos ha permitido aportar y desarrollar esta actividad en El Salto”, señaló.
Para Alyson Luffi, estudiante de cuarto año de Kinesiología, la experiencia permitió complementar la formación académica con trabajo directo en terreno. “Tener este tipo de instancias nos acerca a una visión más integral, real y práctica de la carrera. Es llevar todo lo teórico que vemos en clase a la comunidad, y ha sido muy gratificante”, comentó.
Los participantes también valoraron positivamente el proceso. Arturo Arancibia, vecino del sector, destacó los aprendizajes adquiridos durante los talleres y el impacto que tuvieron en su bienestar. “Si pudiera recomendarlo a otras personas mayores, lo haría, porque es muy bueno para nuestro cuerpo”, expresó.
La actividad forma parte de las experiencias de Docencia Vinculada impulsadas por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio de la PUCV. Durante el segundo semestre se proyecta la realización de un nuevo ciclo de talleres orientado a responder a necesidades identificadas junto a vecinos y vecinas del Barrio El Salto.
La Escuela de Tecnología Médica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso realizó un taller de alfabetización en salud dirigido a vecinas y vecinos del Barrio El Salto de Viña del Mar. La actividad se desarrolló el martes 20 de mayo en la sede social del sector, en el marco del proyecto “PUCV en Acción: Vinculación para la Recuperación”, iniciativa financiada por el Ministerio de Educación que busca contribuir a la recuperación y fortalecimiento de comunidades afectadas por los incendios de 2024.
La jornada tuvo como objetivo acercar conocimientos básicos sobre salud preventiva a la comunidad, abordando temáticas relacionadas con enfermedades metabólicas, cardiovasculares y visuales, entre ellas diabetes, glaucoma y dislipidemias. A través de exposiciones y espacios de diálogo, docentes y estudiantes voluntarios compartieron herramientas que permiten reconocer factores de riesgo y promover hábitos orientados al cuidado de la salud.
El docente de la Escuela de Tecnología Médica, Damián Donoso, destacó el trabajo realizado por el equipo estudiantil y el valor de generar espacios de aprendizaje junto a la comunidad.
“Los estudiantes prepararon una presentación que permitió acercar conceptos clave de salud a los vecinos y vecinas, favoreciendo la comprensión de temáticas que pueden impactar directamente en su calidad de vida. Fue una experiencia muy positiva para todos quienes participaron”, señaló.
Por su parte, la académica Isabel Cantillana relevó el aporte formativo y social de la iniciativa.
“Estas actividades benefician tanto a la comunidad como a nuestros estudiantes, quienes tienen la oportunidad de reforzar sus conocimientos, desarrollar habilidades de comunicación y poner en práctica lo aprendido en su formación. Al mismo tiempo, nos permiten conocer las necesidades del territorio y proyectar nuevas acciones de apoyo”, indicó.
La instancia también fue valorada por los asistentes. Miriam, vecina del sector, destacó la utilidad de los contenidos abordados durante el taller.
“Me gustó mucho porque nos ayuda a entender mejor enfermedades que muchas veces tenemos o escuchamos nombrar, pero sobre las que no siempre contamos con información clara”, comentó.
La actividad forma parte de una serie de acciones que la Escuela de Tecnología Médica desarrolla en distintos territorios de la región, fortaleciendo el vínculo entre la Universidad y las comunidades. En el Barrio El Salto, el proyecto contempla nuevas instancias de trabajo orientadas a la promoción de la salud y la detección temprana de enfermedades, contribuyendo al bienestar de sus habitantes.
De esta manera, la PUCV continúa impulsando iniciativas que articulan formación, compromiso público y trabajo colaborativo con los territorios, promoviendo que el conocimiento universitario contribuya al desarrollo y calidad de vida de las comunidades de la Región de Valparaíso.
La historia de la palma chilena, una de las especies más emblemáticas de la Región de Valparaíso,
es el eje del primer capítulo de la segunda temporada de “Ecos del Futuro”, iniciativa impulsada
por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso que fue inaugurada en el Museo de Historia
Natural de Valparaíso. El proyecto busca acercar a la comunidad a la historia ambiental del
territorio a través de una experiencia sonora inmersiva que combina ciencia, arte e investigación
histórica.
A través de relatos, paisajes sonoros y música, la propuesta invita a los visitantes a conocer el
pasado, presente y futuro de la palma chilena, especie que ha sido testigo de las transformaciones
ecológicas y culturales del territorio y que hoy enfrenta importantes desafíos de conservación. La
experiencia busca generar una conexión emocional con el entorno natural y promover la reflexión
sobre la crisis climática y la responsabilidad colectiva en el cuidado del patrimonio ambiental.
Durante la ceremonia inaugural, la seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la
Macrozona Centro, Ariane Lüttecke, destacó el valor de este tipo de iniciativas para acercar el
conocimiento científico a la ciudadanía. “Es fundamental que la Pontificia Universidad Católica de
Valparaíso apoye proyectos inmersivos que permitan traducir el conocimiento científico en
experiencias cercanas para la ciudadanía. Esta iniciativa integra ciencia, arte y comunicación para
acercar a la comunidad la historia y los desafíos de la palma chilena, contribuyendo al
conocimiento y protección de un patrimonio natural emblemático de nuestra región”, señaló.
La directora de Ecos del Futuro, académica del Instituto de Historia e investigadora del Centro de
Acción Climática de la PUCV, Natalia Gándara, explicó que esta nueva etapa representa un
importante crecimiento del proyecto. “La segunda temporada de Ecos del Futuro marca un
importante crecimiento de la iniciativa, que hoy se transforma en una experiencia inmersiva
gracias al trabajo conjunto con el Museo de Historia Natural de Valparaíso, Explora Valparaíso y la
incubadora Ciencia Más. Esta colaboración nos permitió desarrollar un kit pedagógico, el que se
trabajó con distintos profesores de diversos colegios, que invita a la comunidad a conocer y
valorar la historia de la palma chilena y su importancia para nuestro patrimonio natural”, afirmó.
En este contexto, el director de Explora Valparaíso, Víctor Salinas, valoró la iniciativa por su
capacidad de conectar investigación, educación y divulgación científica, destacando que proyectos
como éste permiten acercar el conocimiento a las nuevas generaciones mediante formatos
innovadores que fortalecen el vínculo entre las personas y su entorno.
“Esta experiencia destaca por su carácter bidireccional, ya que permite construir un lenguaje
común entre la ciencia, la educación y la ciudadanía. Al mismo tiempo, nos ayuda a ampliar el
alcance del conocimiento científico y a generar nuevas formas de divulgación. En el caso de Ecos del Futuro, el trabajo se centró en los paisajes sonoros y la historia ambiental, lo que permitió desarrollar una propuesta museográfica innovadora junto al Museo de Historia Natural de Valparaíso”, destacó Víctor Salinas.
La propuesta también refuerza su carácter interdisciplinario al integrar a académicos, estudiantes
y profesionales del Instituto de Historia, el Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje y el
Centro de Acción Climática de la PUCV. Además, estudiantes de la carrera de Animación Digital del
Programa Interdisciplinario de Formación Profesional (PIFP) desarrollarán piezas audiovisuales que
complementarán la experiencia y facilitarán su difusión en plataformas digitales.
Para Sergio Quiroz, director del Museo de Historia Natural de Valparaíso, la colaboración con la
Universidad representa una valiosa oportunidad para acercar la ciencia a la comunidad. “La
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso comprendió desde un comienzo que la vinculación
entre la academia y los museos es fundamental. La presencia de la Universidad en este proyecto
permite acercar a científicas y científicos a la comunidad, fortaleciendo la difusión del conocimiento y otorgando mayor respaldo y credibilidad a la información que reciben las familias. Por eso valoramos profundamente este trabajo colaborativo y el vínculo permanente que hemos construido entre la Universidad y el Museo”, sostuvo.
La segunda temporada de “Ecos del Futuro” se enmarca en la Política de Vinculación con el Medio
de la PUCV y proyecta su llegada a establecimientos educacionales de la región a través de Explora
Valparaíso. Con ello, la iniciativa busca ampliar su impacto y contribuir a que más personas
conozcan la historia de la palma chilena, comprendan los desafíos ambientales que enfrenta y se
involucren activamente en la protección del patrimonio natural de la Región de Valparaíso.
Por Sebastián Paredes
Dirección de Comunicación Estratégica
En una jornada marcada por la innovación y la transformación digital en las aulas, la Universidad realizó el lanzamiento oficial de KOKI, una aplicación móvil inteligente diseñada con el objetivo de transformar la enseñanza y el aprendizaje de la estadística y la probabilidad en las universidades chilenas.
La iniciativa fue desarrollada por el Instituto de Estadística de la PUCV en conjunto con la Escuela de Ingeniería Informática y el grupo de investigación EDEPRO (www.educacionestadistica.cl). Basada en metodologías activas como el Design Thinking y SCRUM, KOKI busca agilizar los cálculos matemáticos tras las técnicas estadísticas para que los docentes y alumnos prioricen la interpretación de datos en contextos reales.
Para lograrlo, ofrece seis utilidades principales: un visualizador, calculadoras de probabilidades y de inferencia, encuestas en vivo, juegos interactivos y un asistente con inteligencia artificial para el estudio autónomo.
El proyecto, denominado formalmente «EstApp: Una aplicación inteligente para la enseñanza y aprendizaje de la estadística en educación superior» (FONDEF ID24I10075), fue adjudicado por la PUCV bajo el concurso FONDEF IDeA I+D de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
La voz del equipo realizador
El evento de lanzamiento, realizado en el Auditorio del Aulario de Ingeniería de la Universidad, congregó a autoridades, académicos y especialistas del área, quienes compartieron junto al equipo detrás de la aplicación, sus visiones sobre el desarrollo, el propósito técnico y el impacto metodológico de esta tecnología.
El director del proyecto y académico del Instituto de Estadística de la PUCV, Felipe Ruz, explicó que la investigación comenzó hace cerca de cuatro años, primero con un fondo interno de la universidad, para ir avanzando hacia el financiamiento externo. “Con ese equipo que se consolidó durante esos primeros años postulamos a un FONDEF que adjudicamos y hoy es el evento de cierre, después de dos años de desarrollo”, dijo.
“Actualmente, contamos con una maqueta funcional que ha pasado por una serie de pruebas de laboratorio y pruebas en contextos cercanos a los reales. Detectamos que el profesor destina mucho tiempo a teorizar la estadística y queda poco tiempo para la interpretación y las aplicaciones a contextos reales, que es lo que nos importa. De ahí nace la posibilidad de que el estudiante tenga una herramienta a mano donde los cálculos y procedimientos se agilicen para detenerse más en las interpretaciones y sus implicaciones», detalló Ruz.
Asimismo, el investigador destacó que “KOKI es una innovación educativa que hará más amigable la enseñanza y aprendizaje de la estadística, además de promover la alfabetización digital ciudadana y también profesional, atendiendo a los requerimientos de la industria”.
Por su parte, Daniela Quiñones, codirectora del proyecto y profesora de la Escuela de Ingeniería Informática de la PUCV, manifestó que «la sinergia entre la ingeniería informática y la pedagogía estadística fue el núcleo para dar vida a KOKI. Desde el punto de vista del desarrollo de software, el desafío no era solo crear una herramienta técnicamente sólida, sino lograr que la inteligencia artificial y la interfaz de usuario se adaptaran de forma intuitiva a la experiencia en el aula universitaria. Buscamos que la tecnología actúe como un puente facilitador, permitiendo interacciones en tiempo real que enriquecen tanto la labor docente como la autonomía del estudiante».
Próximos pasos: masificación y comercialización
Tras superar con éxito tres procesos de validación —que incluyeron pruebas con estudiantes de Ingeniería Estadística e Informática de la PUCV, pilotajes en tres carreras de cada una de las cinco facultades de la Universidad de O’Higgins (UOH) en Rancagua y un testeo integrado con estudiantes de Pedagogía en Matemáticas de la PUCV— el equipo se prepara para expandir el alcance de la herramienta.
Desde la industria, Estefi Ulzurrún, CEO de la agencia Esaonda –que formó parte del desarrollo del proyecto y asumió la misión de comercializar KOKI– destacó que el vínculo entre el sector privado y la academia ha sido un proceso de aprendizaje mutuo, permitiendo integrar metodologías comerciales con el rigor de la investigación universitaria. Subrayó que “a través de este trabajo conjunto, se busca aplicar buenas prácticas de usabilidad y enfrentar desafíos técnicos reales que surgen al ejecutar ideas teóricas, fomentando la retroalimentación y contribuyendo a nivelar el conocimiento institucional con la evolución constante de la industria”.
Actualmente, KOKI se encuentra disponible para su descarga en las plataformas Google Play y App Store. Los creadores apuntan en el corto plazo a consolidar lazos con autoridades regionales y postular a un fondo FONDEF de continuidad (IT) enfocado en la masificación, asegurando que la aplicación pueda dar soporte simultáneo a salas de 50 o más estudiantes de manera paralela e interactiva.
Por Erika Schubert
Dirección de Comunicación Estratégica
Tras más de un mes de trabajo conjunto entre estudiantes, académicos, profesionales y organismos públicos, la Universidad concluyó una nueva versión de la Operación Renta, iniciativa que permitió entregar asesoría tributaria gratuita a contribuyentes, emprendedores y pequeñas empresas de la región, reafirmando el compromiso institucional con el desarrollo del territorio y el servicio a la comunidad.
La asesoría fue coordinada por la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la PUCV y contó con la participación de estudiantes de pregrado y posgrado, académicos, alumni y representantes de instituciones como el Servicio de Impuestos Internos (SII) y la Defensoría del Contribuyente. Durante el proceso, los equipos apoyaron a personas naturales y contribuyentes de primera y segunda categoría en la realización de sus declaraciones de renta y en la resolución de dudas tributarias.
El rector de la PUCV, Nelson Vásquez, destacó el valor público de esta iniciativa y el aporte que realiza la Universidad al fortalecimiento de la cultura tributaria. “Para nuestra Universidad es muy importante colaborar con instituciones como el Servicio de Impuestos Internos y la Tesorería General de la República en un proceso tan relevante como la Operación Renta. La recaudación tributaria es fundamental para fortalecer las políticas públicas y garantizar que cuenten con un financiamiento estable y permanente en el tiempo. Nuestra universidad ha apoyado de manera permanente este proceso, prestando asesoría a empresas, emprendedores, pymes y contribuyentes, gracias al trabajo conjunto de distintas unidades académicas y de nuestros estudiantes”, señaló.
Desde el Servicio de Impuestos Internos también realizaron una evaluación positiva de la versión 2026. El director regional del SII Valparaíso, Sergio Flores, destacó el aporte que realiza la Universidad en la atención de contribuyentes y el fortalecimiento del cumplimiento tributario. “La alianza que mantenemos con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso nos permite acercar el cumplimiento de las obligaciones tributarias a la ciudadanía y entregar una orientación oportuna a quienes enfrentan dificultades durante este proceso”, indicó.
Flores agregó que, si bien las cifras finales aún se encuentran en consolidación, los resultados preliminares muestran un desempeño favorable. “Hubo un mayor número de declarantes en comparación con 2025 y los contribuyentes reportaron menos dificultades durante el proceso. Considerando que se trata de una operación masiva, observamos menos inconvenientes y una experiencia más fluida que en años anteriores”, afirmó.
La decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, María Teresa Blanco, valoró especialmente el compromiso demostrado por quienes participaron en la iniciativa. “Nos sentimos orgullosos de culminar exitosamente un proceso de gran impacto social. Esta experiencia reúne el trabajo conjunto de estudiantes, académicos, alumni y organismos públicos, permitiéndonos entregar un servicio gratuito, de calidad y con un fuerte sentido de responsabilidad social. Uno de nuestros mayores logros es ver cómo nuestros estudiantes ponen sus conocimientos al servicio de la comunidad”, destacó.
La académica agregó que las evaluaciones realizadas por los usuarios reflejaron altos niveles de satisfacción, confirmando la calidad de la atención brindada durante las distintas etapas de la Operación Renta. Asimismo, agradeció el trabajo de todas las personas e instituciones que hicieron posible el desarrollo de esta iniciativa, consolidada como una de las acciones de vinculación con el medio más relevantes de la Facultad.
Experiencia formativa
La experiencia también tuvo un impacto significativo en la formación de los futuros profesionales que participaron en la iniciativa. Fernanda Cerrón Altamirano, estudiante de cuarto año de Contador Auditor de la PUCV, destacó el valor que tuvo el trabajo directo con contribuyentes y emprendedores durante el proceso.
“Participar en la Operación Renta fue una experiencia muy enriquecedora y una gran oportunidad para aplicar en un contexto real los conocimientos adquiridos durante la carrera. Pudimos trabajar directamente con emprendedores y contribuyentes, brindándoles orientación y apoyo en temas relacionados con sus empresas y sus obligaciones tributarias. Esta experiencia nos permitió acercarnos a lo que será nuestro futuro ejercicio profesional, desarrollar habilidades de atención a personas y comprender de mejor manera las necesidades reales de quienes requieren asesoría”, señaló.
Con esta nueva versión de la Operación Renta, la PUCV reafirma su compromiso con la formación integral de sus estudiantes y con el desarrollo de iniciativas que ponen el conocimiento universitario al servicio de las necesidades reales de la comunidad, fortaleciendo el vínculo entre la academia, el sector público y la ciudadanía. La experiencia, además de beneficiar a cientos de contribuyentes, permitió que los futuros profesionales vivieran una instancia práctica de aprendizaje con un profundo sentido de responsabilidad social y servicio público.
Por Sebastián Paredes
Dirección de Comunicación Estratégica
La Escuela de Pedagogía en Educación Básica desarrolló una experiencia piloto de educación ambiental junto a estudiantes del Colegio Rubén Castro, iniciativa diseñada e implementada por futuros profesores de la carrera con el propósito de fortalecer el aprendizaje mediante el abordaje de problemáticas sociocientíficas presentes en el territorio.
La actividad fue coordinada por la académica Alejandra Verdejo, jefa de la carrera Pedagogía en Educación Básica, y ejecutada por estudiantes en proceso de titulación, quienes desarrollaron una propuesta pedagógica que integró contenidos de ciencias naturales, matemáticas, historia y lenguaje en un contexto de aprendizaje situado.
La experiencia se desarrolló en un laboratorio vegetal ubicado en el sector de Las Salinas, espacio que constituye una oportunidad para la educación ambiental. A través del trabajo en terreno, los participantes observaron procesos de biodiversidad y restauración ecológica presentes en el territorio, fortaleciendo aprendizajes vinculados a problemáticas socioambientales de relevancia regional.
Durante la jornada, los escolares participaron en actividades orientadas a conocer la historia del sector, identificar especies de flora y fauna nativa, recolectar semillas y reflexionar sobre los desafíos ambientales del entorno, promoviendo el pensamiento crítico y la comprensión del territorio como un espacio de aprendizaje y acción.
Aprendizaje en terreno
Sobre la iniciativa, la académica Alejandra Verdejo destacó el valor de acercar a los estudiantes a las problemáticas presentes en su entorno: “Esta experiencia releva el valor que tiene el territorio y muestra cómo los niños y niñas pueden comprender las problemáticas sociocientíficas presentes en su entorno, aportando a su resolución a través de procesos educativos significativos”.
Por su parte, José Sepúlveda, estudiante de quinto año que desarrolla su trabajo de título en el marco de esta experiencia, destacó el potencial formativo de las actividades realizadas fuera del aula.
“Trabajar en un contexto real favorece el desarrollo del pensamiento crítico, la empatía histórica y las habilidades científicas, matemáticas y comunicativas. Los estudiantes pudieron vivir distintas experiencias de aprendizaje en un mismo espacio”, comentó.
Desde el Colegio Rubén Castro valoraron positivamente la experiencia, destacando la motivación y participación de los escolares durante las actividades desarrolladas.
Grace Alvarado, coordinadora del Área de Relacionamiento Comunitario de Las Salinas, destacó el potencial del lugar como espacio de aprendizaje para alumnos de la región. “Nos interesa que este espacio pueda transformarse en una oportunidad para acercar a niños, niñas y jóvenes a la observación del entorno, promoviendo la curiosidad, el pensamiento crítico y el interés por las ciencias”, indicó.
La iniciativa forma parte de las acciones de Docencia Vinculada impulsadas por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio de la PUCV, cuyo propósito es fortalecer la formación de los estudiantes mediante experiencias de aprendizaje desarrolladas en colaboración con comunidades y organizaciones del entorno.
Con el objetivo de seguir fortaleciendo la vinculación con el medio y generar nuevas oportunidades para sus estudiantes, nuestra casa de estudios suscribió un convenio de colaboración con Terminal Pacífico Sur (TPS), empresa perteneciente al grupo Ultramar. La alianza permitirá desarrollar iniciativas conjuntas en ámbitos de formación, prácticas profesionales e intercambio de experiencias entre el mundo universitario y el sector productivo.
La firma de este acuerdo representa un nuevo paso en el compromiso institucional de la Universidad por fortalecer sus vínculos con actores relevantes del entorno, un desafío que forma parte de los lineamientos establecidos en el Plan de Desarrollo Estratégico Institucional 2023-2029.
La colaboración también contempla espacios de diálogo e intercambio de conocimientos que permitirán acercar la formación universitaria a las necesidades actuales de la industria portuaria y logística. De esta forma, la experiencia y visión de TPS contribuirán a fortalecer los procesos formativos de la PUCV, favoreciendo una preparación más pertinente para los desafíos del mundo laboral.
El vicerrector de Vinculación con el Medio, David Contreras, destacó que “el convenio contribuirá a fortalecer la formación de estudiantes de pre y postgrado a través de una colaboración basada en el beneficio mutuo”. En ese sentido, agregó que “esta alianza permitirá ampliar las oportunidades de prácticas profesionales, potenciar iniciativas conjuntas ya desarrolladas, como charlas, simulaciones de entrevistas, resolución de desafíos y actividades de vinculación con el entorno laboral, así como conocer y compartir buenas prácticas implementadas por la empresa”. Asimismo, indicó que este intercambio de experiencias aportará información valiosa para enriquecer y retroalimentar los procesos formativos de la Universidad.
Por su parte, el gerente de Personas de TPS, Rodrigo Cabrera, valoró la firma del acuerdo y las oportunidades que generará para los futuros profesionales de la PUCV. “La idea es motivar a los alumnos para que vean que somos una realidad laboral en la Región de Valparaíso y una empresa de calidad”, indicó. Por otro lado, destacó que el convenio “abre la posibilidad para que los estudiantes puedan incorporarse al mundo laboral en TPS”.
Con esta alianza, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso fortalece su vinculación con empleadores a través de relaciones estratégicas que contribuyen a la formación de sus estudiantes y al cumplimiento de los lineamientos establecidos en su Plan de Desarrollo Estratégico Institucional 2023-2029.
Dando cuenta de su histórico compromiso con la política pública y los desafíos que enfrenta el país, nuestra casa de estudios inició la segunda versión del Diplomado en Gestión de Inteligencia Estratégica para el Desarrollo Organizacional Público y Privado, programa orientado a la formación de profesionales capaces de gestionar información crítica para apoyar la toma de decisiones en distintos niveles organizacionales.
La propuesta académica, que cuenta con la colaboración del King’s College London, refuerza el compromiso institucional con el desarrollo de programas de formación continua de excelencia, que contribuyan al fortalecimiento de conocimientos especializados en áreas de alta relevancia nacional.
La ceremonia inaugural se realizó en la sede PUCV Santiago y contó con la presencia del rector Nelson Vásquez; el vicerrector de Vinculación con el Medio, David Contreras; la coordinadora académica del Diplomado, Andrea Lodeiro; estudiantes, académicos, autoridades universitarias, representantes de organizaciones públicas y privadas, además de integrantes de las Fuerzas de Orden y Seguridad.
En la ocasión, el exsubsecretario de Seguridad Pública, Andrés Jouannet, dictó una conferencia sobre los principales desafíos que enfrenta Chile en materia de inteligencia y seguridad, destacando el rol que pueden desempeñar las universidades en la formación de capital humano especializado.
El rector Vásquez subrayó que el conocimiento de excelencia desarrollado por la PUCV contribuye a la formación de profesionales capaces de comprender el presente y anticipar el futuro de fenómenos complejos, como la seguridad, el crimen organizado, el cibercrimen y la inteligencia estratégica.
“Una universidad esencialmente formadora siempre va a estar pensando que el desarrollo de capacidades es clave para entender no solo la actuación de las personas en la actualidad, sino su proyección para los próximos tiempos. Una institución como la nuestra, que cree en la formación de personas, tiene que ofrecer programas de este tipo para entender la complejidad de los problemas y abordar soluciones”, indicó.
Asimismo, destacó el trabajo conjunto con el King’s College London, indicando que “la colaboración con instituciones internacionales de alto prestigio nos permite recoger experiencias internacionales para abordar la complejidad de temas que tanto reclaman los ciudadanos. Finalmente, son las personas más vulnerables de la sociedad chilena las que se ven afectadas cuando la seguridad y la democracia comienzan a debilitarse”.
Por su parte, el vicerrector de Vinculación con el Medio, David Contreras, destacó el papel de la Universidad como lugar de análisis ante los desafíos de la seguridad global, estableciendo un vínculo estrecho entre la formación especializada y la preservación de la democracia.
“Somos un espacio de reflexión y madurez sobre lo que significan las grandes problemáticas del país, actualmente en temas de inteligencia y de pensamiento estratégico. Por eso, cuando los estudiantes aborden este tema, no solo lo harán desde lo conceptual, sino también desde el diagnóstico, la planificación, la aplicación de metodologías y la gestión de aspectos organizacionales, económicos, financieros y tecnológicos”, afirmó.
En tanto, el exsubsecretario de seguridad, Andrés Jouannett, destacó la necesidad de fortalecer la seguridad pública mediante la colaboración entre la academia, el Estado y el sector privado, relevando la importancia de contar con programas educativos especializados para desarrollar capacidades estratégicas y de inteligencia que permitan enfrentar con rigor científico el avance del crimen organizado.
“Felicito a la Pontificia Universidad Católica Valparaíso, porque creo que es de las pocas instituciones que está abordando un tema que es de fondo. Para enfrentar y derrotar el crimen organizado no basta con la voluntad, sino que es necesario desarrollar capacidades, generar formación y promover la discusión sobre un tema que es trascendental, especialmente si se realiza en colaboración con una institución tan importante como el King’s College”, sostuvo.
Finalmente, Jouannet valoró la reciente promulgación de una nueva ley de inteligencia en Chile, destinada a modernizar y fortalecer el Sistema de Inteligencia del Estado, dotando al país de herramientas más eficaces y coordinadas para prevenir y combatir el crimen organizado. “Tenemos una gran oportunidad con la nueva ley de inteligencia, y las universidades también deben involucrarse en ese desafío”, puntualizó.
Formación en inteligencia estratégica
El Diplomado de Gestión de Inteligencia Estratégica de la PUCV, que en esta segunda versión será cursado por 22 alumnos a nivel nacional, contempla contenidos relacionados con el análisis de amenazas y riesgos, la evaluación de oportunidades estratégicas y la generación de conocimiento accionable. Para ello incorpora metodologías innovadoras y casos prácticos provenientes de los ámbitos público y privado.
La coordinadora académica del Diplomado, Andrea Lodeiro, destacó que el programa aborda metodologías de análisis aplicadas a fenómenos contemporáneos críticos, además de temáticas vinculadas a la desinformación y a la crisis de la objetividad informativa en la era digital.
El plan de estudios posee un enfoque teórico-práctico y está estructurado en cuatro módulos: “Introducción a la Gestión de Inteligencia Estratégica”; “Tipos, Recursos, Técnicas y Métodos Constitutivos de la Producción de Inteligencia”; “Análisis, Búsqueda de Inteligencia y Difusión de Resultados” y “Desarrollo de Sistemas y Esquemas Organizacionales de Inteligencia”.
Motivación para capacitarse en inteligencia estratégica
Francisco Cruz, oficial de Carabineros de Chile y estudiante del Diplomado, destacó que acceder a esta formación académica representa una oportunidad crucial para su desarrollo profesional y para la adquisición de herramientas analíticas sofisticadas. “Participar de este programa me permitirá adquirir herramientas para poder entender el contexto y adquirir estrategias para generar un mejor servicio a la comunidad”, comentó.
Por su parte, el estudiante Pablo Cadena, también oficial de Carabineros, destacó la relevancia de la formación académica superior en el ámbito de la inteligencia estratégica para fortalecer las labores de seguridad pública y privada en el país. “Las universidades tienen mucho que decir en esto. Son lugares de encuentro que posibilitan la coordinación con otras entidades, con otros puntos de vista y esta vinculación que tienen con universidades del primer mundo, como el King’s College London, también nos permite incorporar una visión más global de temas tan importantes como la seguridad, tanto en el ámbito público como privado”, concluyó.
La asistencia técnica realizada por el Centro de Acción Climática de la PUCV fue un aporte fundamental para la elaboración del Plan de Acción Comunal de Cambio Climático (PACCC) de Valparaíso, instrumento recientemente aprobado por unanimidad por el Concejo Municipal y que establece medidas prioritarias para enfrentar los principales desafíos e impactos que genera el cambio climático en la comuna.
Este instrumento tiene por objetivo fortalecer la gobernanza climática municipal y local para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar la capacidad de adaptación, protegiendo el patrimonio natural y urbano.
Para lograr dicho objetivo, el plan cuenta con 28 medidas prioritarias agrupadas en siete programas: Áreas verdes, biodiversidad y ecosistemas; Agua y recursos hídricos; Desarrollo comunitario y social; Eficiencia Energética; Gestión territorial; Gestión de residuos y economía circular; y Planificación urbana.
La alcaldesa Camila Nieto destacó el aporte de los distintos actores involucrados en la iniciativa: “Quiero agradecer también a la PUCV que estuvo presente en todo este proceso junto a nuestros equipos, y por supuesto también a las diversas organizaciones sociales y comunitarias de Valparaíso”.
Rol de la PUCV
El equipo de Adaptación del Centro de Acción Climática PUCV, liderado por José Tomás Videla y conformado por Marcelo Madariaga, Raúl Pino y Fernando Cabrera, realizó una caracterización climática detallada de la comuna de Valparaíso en base a datos de al menos 30 años.
También identificaron y evaluaron la vulnerabilidad y el riesgo climático actuales del territorio, y realizaron una proyección climática a futuro y procesos de encuesta y participación con la ciudadanía y funcionarios.
“Ha sido un proceso significativo por la diversidad de miradas en el diagnóstico y en la propuesta de acciones. Por una parte, la mirada de la Universidad a través de un análisis científico sobre el riesgo climático en forma diferenciada para amenazas y zonas de la comuna. En segundo lugar, la participación de la ciudadanía en el diagnóstico y propuestas a través de distintas formas de participación, tanto en talleres como en encuestas”, señaló el director de Adaptación del Centro de Acción Climática PUCV, José Tomás Videla.
Otro elemento que destacó fue el componente local en el desarrollo del instrumento. “Es una comuna que como universidad conocemos bien y que tiene grandes necesidades y brechas en materia de adaptación al cambio climático que se cruzan con vulnerabilidad territorial y social significativa”, resaltó.
Por su parte, el concejal Vicente Celedón destacó que “estamos muy contentos, porque se van a abordar materias como áreas verdes, incendios, remociones de masas, olas de calor y, por supuesto, la escasez hídrica en nuestra comunidad”.
Desde la Dirección de Medioambiente del municipio, Alejandro Villa, valoró el trabajo colaborativo. “Hay que destacar que este trabajo, sin duda, fue importante en su logro con la participación técnica del Centro de Acción Climática de la PUCV, con lo que pretendemos establecer, ojalá en el corto plazo, una relación más estrecha”.
De acuerdo con lo que indica el PACCC, los funcionarios y expertos coinciden en que los desafíos más urgentes son la prevención de incendios en zonas de interfaz urbano-forestal, la inseguridad hídrica y el manejo de remociones en masa. Socialmente, existe una fuerte demanda por mejorar la gestión de residuos -que permitiría reducir las emisiones de metano- y por implementar programas de educación ambiental. Finalmente, el plan subraya la necesidad de un soporte para facilitar el acceso a la información y el seguimiento de las metas climáticas.
El apoyo de la PUCV a través de su Centro de Acción Climática fue determinante para el desarrollo y aprobación del plan. Esta colaboración reafirma el valor de la vinculación entre la academia y los organismos públicos y se tradujo también en una herramienta local clave para mejorar la calidad de vida de los habitantes de Valparaíso.
Cabe consignar que esta iniciativa se enmarca en los objetivos del Plan de Desarrollo Estratégico Institucional 2023-2029 en orden a profundizar la vinculación de la Universidad con la sociedad.
Por Diamanda Lucic
Centro de Acción Climática
Con el propósito de establecer la sostenibilidad como el sello distintivo y motor de desarrollo económico en el litoral central, continúa la implementación del programa “Concón–Mantagua Turistech: transferencia para el turismo sostenible y experiencias auténticas”. Esta iniciativa estratégica, ejecutada por el Núcleo Biotecnología Curauma (NBC) de laUniversidad, logró articular de manera inédita los esfuerzos del sector público, la academia y la comunidad empresarial costera para sentar las bases del denominado «Turismo Azul».
El programa, financiado mediante el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Valparaíso, reúne a más de 30 establecimientos locales que abarcan desde el rubro hotelero y gastronómico, hasta escuelas de surf y operadores de turismo ecológico. A través de esta iniciativa, se impulsó la adopción de tecnologías limpias, la puesta en valor de la biodiversidad del Humedal de Mantagua y el fortalecimiento de capacidades locales para enfrentar los desafíos climáticos del siglo XXI.
Ciencia Aplicada y Bidireccionalidad
El director del NBC y académico de la PUCV, Rolando Chamy, relevó el profundo valor del concepto de la bidireccionalidad en la vinculación universitaria, donde el conocimiento científico sale de las aulas para generar un impacto territorial medible.
«La vinculación de la universidad con su entorno es altamente positiva. A través de la sostenibilidad lo que se busca es la competitividad, que finalmente se traduce en desarrollo y progreso. En este proyecto logramos que 25 establecimientos midieran formalmente su huella de carbono e hídrica, implementaran diagnósticos de eficiencia energética y distribuyéramos más de 20 composteras, permitiendo una transición real desde el turismo tradicional hacia un turismo azul sostenible», detalló Chamy.
Karina Arias Silva, representante del Hostal Restaurante Club House de Concón, destacó el impacto positivo del acompañamiento académico, subrayando que «para nosotros como empresa todo este programa ha sido sumamente importante. El concientizarnos a todos con esta información es gratificante y nos deja una gran enseñanza para poder replicarla fielmente a cada uno de los turistas que nos visitan».
Compromiso e Impulso Regional
Desde el Gobierno Regional de Valparaíso, Javier Rodríguez, profesional de la División de Fomento e Industria, destacó que para el GORE este desafío ha representado años de trabajo, relevando que este tipo de iniciativas permite que las comunidades se vuelvan partícipes directas del progreso económico local.
«Este proyecto es un desafío en el que el Gobierno Regional viene trabajando desde hace varios años, enfocado firmemente en desarrollar, impulsar y fomentar el turismo bajo un enfoque estrictamente sostenible. Hoy sabemos que el turismo es una actividad estratégica para Valparaíso y la vinculación estrecha con las comunidades locales es absolutamente fundamental para garantizar su sostenibilidad económica y ambiental», sostuvo.
Sostenibilidad en terreno
La implementación en terreno demostró que la sostenibilidad, la economía circular y el desarrollo empresarial son perfectamente compatibles. Para Isabel Woolvett, propietaria de Hostal Blanca Estela en Concón, el aprendizaje técnico marcó un antes y un después en su modelo operativo cotidiano.
«En el caso de mi recinto, que es un negocio de alojamiento, hoy me considero casi una experta en el compostaje de residuos orgánicos utilizando lombrices californianas. Además, implementamos un punto limpio e involucramos activamente a nuestros pasajeros en esta experiencia sustentable, captando un público diferenciado que valora enormemente el cuidado del medio ambiente», relató Woolvett.
Por su parte, el concepto de Turismo Azul se situó en el centro de la actividad. Mónica Gasto, copropietaria de Posada del Parque Lodge y presidenta de la Fundación Humedal de Mantagua, enfatizó la urgencia de adoptar esta filosofía. «Lo encuentro sumamente interesante porque nos permite explicar y vivir el turismo azul como una verdadera forma de vida sustentable en el tiempo. Chile es pura costa, por lo que poner este enfoque en el conocimiento público es una necesidad crítica para proteger nuestros humedales y entornos costeros de manera permanente», dijo.
El proyecto Concón–Mantagua TurisTech demuestra que la colaboración entre la academia, el sector público y privado, el Estado y la comunidad es clave para impulsar un desarrollo turístico sostenible. Gracias a esta iniciativa, Concón y Mantagua se consolidan como un destino turístico de vanguardia, donde la protección de la biodiversidad local es clave y motor del desarrollo económico costero de la zona.
La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a través de su Escuela de Kinesiología y del Programa Acción Senior, participó el pasado 26 de mayo en una Feria de la Salud organizada por ASIVA en Villa Alemana.
La jornada, dirigida principalmente a personas mayores y grupos prioritarios, reunió a diversas instituciones de la región, entre ellas universidades, centros de salud, cajas de compensación y un vacunatorio móvil contra la influenza, generando un espacio de atención y promoción de la salud para la comunidad.
Durante la actividad, el equipo de la Escuela de Kinesiología realizó evaluaciones de presión arterial, saturación de oxígeno y fuerza muscular mediante dinamometría. Asimismo, aplicó el cuestionario RAPA (Rapid Assessment of Physical Activity), herramienta que permite conocer el nivel de actividad física de cada participante y entregar recomendaciones de ejercicio acordes a sus condiciones de salud. Cada asistente recibió una pauta de evaluación personalizada.
Atención centrada en las necesidades de las personas mayores
La actividad fue liderada por el académico de la Escuela de Kinesiología, Rubén López, quien destacó la importancia de acercar este tipo de orientaciones a la comunidad.
«Hoy estamos entregando asesoría para la prescripción del ejercicio. Lo que hemos detectado es que las personas realmente necesitan orientación en este ámbito, porque hay muchas que no están realizando actividad física y quienes sí lo hacen, muchas veces lo hacen de manera insuficiente», señaló.
Asimismo, explicó que la participación de la Universidad en estas instancias permite entregar recomendaciones concretas que contribuyen al bienestar de las personas, al mismo tiempo que genera oportunidades de aprendizaje para los estudiantes en escenarios reales de intervención.
Formación al servicio del territorio
Para las y los estudiantes participantes, la jornada constituyó una valiosa experiencia formativa que complementa los aprendizajes desarrollados en el aula. Así lo expresó Esteban Jiménez, estudiante de Kinesiología, quien se sumó voluntariamente a la actividad durante su período de receso académico.
«Siempre me ha gustado participar en actividades con personas mayores; es un área que me apasiona. Muchas veces esta población queda postergada, por eso considero muy importante lo que hacemos hoy. Además, tengo compañeros muy motivados y el profesor López constantemente nos invita a participar en iniciativas de este tipo», comentó.
A través de este tipo de acciones, la PUCV continúa fortaleciendo una formación integral comprometida con las necesidades del entorno, promoviendo que los conocimientos y capacidades desarrollados en la Universidad contribuyan al bienestar y la calidad de vida de las comunidades de la Región de Valparaíso.
Listado de proyectos adjudicados
Esta semana se dieron a conocer los resultados del Fondo Concursable de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, iniciativa que este año beneficia a 98 proyectos pertenecientes a 30 unidades académicas (de siete facultades) y tres centros institucionales. El objetivo central de estos fondos es respaldar propuestas que conecten directamente el quehacer académico con los desafíos reales de la región y el país.
En cuanto a la distribución de los recursos, un total de 62 iniciativas se situaron en la categoría de Vinculación Bidireccional en Docencia Vinculada y Servicios Comunitarios Disciplinares. Por su parte, 28 proyectos se integraron en la sección de Vinculación Unidireccional en Divulgación del Conocimiento e Inserción Laboral, mientras que ocho propuestas se ejecutarán a través del Fondo Concursable UCV2495, contribuyendo directamente al desarrollo del Barrio Industrial El Salto.
Al respecto, el vicerrector de Vinculación con el Medio de la PUCV, David Contreras, destacó la transición desde una excelencia más introspectiva hacia una bidireccionalidad estratégica, donde la institución no solo entrega conocimiento, sino que se nutre y aprende de las realidades del territorio, lo que es un requisito esencial para seguir avanzando en materia de aseguramiento de la calidad.
“En estos días a nivel universitario no basta sólo con la excelencia, como se dice en los valores fundamentales de nuestra institución. Esto debe tener un sentido en la docencia y en la investigación cuando está conectada con la realidad y es un aporte a lo que requieren los territorios (…) Es importante la bidireccionalidad de la vinculación con el medio donde uno aporta y también aprende de eso, lo que es muy relevante para nosotros”, añadió.
Docencia Vinculada: Impacto en los Territorios
Entre las iniciativas destacadas se encuentra la liderada por el decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Rodrigo Saavedra, quien se adjudicó el proyecto titulado “Matriz Viva: Reconociendo el origen para imaginar el futuro”. La iniciativa busca la rehabilitación integral del barrio La Matriz en Valparaíso, impulsada por la colaboración entre docentes, estudiantes y organizaciones locales.
“Es un trabajo que estamos llevando adelante con un grupo de alumnos de titulación que han estado estudiando desde el año pasado el barrio de La Matriz y proponiendo distintas alternativas de programas urbanos que permitan una rehabilitación, lo que esperamos compartir con quienes toman decisiones en la ciudad”.
Por otro lado, la académica de la Escuela de Alimentos, Lorena González, desarrolla un proyecto enfocado en la formación en buenas prácticas para el procesamiento de alimentos con foco en la inocuidad. El objetivo es promover el cuidado de la salud y el bienestar en los ecomercados solidarios de Valparaíso, Viña del Mar, San Felipe y San Esteban, un trabajo que se efectúa en conjunto con la Escuela de Tecnología Médica.
“Es una tremenda oportunidad porque nos permite vincularnos con el medio de una forma bidireccional en donde involucremos no solamente a nuestros estudiantes, sino que trabajemos directamente con la comunidad. Vamos a formar en temas de procesamiento de alimentos, técnicas adecuadas de preservación de la vida útil, conceptos de higiene inocuidad y con los colegas de tecnología médica veremos temáticas de salud”, complementó.
En el área de la salud y el cuidado social, el profesor Rubén López de la Escuela de Kinesiología, lidera una iniciativa para capacitar a quienes atienden a una población creciente de adultos mayores dependientes, buscando optimizar la atención y proteger la salud del cuidador.
“Esto viene de una necesidad sentida en la comunidad porque como las personas mayores están en aumento, sobre todo las personas mayores dependientes. Cada vez hay mayor necesidad de formación de cuidadores y es importante que no se enfermen en esta labor de cuidar. Entonces, en ese sentido va contribuir a que la comunidad aprenda a cuidar de manera óptima y que se resguarde la salud de estas personas”, añadió.
Finalmente, en el ámbito educativo, el profesor del Instituto de Matemáticas, Felipe Riquelme, lidera desde 2023 el Taller de Razonamiento Matemático, un programa que busca transformar la enseñanza de esta disciplina en estudiantes de secundaria mediante un enfoque creativo y no procedimental.
“Es un tipo de enseñanza mucho más enfocado en explorar la creatividad y explorar las capacidades propias que tiene cada estudiante. Y por supuesto también está la contribución que hace este proyecto a nuestros ayudantes y que les permite desarrollar estas competencias que están declaradas en los perfiles de egreso de las carreras”, complementó.
Servicios Comunitarios Disciplinares
En la categoría de Servicios Comunitarios, la jefa de Vinculación con el Medio de la Escuela de Ingeniería Bioquímica, Cecilia Guerrero, se adjudicó el proyecto “Pasantías Escolares – Ingenio Bioactivo, una alternativa para un futuro más sustentable”.
“Para nuestra escuela es fundamental contar con estos fondos, ya que nos permiten desarrollar actividades de vinculación efectivas y con un impacto real en la comunidad. Creemos firmemente que representan una gran oportunidad para impulsar más iniciativas que además fortalecen la formación de nuestros futuros ingenieros bioquímicos. Estamos además muy felices como unidad académica de contar con el respaldo de tres proyectos de vinculación con el medio, de los cuales dos son consolidados”, concluyó.